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Miguel P. León Padilla

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Segorbe-Castellón.

Viernes, 14. Abril 2017 - 20:49 Hora
Domingo de Pascua (Ciclo A)


1ªL.- Es un compendio de la predicación de Pedro. Jesús, pasó haciendo bien. Lo mataron colgándolo de un madero pero Dios lo resucitó
2ªL.- La resurrección no es sólo lo que sucedió una vez en Cristo, sino lo que ha de suceder en nosotros por Cristo y en Cristo. Cuando Cristo aparezca, se mostrará en él nuestra vida y entonces veremos lo que ahora somos ya radicalmente, misteriosamente.
Ev.- María va al persuadida de que la muerte ha triunfado; busca a Jesús como un cadáver. Su reacción, al llegar, es de alarma y va a avisar a a los apóstoles. Los dos discípulos inspeccionan por separado el sepulcro, llegando a conclusiones distintas
PARA LLEVARLO A LA VIDA
Cristo ha levantado la losa de la tumba y ha dejado abierto el camino a nuestra esperanza. La resurrección de Jesús es su amor a prueba de la propia vida.
En el principio de nuestra fe hay unos hombres que perdieron el miedo a la muerte. Son los apóstoles. Para ellos la experiencia pascual fue liberadora: Desató su lengua amordazada por el miedo a las autoridades. El encuentro con Cristo resucitado, les abrió el sentido de las sagradas escrituras que no comprendían... Y estos hombres se hicieron testigos, salieron por los caminos de la historia a predicar con valor el anuncio del evangelio.
La fe en la resurrección del Señor no podrá evitar que sean encadenados por los hombres, pero nunca se ha podido encadenar el evangelio ¿Quién podrá detener la esperanza, una vez desatada? Hay una promesa pendiente que se ha de cumplir. Dios no defrauda: "¡Si Cristo ha resucitado, también nosotros resucitaremos!" La resurrección, la pascua, es irreversible. Porque es un paso hacia delante.
Cristo no resucita para volver a morir. La resurrección de Cristo no es el mito del eterno retorno: vivir para morir, morir para vivir, y vuelta a empezar. No, la resurrección es un hecho histórico. No tiene que ver nada con un suceso de la naturaleza. Creer en la resurrección de Jesús no es sólo tener por cierto que resucitó, sino resucitar con él.
Porque es vencer, ya en esta vida, con la fe y la esperanza la desesperación de la muerte. La muerte es el último enemigo y el arma más poderosa de todos los enemigos del hombre: hambre, enfermedades, injusticias... y todo cuanto mortifica a los hombres y a los pueblos. Creer en la resurrección de Jesús es sublevarse ya contra ese dominio de la muerte y transformar la realidad con la ayuda de la gracia, con esperanza de cielo.

Viernes, 14. Abril 2017 - 13:37 Hora
VIERNES SANTO


1ªL.- La figura del siervo encarna todo el sufrimiento humano. Pero en esa figura el dolor se redime, porque es aceptado, es inocente, es por otros y termina en victoria. Reúne y hermana dos suertes irreconciliables: la humillación y la elevación, el sufrimiento y el triunfo, la muerte y la vida. Dios y los hombres testifican con el siervo que el dolor inocente es redimido y redime.
2ªL.- El autor destaca como nuestro "sumo sacerdote" asume del todo la humanidad (es tentado, sufre) y confía plenamente en Dios. Es uno de los nuestros y vive cerca de Dios, podemos acercar a él con confianza.
Ev.- La Pasión de San Juan describe la obra del sexto día: la creación del hombre nuevo, a través de los sufrimientos: "Ecce Homo". JC es el Hombre definitivamente realizado, porque ha vivido totalmente lo que hace que los hombres seamos verdaderamente hombres: el Amor, la Vida de Dios y lo ha hecho desde la obediencia fiel al Padre.
PARA LLEVARLO A LA VIDA
Han capturado a Jesús, atado y lo conducen a casa de Anás; abofeteado es enviado al Sumo Sacerdote Caifás. Pilato, descubre que quieren utilizarlo para dar muerte a un inocente, flagelado sin piedad es llevado a la cruz. Estos son los hechos.
¿Qué podemos esperar de un crucificado? desde el comienzo de su ministerio Jesús trata de cumplir la voluntad del que le envía. Trata de mostrar el verdadero rostro de Dios, su misericordia. ¿ha fracasado? Porque.. ahí está, crucificado, muerto y sepultado.
En la hora de la cruz, Jesús nos dice quién es Dios: capaz de amarnos hasta morir por cada uno de nosotros.
La expresión "entregó el espíritu" no significa "murió". El verbo griego significa "entregar, transmitir". En esta hora, Jesús transmite el espíritu. Esto quiere decir que transmite un talante, un estilo de vivir, el rasgo que define a Dios: amar hasta dar la vida. En la cruz descubrimos de verdad a Dios, su amor (el cielo). Por eso la cruz es el signo del cristiano. No refleja sufrimiento, aguante, ascesis, fatalidad sino amor radical hasta dar la vida.
Jesús, nos invita a vivir esta actitud de amor y de entrega. Respeta nuestra libertad. Es una invitación a ampliar horizontes. Ya no podemos limitarnos a dar nuestra vida sólo en favor de unos pocos. La invitación es universal: ser capaces de dar la vida por los demás. Como El lo hizo

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