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Miguel P. León Padilla

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Segorbe-Castellón.

Sábado, 23. Mayo 2020 - 01:37 Hora
La Ascensión del Señor

1L.-La ascensión se inicia en la subida a la cruz, al colmo del amor a los demás, al límite del espíritu de servir, al extremo de la obediencia al Padre. Por eso el que sube a la cruz ascenderá hasta el cielo y se sentará a la derecha del Padre.
2L.-La Ascensión de Cristo supone el dominio definitivo sobre todo lo que amenaza a la existencia humana.
Ev.- Jesús asciende a los cielos y envía a los suyos a predicar el Evangelio por todo el mundo.
PARA LLEVAR A LA VIDA
La ascensión de Jesús. Tiene una doble perspectiva. De una parte, confirma nuestra fe en la resurrección de Jesús, que vive y sube al cielo y se sienta junto al Padre. De otra parte, nos convence de que ha llegado nuestra hora, nos infunde su espíritu para cumplir con la tarea de extender noticia del Evangelio.
Es tiempo de salir a los caminos del siglo XXI para llevar a todos noticia de la salvación. La tarea que surge con la ascensión del Señor, es la de ir al mundo y hacer discípulos. Ese es el encargo, esta es la misión y la razón de ser de la Iglesia. La oración y la liturgia son el sostén de la esperanza, estímulo y aliento para que no nos cansemos de predicar. Son como el a la cruz, al servicio, al amor y a la solidaridad. La Iglesia no es un círculo de creyentes sino un movimiento evangelizador, para ayudar a todos a descubrir en el mundo la huella de Dios; para denunciar el mal y la cizaña y señalar todo lo bueno, lo justo, lo noble de la vida, para que surja una humanidad solidaria y en paz.
El evangelio recoge una espléndida promesa de Cristo: "Y sabed que Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Quien nos envía al mundo con la misión de descubrirle a Dios está respirando a nuestro lado todos los días; no vamos solos, junto a nosotros está realmente el Maestro. Es muy posible que en nuestra salida al mundo sintamos frecuentemente la tentación de abandonar el intento, de huir de la responsabilidad... Pero si de verdad creemos que a nuestro lado está Cristo, venceremos!
Este día de la Ascensión hemos de pensar en cómo cumplimos el mandato de ir al mundo, Si estamos bautizados, ¿por qué no estamos dispuestos a realizar la tarea de la fe? ¿Por qué no pasamos de celebrar el rito al reto de edificar el Reino?¿Buscamos el Reino de Dios y su justicia? ¿Qué anunciamos, qué dicen nuestras obras, nuestras palabras, nuestras expectativas? Sólo vamos a la Iglesia o estamos en la Iglesia?
La celebración eucarística es una profecía del mundo que esperamos como don de Dios y tarea de la humanidad. En ella hacemos memorial de la exaltación de Jesús a la derecha del Padre y, celebrándola, anunciamos su venida gloriosa, que conducirá al hombre y a todo el universo a la plenitud.

Miércoles, 13. Mayo 2020 - 15:24 Hora
VI Domingo de Pascua (ciclo A)

1L.-La "imposición de manos" y la "oración sobre los fieles" constituyen el signo sacramental de la comunicación del espíritu. Con este gesto los apóstoles reconocen y confirman la obra de Felipe y celebran la unión de todos los cristianos en un mismo espíritu.
2L.-Pedro exhorta a estar siempre dispuestos para dar razón de nuestra esperanza a cuantos pregunten por ella.
Ev.-Jesús en su muerte da la vida a sus discípulos. En adelante, privados de la presencia física del maestro, y reciben la herencia del Espíritu Santo, regalo de la nueva presencia de Jesús resucitado.
PARA LLEVAR A LA VIDA
La marcha de Jesús al ambito que le es propio, supone su desaparición física entre los hombres. En su despedida promete a los discípulos el envío del Espíritu Santo como el regalo inapreciable de la nueva presencia de Jesús resucitado.
El amor de Jesús es más fuerte que la muerte, los que creen en él y le siguen no quedarán desamparados: en el corazón de sus discípulos no quedará sólo el recuerdo del maestro, sino su presencia, pues Cristo vive por la fe en los que le aman y donde hay dos reunidos en su nombre está él en medio de ellos.
Dios pide al hombre dos actitudes fundamentales: fe y amor. La respuesta del hombre al Evangelio implica la fe vivida en el amor; un amor operante por la obediencia a la Palabra del Señor. Asi se constituye la comunión de vida con Jesús que se cumple las promesas que hizo.
Son las obras de misericordia, las únicas obras que pueden dar razón de nuestra fe y de nuestra esperanza, para que el mundo crea. ¿Somos cconscientes de que Jesús quiere actúar en nuestras acciones? ¿Nos sentimos tocados por su gracia de Dios? En la Eucaristía se nos invita a que: el Señor esté con nosotros. ¿Procuramos vivir con consciencia de su presencia en nuestra vida? ¿Lo hacemos presente con el ejercicio de la misericordia y caridad?
Jesús vive y habla en su palabra: ¿Cómo escuchamos el evangelio? ¿Cómo hubiéramos escuchado a Jesús en aquel tiempo...? ¿Leemos con asiduidad el evangelio? ¿Qué hacemos para que se trasluzca en nuestra vida y obras?
"Jesús no tiene necesidad de nuestras obras, sino solamente de nuestro amor" (Teresa de Lisieux).

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