Usted está aquí: Inicio

Homilías de Javier Leoz



Viernes, 26. Noviembre 2021 - 18:05 Hora
DOMINGO 1º DE ADVIENTO /C

¡A PREPARARSE TOCA!

El Adviento nos sensibiliza ante la venida de Cristo. Y, como todo
acontecimiento importante, ha de ser preparado con vigilancia, interés y gusto.

1.- Es un tiempo de esperanza, de salvación, de expectación y de curiosidad ante lo que está por venir. ¿Cómo vendrá? ¿Cuándo? Son interrogantes que, desde hace muchos siglos, han estado y siguen estando vigentes en el pensamiento de gran parte de la humanidad. Y es que, Jesús que viene a nuestro encuentro, bien merece un pueblo sensible y receptivo a su llegada. Un ambiente que no se vea colapsado y solapado por otras cosas u otros aspectos que son secundarios. El Señor, su venida, no puede ser una excusa para celebrar la Navidad sin referencia a lo esencial: el Nacimiento de Cristo. Sería, entre otras cosas, un agravio al auténtico sentido cristiano de esos días que se acercan.

2.- Jesús, vino en carne mortal; en un pesebre. Se acerca en cada acontecimiento, en los sacramentos, en la mirada de un niño, en mil detalles con los que podemos descubrir su presencia. Y, por supuesto, vendrá definitivamente al final de los tiempos. Y, también para ello y sin olvidarlo, nos preparamos.
Esto, amigos, nos infunde esperanza. La vida, y todo lo que a ella rodea, nunca será un motivo para desesperar. Cristo, porque está de nuestro lado, nos invita a levantar la cabeza. A no olvidar sus promesas. A pensar que, Dios, lo que promete cumple con todas las consecuencias. ¿Que existen mil razones para desesperar? Mira por dónde, el Adviento nos recuerda que hay una, poderosísima, para recuperar el optimismo: ¡VIENE EL SEÑOR!

3.- Hoy, cuando damos una ojeada a la realidad del mundo (aborto, maltratos, guerras, secuestros, inundaciones, vejaciones, crisis, falta de empleo, suicidios&hellip nos hace pensar que, el universo, está maltrecho y sentenciado. Que algo, dentro de él, no marcha bien. Por ello mismo, porque hay circunstancias que nos preocupan, deseamos de todo corazón y lo pedimos con fe, que venga pronto el Salvador. Que salga a redimirnos. Que cambie, esta realidad tortuosa y agonizante que nos toca vivir, en un escenario de gracia y de ilusión. ¿Será posible?
¿Encontrará el Señor, cuando vuelva, un pueblo dispuesto acogerle?
Hoy, entre otras cosas, hacen falta personas que inunden muchas realidades con el sabor de la fe y de la esperanza. No podemos quedarnos en el conformismo. En exclamar “la vida es así”. Necesitamos de Alguien que salga a nuestro encuentro y que nos empuje a ser sembradores de paz y de esperanza.

4.- La Navidad, a la vuelta de la esquina, es precisamente el reverso de este mundo. Un Dios que es garantía, salvación, felicidad, amor, entusiasmo, delicadeza, solidaridad, calma, sosiego y bondad. Sólo, aquellos que con humildad trabajen su corazón en este tiempo de adviento, serán capaces de intuir y vivir lo que el Señor nos trae: amor de Dios hacia el hombre.
Que el Señor, en medio de tantos conflictos que nos aturden, nos infunda valor, esperanza y ánimo para que, cuando venga, nos encuentre ardiendo como una lámpara y vivos como las aguas de un río. ¡A prepararse toca, amigos!

5.- QUE TE VEA VENIR, SEÑOR
Pese a los acontecimientos que, en el mundo,
son presagio de destrucción y desolación
Aún a sabiendas de que, Tú siempre apareces
sin demasiado ruido y con el cortejo de la humildad.

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR
Porque, a veces siento,
que mis ojos buscan lo efímero
que mis manos acarician el gusto por las cosas
que mis pies, prefieren los caminos fáciles

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR
Porque, muchas veces, estoy dormido
Siento el cansancio de la espera
Me pregunto si, tu venida, ya nunca ocurrirá
Miro al mundo, y me asusto de lo que acontece en él

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR
Necesito un soplo de tu presencia
La esperanza de tu Palabra
La seguridad de tus promesas
La justicia, frente a tanta mediocridad
Tu verdad, ante tanta mentira
Tu nacimiento, ante tanta muerte

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR
Y, sólo así, mi Señor
la angustia se convertirá en paz
la tristeza en alegría
o, el llanto, en gozo por tu venida al mundo.
¡Ven, y sálvanos!
Amén

Iniciar sesión