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Miguel P. León Padilla

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Segorbe-Castellón.

Lunes, 18. Marzo 2019 - 06:57 Hora
Solemnidad de San José

1L.-La palabra del profeta legitima la dinastía de David y enraíza en ella la esperanza mesiánica. La filiación divina del rey no es un mero título. Quiere ser afirmación de la cercanía que Dios mantiene con su mediador y con el pueblo ante el que es signo.
2L.-Abrahán es el modelo de creyente, no dudó en su fe en la promesa, así se convierte en ideal de todo creyente. Al creer contra toda esperanza, en Dios que da la vida y para quien nada es imposible.
EV.- En el nacimiento de Cristo se combina misteriosamente lo natural y lo sobrenatural: el ser un hombre como los demás y ser fruto del Espíritu Santo. José aceptó sin reserva esta paradoja, porque se fió de Dios plenamente.

PARA LLEVARLO A LA VIDA
Poco, pero suficiente para precederlo en veneración al resto de los santos, es lo que sabemos de aquel modesto artesano de Nazaret, a quien Dios le pidió colaborar en la obra de la Redención. Gracias a la genealogía de José, Dios se enraíza en su pueblo. Sin estirpe, Jesús hubiera irrumpido en el tiempo como alguien extraño, ajeno. Ese hombre bueno haciendo las veces de padre, entronca con la historia de intervenciones divinas y de mediadores, que Dios obra en bien de su pueblo. Anexar a Cristo al pueblo de las promesas y esperanzas, es el primer servicio que S. José presta. Después habrá de proteger a María y al niño, procurarles sustento, decidir la migración cuando conviene, educar el carácter humano del niño e iniciarle en la piedad judía, instruirle en el valor del trabajo cotidiano. Por todo ello, la condición de padre nutricio, de "padre legal" (PP) no expresa suficientemente toda la realidad de la auténtica paternidad de José para con Jesús.

La conexión de S. José con la cuaresma se establece por tratarse del mejor modelo de bondad y laboriosidad, de fe viril y de sobrio silencio esperanzado que podemos encontrar. En este tiempo de conversión, en que somos llamados a purificar nuestra fe, a trabajar nuestro corazón, a obrar la misericordia... Nadie como el obediente, bueno y humilde artesano José para conducirnos al querer de Dios.

La gracia de Dios no evita la cavilación y la duda. En la situación que describe el evangelio, José desposado con María y, antes de hacer vida común, descubre que ella está embarazada. Si embargo José, que era un hombre cabal, se decide a no perjudicar a María y antepone frente a la evidencia del embarazo, su nobleza de corazón. Actitud que el cielo recompensa con la revelación del ángel, disolviendo la turbación, devolviendo la paz.

Cuanto necesitamos los católicos de hoy, avivar la devoción a s. José, modelo de creyente ante las dudas a las que se ve sometida nuestra fe y las pruebas que se oponen a nuestra bondad. En este contexto de azote contra la Iglesia, de escándalos exagerados hasta la saciedad por los medios de comunicación. Dudas? Invoca a San José!

Cómo necesitamos aprender de su obediencia y docilidad ante la voluntad de Dios, en nuestros tiempos de autosuficiencia y rebeldía, de autonomía e individualismo, de exclusión de Dios.
Cómo necesita nuestra sociedad y la familia de hoy venerar a S.José y aprender de su testimonio:
-como esposo amoroso y atento, solícito en procurar el bien de la esposa; en estos tiempos de maltrato y menosprecio del compromiso de amarse y respetarse.
- como defensor de la Vida aún no nacida, frente a herodianas formas de manipulación embrionaria y de abortos despiadados
- Como Padre y educador, sin hacer dejación de su responsabilidad de ayudar a crecer y formarse en humana integridad. En estos tiempos confusos en que se confronta el patriarcado con un feminismo totalitario. En esta circunstancia en que los padres hacen dejación de su deber educativo.
- Como Trabajador honesto y diligente, humilde y discreto, en estos tiempos de holgazanería y mamandurrias, de comodoneria, en que se rehuye del esfuerzo y se rechaza el trabajo cuando es sacrificado... En estos tiempos de paro y de parón, de exigencia laboral y reivindicación con descarado olvido de los deberes y la ética profesional.
- Como hombre recio y discreto, que sabe hacerse dueño de sus palabras y señor de sus silencios viriles. En estos tiempos de acusada crisis en la masculinidad, de complejos y de disimulos, de bravuconería e infantilismo, de penosa inmadurez (aún entre la tercera edad en su absurda pretensión de parecer moderno y joven).
- Como defensor de la familia
- Como protector de la Iglesia
- Como formador de nuestros futuros sacerdotes. En esta generación en que abundan los curas aburguesados y sacramentalistas, de faltos de fe madura, tibios y pusilánimes.
Recordando que José cumplió la misión de velar por el crecimiento de Jesús y educarle, la Iglesia nos invita a orar por los sacerdotes. Hoy se nos pide que oremos y trabajemos para que Dios suscite jóvenes que tengan ganas de cumplir con la tarea de ser signo de la presencia de Cristo en medio de su pueblo, de ser vínculo de la comunidad cristiana, de anunciarle la Palabra y celebrarle en los sacramentos.
Colaboremos en el sostenimiento y formación de nuestros futuros sacerdotes, colaboremos con nuestro Seminario.


Para la oración persona, tomo De la liturgia de las horas el himno para la fiesta de san José:

"Porque fue varón justo lo amó el Señor
y dio el ciento por uno su labor.

El alba mensajera
del sol de alegre brillo
conoce ese martillo
que suena en la madera.
La mano carpintera
madruga a su quehacer
y hay gracia antes que sol en el taller.

Cabeza de tu casa,
del que el Señor se fía,
por la carpintería
la gloria entera pasa.
Tu mano se acompasa
con Dios en la labor
y alargas tú la mano del Señor.

Humilde magisterio
bajo el que Dios aprende:
¡que diga, si lo entiende,
quien sepa de misterio!.
Si Dios en cautiverio
se queda en aprendiz,
¡aprende aquí la casa de David!

Sencillo, sin historia,
de espalda a los laureles,
escalas los niveles
más altos de la gloria.
¡Qué asombro, hacer memoria
y hallarte en tu ascensión,
tu hogar, tu oficio y Dios como razón!

Y pues que el mundo entero
te mira y se pregunta,
di tú como se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.

Porque fue varón justo lo amó el Señor
y dio el ciento por uno su labor."
(J.L. Blanco Vega, S.I.)

Sábado, 16. Marzo 2019 - 16:32 Hora
II Domingo de Cuaresma (Ciclo C)

1L.-La alianza tiene aquí carácter de promesa. Dios es el único que se compromete con Abrahán y su descendencia. Por eso el patriarca está dormido, y ve en sueños cómo Yahvé, simbolizado por la humareda y la antorcha, pasa por medio de los animales descuartizados. Los buitres que espanta Abrahán son sus enemigos y los de su descendencia.
2L.- Pablo invita a los filipenses a participar en la carrera que él lleva y a seguir su ejemplo. El cristiano nunca podrá perder de vista que es un peregrino en la tierra, donde "aguarda" (=espera) la venida escatológica del Señor.
Ev.- En la transfiguración los tres discípulos que serían testigos del abatimiento de Jesús en Getsamaní, fueron elegidos antes para ver su gloria en el Tabor.
PARA LLEVARLO A LA VIDA
Toda la historia de la salvación culmina en Jesucristo, y el momento de esta culminación es su exaltación en la cruz, para este trance trata de preparar a sus discípulos. Sólo hacía seis días desde que Jesús les había anunciado su pasión y muerte en Jerusalén y había tenido que reprender a Pedro porque intentó torcer su camino; pero éste sigue sin entender nada, cree que ha llegado la hora de disfrutar el triunfo y ahorrarse la pasión.

La blancura de los vestidos de Jesús y el aspecto de su rostro son la manifestación de la dignidad y gloria de su condición de Hijo de Dios. Moisés y Elías, representan la Ley y los Profetas -todo el Antiguo Testamento-, conversan con Jesús de lo que ha de cumplirse en Jerusalén.

La "nube" es símbolo de la presencia de Dios, cuya voz confirma a Jesús como el Hijo que ha venido a cumplir su voluntad. A él deben atenerse Pedro y sus compañeros. Lo fascinante de la presencia de Dios, se deduce de las palabras de Pedro y del temor de los tres discípulos al ser introducidos dentro de la nube.

La transfiguración es la anticipación momentánea de la última meta y como un aliento para seguir caminando hacia la pasión. Jesús les manda que callen lo que han visto hasta que todo se cumpla y resucite de entre los muertos.

La experiencia del Tabor, fue para los apóstoles y es para nosotris, un anticipo de nuestra esperanza. Jesús transfigurado es el modelo en el que nosotros seremos transformados. Pero antes hay que escucharle, hay que seguirle, hay que entrar en la nube de Dios, hay que subir con él hasta la cruz. Es amando hasta la muerte como nos transformaremos definitivamente. No es cuestión de hacer chozas en el monte, sino de bajar a las simas donde sufren los hermanos.

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