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Miguel P. León Padilla

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Segorbe-Castellón.

Lunes, 6. Enero 2020 - 09:17 Hora
Epifanía del Señor

1L.-El advenimiento de Yavé convierte a Jerusalén en un foco de luz para todo el mundo, en un faro que orienta todos los caminos. Los pueblos que yacían en las tinieblas de la muerte se levantan y emprenden la marcha bajo la nueva luz.
2L.- El plan de Dios es llamar a todos los hombres sin excepción para que sean partícipes en Jesucristo de la promesa. Los gentiles, que estaban "sin esperanza y sin Dios" (Ef. 2, 12), han sido equiparados en todo a los judíos. Unos y otros, si creen en el Evangelio forman una misma iglesia y son como un mismo cuerpo.
Ev.- La búsqueda de los magos y la adoración del niño
PARA LLEVAR A LA VIDA
Lo maravilloso de los magos de Oriente es que caminaron hasta Jerusalén desde la oscuridad de su paganismo, es que fueron capaces de ver al Rey que buscaban en el Niño que encontraron. Supieron reconocer el rostro de Dios en los rasgos de un hombre-niño. De modo que si no somos capaces de encontrarnos con Dios en los hombres, no lo descubriremos nunca.
Los magos, que habían abandonado todo, encuentran todo cuanto buscaban en el niño Dios en brazos de su madre. Se postran en su presencia y le abren su corazón y sus tesoros. Guiados por una estrella, han recorrido el camino de la fe, que es apertura y no cerrazón, es generosidad y no egoísmo, es encuentro y no ensimismamiento: es en definitiva, amor.La fe es la estrella que a nosotros, como a los magos, nos ha conducido a ver a Dios en el niño que ha nacido en Belén.

La fe no es ciega, es luz y claridad que se concreta en una actitud de búsqueda, de peregrinación y camino.
La fiesta de la Epifanía es para nosotros el reconocimiento del Señor. No basta que Dios se nos manifieste, pero es necesario que sepamos descubrirlo donde se nos manifiesta: en un niño, en la pobreza, en la debilidad, en la inocencia, en el hijo de la mujer, en el hijo del carpintero. Y este encuentro con Dios niño reclama de nosotros una transformación, un cambio profundo. La demostración de la fe es la conversión. No es posible creer y vivir con los criterios del mundo.

Para encontrar a Dios, como los magos, tenemos que dejarnos conducir por la estrella de la fe, salir de nosotros mismos,para ir al encuentro de los otros. Si nos decidiéramos a amar al prójimo como a nosotros mismos, nos sería más fácil creer en Dios. Pero, mientras tengamos vueltos los ojos y el corazón hacia nosotros mismos, ni podemos ver al prójimo ni podremos descubrir a Dios en un niño en brazos de su madre

Sábado, 4. Enero 2020 - 20:28 Hora
Yo vi un día a los Magos

Yo una vez vi a los Reyes Magos. Y quien lo pensara... No eran tres, sino dos, aliados de Dios. Los mejores magos que jamás imaginé. Y verdadera magia habían de hacer para conseguir que cada 6 de enero -al amanecer- no faltara algo en nuestros zapatos, lo mínimo, lo que fuese. Y aún con muy poco, eran capaces de ingeniarselas para que siempre hubiese lo que para nosotros era todo.
Al tercero nunca lo vi, pero seguro que se quedaba vigilando los camellos. Nunca olvidaré a los dos magos que vi. Seguro que tu también los viste y sabes bien quiénes son y no ignoras que su generosidad tenía más de magos que de reyes.
Si ya dejaste de creer, si ya esta noche no pones los zapatos, ni el pasto, ni el agua en tu balcón... No dejes de acercarte a tus venerables reyes, si aún los tienes contigo, y dales un cálido beso en la frente. Y a los que ya se nos fueron, a adorar en el eterno Belén del cielo, recordemos que desde allí, está noche especial, bajan para seguir entregando intercesión, ilusion y sonrisa sobre nuestras vidas...
Agradézcámoles la hermosa herencia que nos legaron, porque ahora -pasados los años- gracias a ellos nos hemos convertido "en reyes y en magos". Y lo mejor que podremos dejar a nuestros hijos es: la fe que les guíe, la esperanza que les aliente y la caridad que les una. Y con esa magia del cielo, también ellos se convertirán un día en magos…. Y a buen seguro, que dentro de unos años, nosotros recibiremos de ellos un beso de gratitud y devoción filial en la frente en pago al empeño que pusimos por despertar su luminosa sonrisa y así será hasta el fin de los tiempos…
Feliz noche para los reyes de hoy, para los de ayer y los reyes del futuro

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