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Miguel P. León Padilla

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Segorbe-Castellón.

Lunes, 21. Mayo 2018 - 22:33 Hora
Solemnidad de la Stma Trinidad

1ªL.- La revelación de Dios en la historia de Israel es la revelación del único Dios, pues no hay otro ni en la tierra ni en el cielo. Y el Dios que salva a Israel es también el único que puede salvar a todos los hombres y los pueblos.
2ªL.- El Espíritu que hemos recibido no es un espíritu de esclavos, sino el Espíritu de Cristo y de los hijos de Dios. Por lo tanto, no estamos ya bajo la ley del temor. Este Espíritu es el que nos incita a llamar a Dios "Padre". De manera que nuestras relaciones con Dios han cambiado radicalmente
Ev.- El Señor terminada su obra, ha sido constituido en Señor. Consciente de su potestad, envía a sus apóstoles a proclamar el evangelio a todo el mundo. El que ha sido bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo es de Dios y a Dios ha de obedecer en todo. Pero la voluntad de Dios no es otra que ésta: que seamos sus hijos y que vivamos como hermanos, cumpliendo lo que Jesús nos ha mandado: que nos amemos los unos a los otros.
PARA LLEVARLO A LA VIDA
Jesucristo nos revela que la cercanía de Dios es mucho más intensa y más íntima de lo que podríamos imaginar. No sólo es Dios- con -nosotros, sino que es Dios-en-nosotros, que hace de nuestro corazón su morada; no sólo actúa en favor nuestro, sino que se hace uno de los nuestros.
Sabemos por Jesucristo hasta qué punto Dios es Padre, hasta qué punto se comunica, hasta qué punto se entrega a nosotros. Quiere que permanezcamos en El y El en nosotros, que vivamos la misma vida.
Dios en ti. Si estás abierto a su comunicación, podrás saber mucho más de Dios. Si te miras en profundidad, podrás captar en ti mismo algo del Dios vivo, porque algo de Dios hay en ti.
El evangelio de Mateo se cierra con la promesa de que Cristo estará siempre con nosotros, definitivo Enmanuel. Todos los días, Dios con nosotros. Es una de las palabras más dichosas del evangelio. Amigo que no nos abandona; huésped que no se aleja.Dios camina siempre a nuestro lado, es solidario con nuestros problemas, hace suyos nuestros gozos y esperanzas, nuestras tristezas y angustias.
Lo que pide es:
--que sepamos descubrir esta presencia;
--que sepamos valorar esta presencia;
--que sepamos agradecer esta presencia.

Sábado, 19. Mayo 2018 - 18:36 Hora
Solemnidad de Pentecostes

1ªL.- El día de Pentecostés sucedió lo contrario de lo que se dice de Babel, donde los hombres que intentaron escalar el cielo terminaron sin entenderse. Y es que los hombres sólo pueden entenderse cuando cada uno se abre a la gracia. Si en Babel se dispersó la humanidad, el adviento del Espíritu y su acogida por los hombres significa el principio de una nueva y definitiva reunión.
2ªL.- Dios es la fuente de los diversos dones que tienen los creyentes, y es además el modelo de cómo la diversidad se compagina con la unidad.
Ev.- El Espíritu une para siempre a todos los discípulos con su Maestro, con su Señor resucitado; reúne a todos entre sí e inaugura un mundo nuevo por medio del perdón de los pecados.
PARA LLEVARLO A LA VIDA
Todo fue el día primero de la semana. Fue la resurrección de Jesucristo, y Fue la efusión del Espíritu, un aliento que todo lo vivifica, lo reanima y lo fecunda. Con un soplo, gesto vitalista que recuerda el de la creación. Cristo recrea a sus discípulos desanimados, sin «espíritu de vida»; sopló sobre ellos el Espíritu vivificador. Y aquellos hombres se llenaron de vida nueva.
Fue el primer día de la semana cuando Dios se puso a crear. Este es el primer día de la nueva creación. Empieza así la era del Espíritu. En el día de Pascua, Jesús continúa la creación del Padre, exhalando su Espíritu, dando vida a sus discípulos, vida de su propia vida. El saludo pascual del resucitado es "¡Paz!"; su don es la alegría. Ambas cosas son frutos del Espíritu Santo; él es el gran don pascual que encierra en sí todos los demás dones.
El aliento de Jesús transmite algo suyo y que es el regalo de su Pascua. Ahora los discípulos, animados por el Espíritu, continuarán su obra y harán presente a Jesús. Pero este aliento de Jesús llega también a nosotros, produciendo los mismos efectos que en los primeros discípulos. el aliento de Jesús llena toda la tierra, es nuestra oración y la oración del mundo.
Quien recibe este Espíritu no sólo se santifica, sino que es capaz de santificar, de perdonar pecados, de trabajar por un mundo nuevo. Hay que alentar sobre toda muerte y toda impureza. Hay que dejarlo todo lleno de limpieza y hermosura. Hay que llenarlo todo del Espíritu de Jesús.

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