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Miguel P. León Padilla

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Segorbe-Castellón.

Martes, 9. Julio 2019 - 17:16 Hora
XV Domingo TO (ciclo C)

1L.- Moisés inculca el cumplimiento de los mandamientos como camino de vida. No son inasequibles, ni lejanos, ni difíciles. Dios se revela y se acerca al hombre en ellos. Está ya en el corazón de quienes le han encontrado como salvador. La obediencia a su palabra es la respuesta en amor al que en amor se adelantó. La ley inscrita en el corazón.
2L.- Recoge un gran himno a la gloria de Cristo, imagen del Dios invisible, creador y redentor: Alabanza a Cristo, creador de todas las cosas; acción de gracias por el redentor, Cabeza del Cuerpo de la Iglesia y honor a Aquel que lo ha reconciliado todo en El.
Ev.- Ante la pregunta del doctor de la ley responde Jesús pasando de la teoría a la "práctica". No se trata de saber sino de hacer, de cumplir el mandato divino.
PARA LLEVARLO A LA VIDA
Cristo expresa que hay una sola obligación: amar. Y que el amor tiene dos dimensiones: Dios y el prójimo. ¿Dos amores? Sí, el verdadero y el falso. Porque siendo verdadero el amor que brota de la fe, sólo hay un amor.
Cristo unifica el amor; hace notar que Dios no está en el templo del sacerdote y del levita, sino en el herido del camino. Quien de veras ama a Dios, se volcará sobre el herido, como el samaritano. El herido es un hombre, sin nombre, sin apellidos, sin pertenencia religiosa o política; y esto basta. Lo único que importa es que nos necesita. Quien ama de verdad al prójimo, encuentra a Dios. Dios no está lejos, está ahí, en el otro, en ti.
Prójimo no es el que yo busco, es el que me tropiezo de improviso en su necesidad. Nuestra sociedad, nosotros mismos, nos entusiasmamos con teorías de paz, amor, justicia; mientras los fragiles, los menesterosos, continúan tirados al borde del camino, apaleados por estas sociedad materialista y casi muertos. ¿Por qué? Por insolidaridad e individualismo. No son las teorías las que liberan al hombre, sino las obras.
No importan las ideas, sino la actitud. Hay muchos que tienen muy buenas doctrinas, pero sus obras no lo son. Muchos cristianos piadosos, muchas religiosas meditan el evangelio, pero ociosos ¿qué hacen en bien del necesitado? ¡Cuántos rodeos para no atender a nadie, cuanta escusa! ¡Cuánta doctrina social de la Iglesia y qué poca Iglesia interesada en ponerla en práctica!
Jesús enseña dos cosas: que todos somos compañeros, prójimos, caminantes por el mismo camino, que como discípulos suyos deberíamos comportarnos como buen samaritano: todos somos personas, hijos de Dios. Por eso deben prevalecer el amor y la solidaridad. No es pensar lo que importa, es hacer.

"Vete y haz tú lo mismo".

Sábado, 6. Julio 2019 - 06:13 Hora
XIV Domingo TO (Ciclo C)

1 L.- La insignificante comunidad de repatriados oye de su profeta una palabra de aliento, creadora de esperanza. Presenta la Jerusalén del futuro como una madre que sin dolor pare hijos numerosos y los cubre de su cariño. Los que por ella sufrieron en la humillación podrán hacerle fiesta; lo harán todos los pueblos. El simbolismo del amor filial y maternal habla de Dios, anuncia paz, ensancha la esperanza y hace sentir presencia salvadora.
2 L.- Pablo se define contra toda doctrina de la salvación por la circuncisión. Nos recuerda que lo único que salva es la cruz de Jesucristo. El hombre nuevo" de la gracia es, el que ha nacido de Dios, por el agua y el espíritu, y se deja conducir por el Espíritu que ha sido derramado en su corazón y renueva sus actitudes, sus sentimientos, sus relaciones con los demás.
Ev.- S. Lucas relata una misión de los setenta y dos, después de la de los doce. Les envía "de dos en dos" con una doble finalidad: 1) para protegerse de los bandidos que pululaban por los caminos; 2) para cumplir Dt 17, 6 y 19, 15, donde se dice que dos testigos hacen un testimonio válido, lo que viene a decir que el anuncio de la llegada del reino es cierto. Aquí está toda la tarea del cristiano: testimoniar con palabra y con la vida que el reino de Dios está formándose ya.
PARA LLEVARLO A LA VIDA
Las exigencias de la misión que Cristo propone no se reducen al ascetismo, sino a la disponibilidad necesaria para una predicación rápida y eficaz del reino: hay que presentarse ante los hombres con el mismo desasimiento que ante Dios. Deseoso de cumplir el encargo recibido con urgencia, no hay que detenerse a "saludar" a nadie; la expresión parece indicar que los mensajeros no deben buscar el cobijo de las caravanas de viajeros para sus viajes apostólicos. También han de rechazar esta forma de seguridad. El mensajero tiene que poner su confianza exclusivamente en aquel que le envía.
Al entrar en una casa, el mensajero trae consigo la paz: don que alcanza a toda familia que le recibe. Se trata de una expresión mesiánica: la paz del reino. Jesús mismo es la paz que los discípulos portan y van pregonando. Esta paz es solamente eficaz para el que la recibe con fe. De aquí que "transmitir la paz" venga a convertirse en la
principal tarea de los discípulos de Cristo.
Jesús quiere que sus misioneros no anden de un lugar a otro en busca del más confortable, sino que consagren todo su tiempo y energías a la misión. "se ha aproximado hasta vosotros el reino de Dios". Esta proclamación viene a decir: el colmo de nuestras esperanzas está a punto de cumplirse. Para realizar una tarea de tal calibre, es preciso haber conectado experimentalmente con aquel que envía. Lo contrario es exponerse al fracaso.

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