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Homilías de Javier Leoz



Lunes, 19. Octubre 2020 - 11:37 Hora
DOMINGO XXX DEL T. ORDINARIO /A

AMAR…PERO COMO DIOS MANDA


1.- Que el ser humano anda mendigando amor, no es cosa nueva. Poseemos muchas cosas pero, en diversas ocasiones, echamos en falta una mano amiga, un corazón en comunión con el nuestro, unos ojos que nos regalen una mirada, uno
oídos abiertos a nuestros problemas. ¿Qué ocurre? ¿Por qué el hombre va deambulando de puerta en puerta, en busca de la felicidad, y no encuentra un poco de sosiego y de paz para sí mismo? La respuesta es Dios. El amor, gratuito y limpio, ha sido dejado de lado. Confundimos amor sin límites, con amistad fraguada de intereses; amor gratuito con placer al instante; amor que busca la felicidad del otro, con egoísmo personal. ¿Dónde encontrar el equilibrio?

Las lecturas de hoy nos dan algunas pistas:

-Abandonar los ídolos que nos hacen postrarnos ante ellos y que son causa de nuestra confusión y de nuestro relativismo. El ídolo del “todo vale” que nos hace pensar que, cualquier fin, justifica los medios para alcanzar un estado de felicidad.
-Servir a Dios añorando la vuelta de Jesús y, por lo tanto, siendo prolongación de las palabras, hechos y actitudes de Jesús: amar como él amó (sin distinción ni fronteras) y buscando siempre la armonía entre el amor a Dios y el amor al prójimo. ¡Cuánto duele el escuchar a gente que se las da de cristiano que, para amar a Dios, es suficiente con amar a las personas! ¿Pero ya las amamos como Dios manda, como el evangelio exige….o a nuestro modo y capricho? ¿Es un amor a la carta el que ofrecemos o un amor cristiano y sacrificado el que brindamos?

2. - Al escuchar el evangelio de este día recuerdo una anécdota fruto de una tertulia. “Para mí el evangelio es no hacer mal a nadie”. A lo que apostillé ¿Y qué es no hacer mal a nadie? ¿Pasar de largo? ¿Cerrar los ojos y “ojos que no ven corazón que no siente”? ¿Dejar que ciertas situaciones de pecado y de injusticia sigan igual?
Hoy es el Señor quien nos pregunta ¿Qué mandamiento es el principal de la Ley? Y nosotros, y también muchos de los que no están aquí, seguimos respondiendo lo mismo: “para mí…el mandamiento principal es…..” Y, el Seor, no nos pregunta eso. En absoluto la interesa “cual es para nosotros” sino cual es el
mandamiento +principal para agradar a Dios y no alejarnos de Él. ¿Qué respondemos? ¿Que lo esencial es hacer el bien y nada más? ¿Que con rezar y acordarnos de Él es suficiente? ¿Que con estar bautizados o invertir media hora en una celebración ya
le damos gloria? ¿Desde cuándo, el amor a Dios o al prójimo, lo damos con cuentagotas? ¿Acaso, Dios, que se rebajó tanto por nosotros no merece mucho más que eso? ¿Acaso los prójimos que nos rodean, que son como nosotros imagen y semejanza de Dios, no valen nuestro cariño por eso precisamente?

3.- No nos podemos instalar, como cristianos, en el puro altruismo (para eso no hace falta estar bautizado). El descubrimiento del amor de Dios nos lleva necesariamente a descubrirnos y multiplicarnos en detalles hacia los demás. Es
bueno recordar que la diferencia entre el amor humano y divino es que, el primero, cuando surgen dificultades o falta de respuestas, pronto se cansa o se agota. El segundo, el divino, es diferente: siempre se abre, no conoce límite ni intereses, no
se brinda respondiendo a colores ideológicos. El amor celeste, porque viene de Dios, es motor y fuerza del amor cristiano.
Si Dios nos quiere, tal y cómo somos, ¿por qué no vamos a querer nosotros a los demás tal y cual son? No busquemos a quién amar. Simplemente amemos aquello que esté junto a nosotros. Para ello tendremos que abandonar, como dice San
Pablo, viejos ídolos, prejuicios, imágenes y un sinfín de condicionantes que nos impiden querer….como Dios nos espera de nuestro corazón cristiano.


5.- ¿CUÁL ES MI PRINCIPAL MANDAMIENT0, JESÚS?

¿Amar, aun a riesgo de perder
o ser amado, buscando mi egoísmo personal?

¿Amar, respetando y queriendo lo del otro

o, por el contrario, buscar un amor a la carta

con contraprestaciones y con diversos colores de placer?

¿CUÁL ES MI PRINCIPAL MANDAMIENTO, JESÚS?

Tengo, tanto miedo, de que no sea el tuyo

De no amar a Dios como Tú lo amas

De no servirle como Tú lo haces

De no buscarle por los caminos

por lo que Tú me invitas a seguirte

Digo amar a Dios….y me amo a mi mismo

Digo entregarme a Dios…y me busco a mí mismo

Digo soar con Dios….y pienso en mi propio paraíso

¿CUAL ES MI PRINCIPAL MANDAMIENTO, JESÚS?

Ayúdame, Señor, a descubrirlo

A que, el único y trascendente, sea brindar a Dios

mi existencia y mi adoración, mis ilusiones y mis esperanzas,

mi compromiso y mis anhelos de fraternidad

Ayúdame, Señor, a que tus mandamientos sean los míos:
Que no sean sólo ley, sino convencimiento

Que no sean letra impresa, sino corazón abierto

Que te amé no por obligación y sí por necesidad de Ti

Y ahora, Señor, respóndeme lo que de antemano ya sé:

El amor a Dios empuja a darse con el hermano

y, en el hermano, es donde puedo también alcanzar

el amor divino que sale a mi encuentro.

¡Gracias, Señor!

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