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Homilías de José Román Flecha



Martes, 16. Julio 2024 - 10:38 Hora
DOMINGO XVI DEL T. ORDINARIO /B

EL PASTOR Y SUS OVEJAS

“¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer a las ovejas de mi rebaño!” (Jer 23,1). Es sorprendente este lamento que el profeta Jeremías pone en la boca de Dios. El Señor se preocupa por la suerte que amenaza a sus ovejas, cuando los pastores no son responsables.
La experiencia nos dice que Dios es silencioso, pero la fe nos enseña que no es neutral.
El Señor se cuida de su pueblo y promete reunir sus ovejas y conducirlas a los mejores lugares de pasto. Es más, desea confiarlas a unos buenos pastores para que las libren del temor, de la dispersión y de los peligros. El texto del profeta añade que “ninguna se perderá”.
En medio de la turbación que atenaza a nuestra sociedad, proclamamos con el salmo responsorial la misericordia que nos salva: “El Señor es mi pastor, nada me falta” (Sal 22).
En un mundo marcado por las diferencias y los conflictos, confesamos que Jesucristo ha venido a derribar el muro de enemistad que separaba a Israel de los demás pueblos (Ef 2,13- 18). Hoy pedimos los dones de la paz y la concordia.

LA BÚSQUEDA DEL MAESTRO
El domingo pasado el evangelio decía que Jesús envió a sus discípulos a predicar, a liberar del demonio a las gentes y a sanar a los necesitados. Hoy contemplamos el retorno de los discípulos, que dan cuenta a su Maestro de lo que han hecho y enseñado (Mc 6,30-34).
• En primer lugar, hemos de valorar la decisión de Jesús de llevar a sus discípulos a un lugar solitario. No solo pueden descansar de su misión, sino que han de reflexionar sobre la misión de su propio Maestro.
• Por otra parte, el texto evangélico anota que las gentes reconocen a Jesús y a sus discípulos. Se sugiere con esa sencilla observación que el Maestro y sus discípulos suscitan ya una cierta curiosidad.
• Finalmente, observamos que los que reconocen a Jesús no quedan anclados en su comodidad y en su rutina. Se ponen en camino y se adelantan por tierra en búsqueda de Jesús y sus discípulos, allí donde ellos pensaban encontrar un lugar de descanso.

HUÉRFANOS Y DESORIENTADOS
Pues bien, al desembarcar, Jesús vio a la multitud y se compadeció de ella, “porque andaban como ovejas que no tienen pastor”. Esta observación es válida también para nuestro tiempo y para el lugar en el que vivimos.
• “Como ovejas sin pastor”. Con esa frase tan gráfica se describe con toda claridad la situación de las gentes que salen al encuentro de Jesús. Evidentemente no podían encontrar amparo ni esperanza en el imperio romano o en la religión y el culto de Jerusalén.
• “Como ovejas sin pastor”. Pero esa misma frase refleja muy adecuadamente la situación de la sociedad actual. Seducida por las modas y por el consumo las gentes parecen haberperdido la orientación y el sentido de su existencia.
• “Como ovejas sin pastor”. Esa situación es propia de los nuevos paganos de hoy. Pero también es la de muchas personas bautizadas, que declaran ser creyentes no practicantes para terminar avergonzándose también de ser creyentes.
- Señor Jesús, tú conoces nuestros sentimientos. Tú sabes que con mucha frecuencia nos sentimos huérfanos y desorientados. Solo tú te compadeces de las ovejas perdidas y descarriadas. Sabemos que tú nos buscas y nos esperas. Concédenos la alegría de encontrarte.

DESCANSO EN EL DESIERTO

“Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco” (Mc 6,31)
1. Vivimos en una sociedad demasiado nerviosa y agitada ¿No estaremos necesitando un descanso para encontrarnos con lo mejor de nosotros mismos?
2. ¿Estamos dispuestos a pasar un tiempo en un clima de silencio y de oración con el fin de escuchar la voluntad de Dios?
3. ¿Podemos aceptar hoy al Señor que nos invita a reflexionar sobre su verdadero ser y también sobre su misión?
4. ¿Sabemos consagrar un tiempo a la oración para analizar nuestras relaciones y nuestras reacciones ante los demás?
5. ¿Hemos aprendido a dedicar un tiempo y un lugar para reflexionar sobre la identidad y la misión de Jesucristo?
6. ¿Hemos aprendido a elevar nuestras manos en la oración para “prestar una mano” a los necesitados de atención?
7. ¿Considero yo la invitación y el envío que he recibido del Maestro como una carga o como una honrosa colaboración con su propia misión?

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