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Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Lunes, 15. Julio 2019 - 06:28 Hora
DOMINGO DIECISEIS

DOMINGO DECIMO SEXTO

“No basta ser creyente, hay que ser creible.”
(Don Pedro Casaldáliga).

1.- El evangelio nos presenta a dos mujeres que sirven a Jesús, pero cada una de distinta manera y con personalidad diferente.
- Marta es esa mujer hacendosa, siempre dispuesta a servir, está en todo, siempre agitada y pendiente de sus afanes en la casa hasta el punto de cansarse y molestarse porque su hermana María no le echa una mano; por eso le dice a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude” (Lc.10,40).
- La figura de Marta también se repite en nuestros días.
+ Hay mucha gente que se afana por completo en sus quehaceres tanto en el hogar como en el mundo de la política, social y religioso.
+ Hay mucha gente dedicada a tantas cosas que no tiene tiempo para nada y le gustaría que los demás le ofrecieran su ayuda, y le echaran una mano.
+ Hay mucha gente que vive en un stres permanente porque vive demasiado agitada, no tienen un momento de paz, sólo vive para trabajar.
+ La verdad es que vivimos en un mundo demasiado ajetreado y no tenemos tiempo para pensar ni siquiera en nosotros mismos o ponernos un rato en intimidad con nuestro Padre Dios.
- MARÍA, por el contrario, es esa mujer que aparentemente se olvida o no le da mucha importancia al trabajo ni al servicio a los otros. Le da mucha más importancia a escuchar a Jesús en quien espera encontrar sentido a su vida. Nos dice San Lucas que “María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra” (Lc.10,39).

2.- Las dos, Marta y María, hacen cosas importantes:
+ Marta que demostraba su amor a Jesús dándose al servicio de los demás.
+ Y María, que demostraba su amor a Jesús escuchando la Palabra que es el principio que nos empuja a actuar en la vida al servicio de los otros, como decía Tolstoi: “La fe es la fuerza de la vida”.
- Pero las dos tienen que darse cuenta que lo primero es lo que hace María, ESCUCHAR LA PALABRA para poder servir siempre a los demás con amor sincero y leal.
- Ciertamente, la escucha sólo de la Palabra para nada vale:
+ Si la Palabra se queda sólo en la escucha y no la llevamos a la vida, ni nos compromete a darnos más, a servir con más amor a los otros esa escucha para nada vale. Por eso, decía Santa Teresa de Jesús, hablando de María, la hermana de Marta: “Si todas se estuvieran como la Magdalena, embebidas, no hubiera quien diera de comer a este divino Huesped.”

3.- Jesús nos aclara bien este punto: LO PRINCIPAL, LO PRIMERO, LO BÁSICO, ES ESCUCHAR LA PALABRA:
- La Palabra es la que engendra la fe y es capaz de transformar la vida. Como nos dice Santiago: “Así, pues, como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (Sant. 2, 26).
- La actitud de escucha a la Palabra es la que nos da la fuerza que nos lleva a comprometernos desinteresadamente a los otros con un verdadero amor.
- Jesús le da importancia al hacer, al servir, como lo hacía Marta, ¡cómo no! Pero servir sin actitud de escucha ante la Palabra de Dios, puede llevarnos a olvidar lo que debemos hacer y cómo debemos hacerlo. JESÚS, SU PALABRA, SU VIDA, ES UNA ESCUELA PERMANENTE PARA TODO SER HUMANO.
- Jesús, ¡cómo no!, le da importancia, y mucha, a la actitud de escucha de la Palabra de Dios; pero él sabe muy bien que la sola escucha de la Palabra sin que esa Palabra lleve a la vida, sólo sirve de evasión ante nuestras responsabilidades. Como decía Don Pedro Casaldáliga: “No basta ser creyente, hay que ser creíble”.
- LA VIDA NECESITA DE LA PALABRA Y LA PALABRA NECESITA DEL TESTIMONIO DE LAS OBRAS. Como decía San Agustín: “Pensad que si ya el oír es cosa hermosa, ¡cuánto más no lo será practicar lo que se oye! Si no oyes, si descuidas el oír, no edificas nada. Pero si oyes y no obras según lo que oyes, sólo edificas un tronco mutilado.”
- Podíamos decir que Marta y María son dos personajes que, en cristiano, tienen que hacerse “UNO”: SERVIR ESCUCHANDO Y ESCUCHAR SIRVIENDO.
La escritora Joanna Weaver tiene un libro titulado “cómo tener un corazón de María en un mundo de Marta”, y en él, como el mismo título lo insinúa, viene a decirnos que lo propio de la Iglesia, de cada uno de los cristianos, es saber conjugar las dos posturas:
+ Tener las manos de Marta
+ Y el corazón de María.
- Una Iglesia, un cristiano que hace muchas cosas, como Marta, pero se olvida de escuchar la Palabra de Jesús, fácilmente cae en un activismo absurdo y fácilmente se desvía del camino del Evangelio de Jesús.
- Una Iglesia que se esconde entre las paredes del templo pendiente sólo de sus cultos religiosos y de sus rezos, seguro que se desvía del evangelio de Jesús que es evangelio para la vida.
- La Iglesia, cada uno de nosotros, tiene que “tener el corazón de María en un mundo de Marta”. Como dice el refrán: “A Dios rogando y con el mazo dando.”


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