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Miguel P. León Padilla

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Segorbe-Castellón.

Jueves, 19. Mayo 2022 - 19:09 Hora
VI Domingo de Pascua (ciclo C)

1L.- En la comunidad cristiana surge la tensión entre dos mentalidades (la helenista y la judaizante). Los cristianos de Antioquía, procedentes de la gentilidad, no se consideraban ya obligados a practicar la circuncisión y a la observancia de las tradiciones judías. El conflicto tenía que resolverse en Jerusalén, donde se encontraban "las columnas de la iglesia". Por eso se decide que Pablo y Bernabé encabecen una delegación. Se decide que la iglesia es como comunidad dirigida por el ESpíritu Santo, no debe imponer más cargas legales que las imprescindibles.
2L.- Para describir la realidad celeste, el vidente es transportado a la cima de la montaña para que pueda contemplar la nueva Jerusalén, envuelta con la gloria del Señor que mora en medio de la nueva humanidad.
El autor echa mano de imágenes humanas, tomadas de Ez. 40ss.
Ev.- Jesús se despide de los suyos con una fórmula usual, que en sus labios adquiere plenitud de sentido.Jesús da su paz, y él mismo es la verdadera paz. Se entrega a sí mismo cuando da la paz (y consigo entrega al mismo Dios, porque él y el Padre son uno). Inaugura un nuevo modo de presencia en los que crean en él.
PARA LLEVAR A LA VIDA
Jesús, siguiendo la costumbre de su pueblo, se despide diciendo: "la paz os dejo", pero inmediatamente añade: "mi paz os doy". Distingue así entre su paz y otras paces. la paz de Jesús es la paz que brota del amor, que lo da todo, que lo comparte todo, que todo lo perdona, que nos reconcilia con Dios en Jesucristo, no por nuestros nuestros méritos, sino por pura gracia.
Cristo y su mensaje es para nosotros la verdadera paz. Si creemos en Cristo y su evangelio, si guardamos su palabra, el mismo Dios habitará en nuestros corazones. El que no tiene paz en su interior es una fuente continua de conflictos donde vive. El recelo le pone a la defensiva, le hace desconfiado. De ahí proceden muchas incomprensiones y hostilidades.
La marcha de Jesús no es motivo de tristeza, porque él va a volver. Pero no sólo "al final de los tiempos sino con el envío del Espíritu.
Un Espíritu vital, personal, santo y defensor del orden del amor que Jesús ofrece como alternativa a nuestros órdenes: su paz. Los discípulos han sido introducidos en el amor del Padre y Jesús, y ello ha de percibirse en "guardar los mandamientos", seguir su palabra y ejemplo. Ser "amigo" y no "siervo": es amar hasta la muerte no como una "obligación", sino como una "convicción compartida". Sólo los pacíficos, los que tienen esa paz en su interior, los que se sienten amados y abrazados por Dios, pueden dar la paz y traer la verdadera paz al mundo. Esta es la misión que ha encomendado Jesús a sus discípulos.
El discípulo vive la misma alegría que Jesús, por que se sabe escogido personalmente por Jesús para continuar su obra, bajo la protección del Padre.

Martes, 10. Mayo 2022 - 16:53 Hora
V Domingo de Pascua (ciclo C)

1L.-Pablo y Bernabé designan presbíteros que cuiden en adelante de las nuevas iglesias o comunidades. Para ello hacen uso de su autoridad como apóstoles y fundadores
2L.- Cuando haya desaparecido el escenario en el que se desarrolló la tragedia del pecado, cuando ya no exista el viejo mundo en el que reina el dolor y la muerte, se cumplirá la visión. Desaparecerá el mar, esto es, el caos de donde procede la Bestia, y surgirá una nueva creación.
Ev.- Jesús se despide de los suyos y les deja su testamento
PARA LLEVAR A LA VIDA
La última petición de Jesús fue el mandamiento nuevo: "Que os améis unos a otros como yo os he amado". Pero no es un mandato, no se puede amar por imposición, ni es nuevo, ya era conocido y prácticado en el AT. Jesús pide que sus discípulos nos amemos como él nos ha amado, aquí radica la novedad, en el "como".
Esta petición es nueva por la extensión y por la intensidad, por el estilo, el modo y las calidades. Jesús nos pide que amemos como él. En eso está lo nuevo, un Amor gratuito, generoso, universal, incondicional, a todos, en especial a los que más lo necesitan. Amar a los que te desagradan o te ofenden y te odian. Sin límites: amar cada día hasta que llegue la muerte y aun más allá de la muerte. Amar hasta despojarte de todo, hasta darte todo.
El amor que Jesús nos deja en herencia es nuestro distintivo, la señal por la que seremos reconocidos como discípulos suyos. La única señal de la autenticidad de la fe en Cristo es el amor.
La Eucaristía, como sacramento de la fe, manifiesta la realidad de la comunión fraternal como fruto de la fe en Jesucristo. Celebración de un amor mutuo, que es anuncio de que se nos ha prometido un universo nuevo en el que las relaciones humanas también serán plenificadas.

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