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Miguel P. León Padilla

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Segorbe-Castellón.

Viernes, 27. Septiembre 2019 - 06:29 Hora
XXVI Domingo TO (ciclo C)

1L.- El profeta denuncia la falsa seguridad de quienes de sus creencias hacen ídolos. Pone en evidencia la cortedad de aspiración de los que terminan en el bienestar cercano, minado de finitud y herido de muerte. Despierta la conciencia a la pequeñez que hay en ello.
2L.- El apóstol nos recuerda que a la confesión de fe sigue la aceptación de Mandamiento del mandamiento del amor, que condensa todas las virtudes cristianas, ante Dios (la religión y la fe) y ante el prójimo (la justicia, amor, paciencia, delicadeza)
Ev.- Es una advertencia sobre la riqueza que convierte al que la posee en un hombre suficiente, con el corazón cerrado a las llamadas de Dios para que se convierta. El diálogo entre Abrahán y el rico destaca que el conocimiento de Moisés y los profetas no basta para la salvación: hay que hacerles caso.
PARA LLEVARLO A LA VIDA
Jesús realiza aquí una severa amonestación a cuantos buscan la felicidad en las riquezas y creen que éstas pueden salvarnos. La riqueza esclaviza al hombre, lo aparta de Dios, impide escuchar a los profetas y cierra los ojos y el corazón para ver y compadecerse de los pobres. Jesús no quiere darnos aquí una respuesta sobre las postrimerías. Recoge la escatología del judaísmo de su época (todos los difuntos iban a parar al "seol" donde unos iban al "edén" o lugar de descanso, otros a la "gehenna" o lugar de tormento; entre el "edén" y la "gehenna" se abría un abismo infranqueable. Allí buenos y malos esperaban el juicio definitivo de Dios al final de los tiempos), y la emplea como marco para criticar la conducta despreocupada y egoísta de los ricos.
Los personajes principales representan dos situaciones distintas: la acomodada situación del rico y la mísera situación del pobre. El rico carece de otro ideal que no sea pasarlo bien sin acordarse de los que lo pasan mal. Y Lázaro (=Eleazar, "Dios salva" se confía en Dios y sufre mansamente la indiferencia de los hombres. Lo que el rico negaba al pobre son las sobras, lo que se da a los perros que se acercaban a lamerle las llagas.

Cuando en el más allá se trueca la situación de ambos, Abrahán no atiende la súplica del rico y le hace ver que la diferencia entre su estado y el de Lázaro no es más que una consecuencia lógica de la divina justicia.
Tampoco es atendida la segunda súplica del rico. De poco serviría enviar un mensajero a los parientes de Epulón que siguen en el mundo y amonestarles para que cambien de conducta. Porque el que no escucha a Moisés y a los profetas, tampoco hará caso aunque le hable un muerto. Muchos vieron los milagros de Jesús y, sin embargo, no creyeron en él.
Jesús quiere avisar a cuantos viven de modo parecido al rico del peligro que se cierne sobre su futuro. No es pues el pobre Lázaro, la figura principal de la parábola, sino los cinco hermanos del rico (todos los hombres que podemos correr la misma suerte del hermano difunto). Ya que cada domingo escuchamos a Moisés y a los profetas y se hace presente el Resucitado entre los muertos. ¿Les escuchamos? Dios nos conceda que la preocupación por los bienes de este mundo no nos ciegue y haga indiferentes al hermano necesitado; que no endurezca nuestro oído al llamamiento de Cristo a compartir nuestros bienes.
La eucaristía exige reparto de los bienes, comunión con Cristo y con todos los hombres. Sólo si lo cumplimos, guardamos el Mandamiento de la caridad hasta la venida del Señor.

Domingo, 22. Septiembre 2019 - 09:30 Hora
XXV Domingo TO (ciclo C)

1L.- La denuncia del profeta sorprende al pueblo satisfecho, en el que campa la injusticia: El opresor y el estafador aborrecen los días de fiesta que interrumpen su lucro. Dios detesta esa maldad -y socorre al desvalido. Su justicia demanda, que cada persona alcance su realización y advierte al que la vilipendia que habrá de enfrentarse a la justicia infinita.
2L.- S.Pablo da inicio a sus instrucciones a Timoteo sobre aspectos de la vida de la comunidad con esta referencia a la plegaria, que ha de serser universal, para todos los hombres, incluyendo a los que tienen autoridad (los que han de obrar la justicia).
Ev.- El administrador injusto es propuesto por Jesús como ejemplo no por su falta de honestidad sino por su saber emplear con visión de futuro, el dinero que administra, por la actitud del hábil gerente que mira al futuro y lo prevé sabiendo negociar desde su actual situación.
PARA LLEVARLO A LA VIDA
En tiempos de Cristo la legislación en materia de sueldos establecia para el administrador que su sueldo no era una nómina invariable sino un tanto por ciento de todo lo administrado. Desde esta perspectiva el administrador no defrauda a su amo, simplemente abusa del deudor; y cuando recela de perder su puesto, lo que hace es renunciar a lo que legalmente le corresponde como administrador; renuncia a lo suyo para ganarse amigos que, en justa compensación, le ayuden cuando él se encuentre en necesidad económica tras el despido. Es esta actitud previsora de cara al futuro lo que el amo alaba de su administrador.
La actitud que Jesús nos pide a cuantos emprendemos el camino del evangelio, es saber mirar las cosas de aquí, cuanto traemos entre manos, con perspectiva de eternidad. Saber administrar el tiempo, usar de los bienes con desprendimiento, trabajar sirviendo, ganando virtud y bondad. La astucia del discípulo de Jesús no consiste en ser previsor en lo económico, sino en el desapego de los bienes materiales para beneficiando a los menesterosos, entrar en el reino de Dios. El santo desprendimiento de los bienes aquí, por bien de los necesitados, es actuar con mentalidad evangélica. Obras son amores y no buenas razones. Palabras claras para actitudes valientes. La prueba de fuego de la sinceridad de nuestro seguimiento de Cristo viene a ser la actitud ante los bienes. Aceptar las promesas de Jesús exige el abandono del dinero traidor. Para comprender esto, es preciso la fuerza de Dios y actitudes generosas en orden a establecer unas categorías diferentes que las que rigen nuestra propia sociedad. Respecto a Dios, el dinero es un dios falso. Según este verso, el dinero puede convertirse en un obstáculo teológico, lo que da al asunto una gravedad extrema. El dinero puede ser obstáculo real para el acercamiento y el encuentro con Dios. En una sociedad de opresión económica como la nuestra (cf.primera lectura) es muy difícil entender palabras como éstas.

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