Miguel P. León Padilla
Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Segorbe-Castellón.
Domingo, 5. Febrero 2012 - 22:15 Hora
V Domingo del T. O. (Ciclo B)
El tema que destaca en las lecturas de hoy es el del sufrimiento del hombre, y la respuesta de Dios. Job abatido relee su vida con trazos pesimistas: una milicia, una esclavitud, un trabajo impuesto. Su herencia la ve como una nueva carga, el futuro se presenta amenazador (1L). El salmo muestra como pasar de la lamentación desesperada a la confianza: el Señor sana los corazones destrozados, venda sus heridas. Pablo en la carta a los corintios expresa la profunda necesidad que tiene de predicar el evangelio, buena noticia para los que sufren (2ªL). Jesús trae la salud integral para el hombre, recorre la Galilea predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios, porque para eso ha venido (EV).
EXPLICACIÓN DE LAS LECTRURAS.
La lectura del libro de Job muestra las claves del dolor humano. Para Job lo no es la pérdida de sus posesiones, ni siquiera la de sus seres queridos, sino sentir que Dios lo ha abandonado; que se ha olvidado de él. El libro fue escrito en el siglo V a. C. cuando todavía no estaba asentada la fe en la resurrección, por eso el sufrimiento que expresa es mucho más agudo y sin esperanza. Por eso, clama al Señor con lamentos desgarradores. El sufrimiento sólo encuentra una respuesta en el amor de Dios que ha mostrado su cercania a través del anonadamiento de la encarnación y la cruz y la resurrección de su Hijo, con que ha vencido el mal.
En el evangelio de este día Jesús se nos presenta expulsando a los demonios, curando a los enfermos, predicando el Reino, retirándose a orar en soledad. Él cumple con fidelidad la misión a la que ha sido enviado. Es consciente de que debe anunciar la buena nueva de la salvación, que debe vencer al mal con su obediencia hasta la muerte de cruz.
Jesús, muy de mañana se retira a orar a un lugar desierto, así se preparaba para el combate. La gente busca a Jesús porque hace milagros y habla con particular elocuencia, desea proclamarlo rey. Él no acepta. Es Salvador y debe anunciar el Reino, y nada puede hacerlo desistir de su misión ¡para eso ha venido!
PARA LLEVARLO A LA VIDA.El evangelio nos muestra a Jesús que se acerca a los enfermos y endemoniados y los cura sólo con un leve contacto y quedan liberados-salvados. ¡Todos buscan a Cristo! Porque todos sufren -de una forma u otra-.
Pero, si nosotros le buscamos porque necesitamos que nos libere del mal, también Él desea acercarse para hacer posible lo que no podríamos conseguir nosotros solos: la salvación.
Dios tiende su mano hacia nosotros y podemos asirnos a ella mediante la oración, tomando ejemplo del Señor: «De madrugada, se levantó y fue a un lugar solitario y se puso a hacer oración». Recordemos que la Eucaristía es encuentro con el Señor que viene, nos toca, nos cura y nos levanta del pecado para hacer de nosotros servidores del Evangelio.¡Ay de mi si no evangelizare!
Sábado, 28. Enero 2012 - 10:14 Hora
IV Domingo T.O. (Ciclo B)
Moisés, enseña al pueblo en nombre de Dios maestro y anuncia la llegada de un profeta veraz y fiel (1ªL). San Pablo, enseña sobre el celibato para vivir la entrega plena al servicio de la Comunidad eclesial (2ªL). Jesús es maestro "que enseña con autoridad" (Ev).
EXPLICACIÓN DE LAS LECTURAS
En la tradición judía, el profeta –del que nos habla la primera lectura- era prefiguración del Mesías. Estimaban que aparecería como otro Moisés, como un profeta y legislador, forjador del carácter de su pueblo. Jesús es el profeta por excelencia, la clave de toque del verdadero y falso profetismo, referencia de cualquier otra forma de profetismo extrabíblico (en tiempo del deuteronomista eran los profetas cananeos del dios Baal).Por ello no es extraño que muchos de los contemporáneos de Cristo le identificasen con un gran profeta, y que los primeros cristianos viesen en esta prefiguración de Moisés como maestro y Mesías esperado y a la comunidad cristiana como el nuevo pueblo forjado por su enseñanza y acción.
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “no endurezcáis vuestro corazón”. Estas palabras del salmo 94 expresan un buen deseo, estar siempre atentos a la voz del Señor y cumplir lo que el Señor nos dice. Que la palabra del Señor sea para nosotros palabra eficaz, que acatemos siempre con corazón dócil lo que el Señor nos manda.
Pablo, enseña que hay dos estados de vida: matrimonio y virginidad, ambos son don de Dios, para a la dedicación plena a la comunidad y entrega en la evangelización. Afirma con rotundidad que el célibe está en condiciones de vivir más radicalmente esa dedicación que quienes viven en compromiso matrimonial. Ello ha de traducirse en una mayor abnegación, despojamiento de sí, autodonación a los demás y servicialidad.
Jesús, frente la enseñanza de los escribas, escasa de fuerza divina y entretejida de fórmulas mañidas y tradicionales, se muestra en el evangelio como el Maestro por excelencia, que posee propia autoridad en virtud del poder de Dios que en él actúa, y que hace pensar a los oyentes en una enseñanza nueva, definitiva, porque está abalada su palabra con la acción, sentido y eficacia. Las palabras de Jesús no son palabras vacías, o frases bonitas; las palabras son hechos. Jesús hace lo que dice y lo que Jesús dice se hace: hasta los espíritus inmundos le obedecen, nadie es capaz de anular la fuerza de sus palabras.
PARA LLEVARLO A LA VIDA.
Las Lecturas proclamadas nos recuerdan que todos nosotros, los discípulos de Cristo, en algún momento, hemos ser profetas y hablar a otros en nombre de Dios y todos oímos hablar a algunas personas en nombre de Dios. Hemos saber distinguir lo que es voz de Dios y lo que es palabrería humana. El criterio determinante para distinguirlo es el evangelio de Jesús. Dios nos ha hablado por medio de su Hijo y nuestras palabras serán veraces cuanto más se acerquen a la palabra de su Hijo, a la Palabra de Dios.
Vivimos inundados de palabras... "Ojalá No endurezcáis el corazón". El corazón puede endurecerse por rutina, por cansancio, por sobrecarga de ruidos, con pasiones desordenadas que conducen a la mentalidad de este mundo que se opone al proyecto de Dios. Es fácil confundir los propios deseos con la voz del Espíritu. Tenemos necesidad de hacer silencio interior, acallar nuestro yo, nuestro entorno para atender a la voz de Dios. La capacidad para discernir cada situación en particular nos es muy necesaria por ello es bueno acudir a la dirección espiritual.
Jesús se interesa por la situación particular de cada ser humano: sus sufrimientos, las ideas que lo atormentan, las cosas que le impiden ser libre. Su lucha contra los demonios fue una lucha contra los “espíritus inmundos” o ideologías opresoras y no les permitía seducirlo con falsas aclamaciones y reconocimientos. Mucha gente se preguntaba: ¿no será este hombre el nuevo legislador? ¿No será el hombre prometido como reemplazo del profeta Moisés?¿Por qué sus acciones liberadoras y su lucha contra el mal es tan eficaz?
Hoy debemos preguntarnos: ¿hemos seguido la propuesta de Jesús de que cada ser humano tenga un valor inalienable? ¿Tiene carácter normativo la Buena Nueva de Jesús, o la tomamos a la ligera como las noticias de cada día? La palabra de Jesús fue siempre una palabra llena de verdad; por eso expulsaba demonios y liberaba a los oprimidos por el mal.¿Es nuestra palabra, como la suya, una palabra que engendra paz, esperanza, amor a los hermanos más necesitados?