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Miguel P. León Padilla

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Segorbe-Castellón.

Domingo, 19. Noviembre 2017 - 19:40 Hora
XXXIV Domingo TO (Ciclo A) Cristo rey

1ªL.- La cultura pastoril acuñó la imagen del pastor para referirse a los guías de los pueblos. La usó también la teología. Frente a los pastores que explotan el rebaño o lo dejan perecer, Dios reúne a los dispersos y los conduce a la fuente de la vida. El profeta exílico anuncia así la salvación de Dios al pueblo destruido.
2ªL.- La historia de la salvación es esencialmente la historia de la liberación progresiva del hombre respecto de todo lo que lo rebaja. Sin embargo, la plenitud de la salvación solamente se obtendrá al final. Mientras tanto, hemos de seguir siempre animosamente en la lucha, con la esperanza de la resurrección como remate de todo el proceso de liberación.
Ev.- El juicio será según las obras, no según lo que decimos creer y confesar; son las obras las que distinguen y juzgan a los hombres, no las palabras ni los rezos. El cumplimiento del mandamiento del amor o su incumplimiento anticipa ya el juicio final. El que ama a Cristo en los necesitados se introduce en el reino de Dios.
PARA LLEVARLO A LA VIDA
El juicio del que aquí se habla es universal va dirigido sin distinción a los creyentes y a los ateos, a todos los hombres y pueblos.
La imagen del pastor que separa las ovejas de las cabras está tomada del texto de Ezequiel (1ªL). Es importante no olvidar ese detalle, para comprender que es un juicio entre los que hacen la injusticia y los que la padecen. El Señor saldrá al fin en defensa de los que sufren por su amor a la justicia...
Importante es la pregunta de los bienaventurados. Se ve que ellos no sabían lo que les esperaba, que ignoraban su amor a Cristo cuando amaban a los pobres. Pasaban por ateos, incluso se confesaban así en el mundo, y ahora resulta que son cristianos. Recordemos que Jesús dirigió las bienaventuranzas a los pobres, a los que luchan por la justicia y por la paz..., y sólo la última de ellas a los discípulos que confiesan explícitamente su nombre en el mundo. En segundo lugar fijémonos en la respuesta de Cristo, que se identifica con los pobres, con los forasteros, con los encarcelados, con los enfermos. Y esto no sólo porque tales son los que padecen la injusticia, sino también porque son los que buscan la justicia y luchan por alcanzarla.
En la pregunta de estos condenados se ve, por el contrario, la triste posibilidad de perder la vida y el reino de Dios que tienen cuantos en este mundo pretenden amar a Dios y ser cristianos sin amar al prójimo y reconocer a Cristo en los pobres y explotados. El cumplimiento del mandamiento del amor o su incumplimiento anticipa ya en el mundo el juicio final. El que ama a Cristo en los pobres y se solidariza con su causa se introduce en el reino de Dios; pero el que no ama y explota a sus semejantes se excluye del reino de Dios. El juicio universal será la manifestación y la proclamación de la sentencia definitiva, que se va cumpliendo ya en nuestras vidas según nuestras obras.
Hoy finalizamos el año litúrgico... celebramos la fiesta de Jesucristo, Rey y Señor. Jesús es la manifestación plena del Reino de Dios hecho servicio a los hombres. Hoy somos juzgados por la Palabra de Dios según la medida de nuestro amor servicial al prójimo, debemos confrontar nuestra vida con el testimonio de Cristo. ¡Miremos nuestra vida desde el espejo de nuestra fe: Jesús que da su vida por la salvación de todos

Viernes, 17. Noviembre 2017 - 11:49 Hora
XXXII Domingo TO (Ciclo A)

1ªL.- Los sabios del AT diseñaron la imagen de la perfecta esposa. Construye la casa con laboriosidad y su habilidad, con su buen nombre y con su compasión hacia los necesitados. La fundamenta la justicia, la consolida el temor de Dios. La casa que tiene esa mujer alberga un tesoro. El amor de Dios y del prójimo encuentran morada en ella. La grandeza dela mujer está en su virtud.
2ªL.- El Apóstol quiere quitar a los tesalonicenses toda angustia que pueda paralizarlos para la practica del bien. La imprevisibilidad del día del Señor nos alienta a vivir vigilantes y sobrios, para no ser sorprendidos.
Ev.- Interpretación alegórica de la parábola de los talentos: el hombre que se marcha es Jesús subiendo al cielo. Los talentos son las capacidades que cada cristiano tiene. La vuelta del señor, es la segunda venida de Jesús al final de los tiempos. El tiempo de producir el que discurre entre la marcha y la vuelta de Jesús, la historia humana. El rendimiento de cuentas, el juicio final en el que cada uno deberá responder de las capacidades recibidas. El premio y el castigo, la salvación o condenación.
PARA LLEVARLO A LA VIDA
Somos llamados a contribuir al proyecto que Dios tiene para la humanidad. Cada cual según su capacidad. Nuestro principal talento recibido de Dios es la fe, haber conocido a Jesús y su evangelio, saber que Dios es Padre y quiere nuestra fraternidad. Dios mismo, que se nos ha mostrado en Jesús como amor y se nos da en su Espíritu como fuerza para amar.
El producto que espera es doble: - hacer eficaz el amor, colaborar para que la humanidad lo experimente; - y compartir esa riqueza con quienes la quieran aceptar, dando a conocer la Buena Noticia de Jesús.

En este propósito cada uno debe producir según su capacidad. Y todos los que lo hagan recibirán el mismo premio: "pasa a la fiesta de tu señor".

De aquí se deducen dos conclusiones: - Dios no da su amor para que se guarde escondido o se disfrute en exclusiva sino para que se comparta y produzca más amor.
- No se trata de producir más que los demás sino de producir el máximo que cada uno pueda.
Dios no nos va a comparar con lo que han producido otros; sólo nos preguntará si hemos dado el fruto que correspondía a nuestras capacidades.

Pidamosle: Señor, haznos artesanos del Reino que tu quieres que construyamos entre todos, con nuestro trabajo y con los talentos que tu nos has dado; y concedenos que así estemos siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a Ti y a los hermanos consiste el gozo pleno y verdadero. Amén

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