Usted está aquí: Inicio

Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Lunes, 22. Mayo 2017 - 07:03 Hora
FIESTA DE LA ASCENSIÓN Y FIESTA DE PENTECOSTÉS

FIESTA DE LA ASCENSIÓN

“No se pueden crear las águilas para tenerlas encerradas en gallineros” (Papini).

1.- Hoy estamos celebrando la fiesta de la Ascensión que antes se celebraba en jueves; por eso aquello que se decía: “Hay tres jueves en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión.” Después se empezó a celebrar en Domingo, al quitarse el jueves como día festivo.
- La ascensión de Jesús va de la mano con su resurrección: EL RESUCITADO ES EL ASCENDIDO; por eso, decía San Pedro proclamando a los judíos la victoria de Jesús por encima de la cruz: “A este Jesús Dios le resucitó y está su derecha” (Hech.2,32-33).
El teólogo González Faus dice: “No debe considerarse la ascensión de Jesús un acto propiamente distinto a la resurrección. En Lucas, la ascensión tiene una clara misión pedagógica: Marcar el fin del tiempo de la manifestación del resucitado y el comienzo del tiempo de la Iglesia.”
- En este día, fiesta de la Ascensión del Señor, la fe nos da un grito de alerta para que no caigamos en esas trampas del materialismo que no nos dejan mirar más allá de la cartilla de ahorros.
Decía Ionesco: “En la jaula de su planeta, los hombres se mueven en círculo porque han olvidado que se puede mirar al cielo”.
No estamos hechos para ser animales de carga, aunque esa carga sea oro. Estamos hechos para volar alto, para llegar a ser “hombres perfectos”, para alcanzar plenitud de vida en Cristo, como dice San Pablo (Efes.4,13).
El filósofo Kierkegard decía: “El yo no es algo que es, sino algo que será. Es una tarea.”
Esto es la vida humana:
- No una lucha por tener cada día más, sino un esfuerzo por ascender permanentemente.
- No mal vivir para morir en la abundancia de cosas, sino un caminar siempre hacia delante, “sin echar la vista atrás”, como decía el poeta Antonio Machado.

2.- La fiesta de la Ascensión es, pues, un “NO” a todo cuanto signifique
+ Mediocridad e indolencia.
+ Estancamiento y apatía.
+ Cansancio o vejez prematura.
+ Ociosidad y vagancia.
- La fiesta de la Ascensión es un “SÍ” a todo cuanto signifique:
+ Tener metas elevadas y luchar por llegar a ellas.
+ Trabajar por ser cada día más.
+ Caminar sin descanso, siempre hacia delante porque aún nos falta mucho camino que recorrer.
+ Optimismo y esperanza.
+ Espíritu de constante superación.
+ Considerar la vida como una tarea que nunca acaba, como nos dice Jesús: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt.5,48).

3.- Estamos hechos para ser águilas, no gallinas de corral, como decía Papini: “No se pueden crear las águilas para tenerlas encerradas en gallineros”.
- Es verdad que no es fácil caminar siempre hacia delante, sobre todo:
+ Cuando el camino se nos hace pesado y está pedregoso.
+ Cuando llega el cansancio y la contradicción.
+ Cuando en la vida todo es una zancadilla.
+ Cuando nos faltan las fuerzas y creemos que ya no podemos más.
+ Cuando nos llegan las noches oscuras en las que se nos hace difícil ver una sola estrella en el horizonte.
- Esto es verdad; por eso, algunas veces, nos viene la idea de tirar la toalla y decir: “hasta aquí llegué”. Pero también es verdad lo que decía el ya fallecido Martín Descalzo: “No es grande el que triunfa, sino el que jamás se desalienta.”

6.- Jesús, en el evangelio de hoy Jesús nos llama a todos a ser auténticos testigos de su resurrección-ascensión llevando a nuestra vida lo que él vivió (Mt.28,20) y siendo todos, con nuestra palabras y obras, auténticos misioneros de su mensaje (Mt.28,19), conscientes de que no caminamos solos, Jesús está con nosotros (Mt.28,20).

Como decía el pediatra José García Velázquez resumiendo en pocos versos el evangelio de hoy:
“Antes de tu marcha al Cielo,
nos transmitiste el mandato
de dedicarnos con celo
y amor al apostolado,
como parte de la vida
de quien quiere ser cristiano,
como punto de partida
para ayudar al hermano;
porque siendo de justicia
dar lo suyo a cada cual,
llevar la Buena Noticia
es parte fundamental.”



FIESTA DE PENTECOSTÉS (Jn.20,19-23).

“Bienvenido, Espíritu. ¡Eres tú!
Pasa, no te quedes a la puerta.
Pasa hasta la sala de estar.
Toma asiento, vamos, con toda confianza.”

1.- La historia humana y cristiana nada son sin la presencia del Espíritu:
+ Para que la vida sea vida y merezca la pena vivirse, necesita estar animada por el espíritu. Nada en la historia se ha llevado a cabo por gente timorata y sin ánimo. Todo es fruto de la gente animosa, entusiasta y que echa siempre para adelante, es decir, de gente de espíritu y con espíritu.
+ Para que la fe se haga posible en nosotros, tiene que ser animada también por el Espíritu: “Nadie puede decir Jesús es el Señor, sino es por la fuerza del Espíritu,” como dice San Pablo (ICort.12,3).
+ Para que la Iglesia sea y se mantenga como Iglesia de Cristo tiene que tener su origen, su fuerza y su vida en el Espíritu. El Espíritu es el alma de la Iglesia. Las etapas más florecientes de la historia de la Iglesia, han sido aquellas en las que la Iglesia se ha dejado llevar y guiar por el Espíritu de Dios sin temor alguno.
- Las grandes etapas de la historia de la salvación están llenas de la presencia del Espíritu de Dios:
+ Cuando Dios determina la creación del mundo, allí está presente el Espíritu de Dios, como nos dice el Génesis: “El Espíritu de Dios se cernía sobre la superficie” (Gen.1,2).
+ Cuando el Hijo de Dios se va a hacer carne en las entrañas de María, allí está presente el Espíritu de Dios “cubriendo a María con su sombra” (Lc.1,35).
+ Cuando la Iglesia quiere dar sus primeros pasos y lanzarse al mundo a llevar a cabo la misión que Jesús le puso en sus manos, allí estaba presente el Espíritu de Dios, como hemos visto en la primera lectura (Hech.2,1-11).

2.- En nuestro mundo de hoy, en el de ayer y en el de mañana, necesitamos:
+ Mucha gente de espíritu y con Espíritu, capaces de echar para adelante y construir el mundo que todos soñamos.
+ Mucha gente de espíritu y con Espíritu, capaces de hacernos cambiar y así construir el hombre nuevo del que nos habla San Pablo en su carta a los Efesios (Efes.2,15).
+ Mucha gente de espíritu y con Espíritu, valiente, para dar la Palabra y renovar con su vida el aire contaminado, que muchas veces entra por las ventanas de la Iglesia.
+ Mucha gente de espíritu y con Espíritu que rompa el pesimismo y la desconfianza que nos siembra este mundo y nos abra a la esperanza que es el motor que nos empuja a seguir siempre hacia adelante.

3.- Todos podemos gozar del Espíritu de Dios y de sus dones. El Espíritu de Dios no es propiedad privada de nadie ni para nadie; pero sí es don de todos y para todos.
- El Espíritu de Dios es riqueza que no se deja acaparar ni por Papas, ni monseñores, ni clero, ni carismáticos; pero sí se da a todos, sin distinción alguna, porque “sopla donde quiere” (Jn.3,8). Por eso escribe tan bellamente Loidi: “¡Qué cabeza más redonda tiene usted, don monseñor! Pero la paloma no necesita buenos campos de aterrizaje. Usted cree que la tiene en exclusiva. Está usted muy equivocado, monseñor.
Al Espíritu no le engaña nadie, ni lo domestica. Es una paloma salvaje... Se posa donde quiere.
Un labriego y un jornalero tienen buena cabeza para el Espíritu. Y una mujer de casa también.
El Espíritu es libre ¿lo sabía usted? ¡Qué lástima que no lo aprendiera en sus años de seminario! Hay lecciones que no se estudian porque están en el prólogo... ¡Qué lástima que no aprendiera estas cosas en sus años mozos!”
4.- Todos necesitamos y todos podemos gozar de los dones del Espíritu que nos hacen cambiar.
- Allí donde está el Espíritu
+ Desaparece la esclavitud y se hace presente la libertad (2Cort.3,17).
+ Desaparece la cobardía y se hace presente el valor (Efes.3,16; 2Timot.1,7).
+ Desaparece la mentira y se hace presente la verdad (Jn.16,13).
+ Desaparece el pesimismo y se hace presente la esperanza (Jn.16,7-13).
+ Desaparecen las diferencias y se hace presente la comunión (ICort.12,4-11).
+ Desaparece la tristeza y se hace presente la alegría de vivir (Rom.8,6).
+ Desaparece la corrupción de la vida y se hace presente la reconciliación (Jn.20,22-23).
¡ENVÍA TU ESPÍRITU, SEÑOR, Y NOS RENOVEMOS TODOS: LA FAZ DE LA TIERRA, LA IGLESIA Y CADA UNO DE NOSOTROS!
¡OJALÁ ESTEMOS ABIERTO SIEMPRE AL ESPÍRITU QUE SE ACERCA NUESTRA VIDA Y QUIERE CAMBIARNOS, como decía Patxi Loidi:
“Bienvenido, Espíritu. ¡Eres tú!
Pasa, no te quedes a la puerta.
Pasa hasta la sala de estar.
Toma asiento, vamos, con toda confianza.
No sabía si vendrías.
Lo esperaba, bueno, lo deseaba,
pero dudaba:
pensaba si serías sólo para los importantes,
los sabios, los santos, los perfectos...
Veo que vienes a todas las casas, las grandes y las pequeñas.
Tenía esperanza;
pero a veces me asaltaba la duda.

¿Vendrás también a mi casa,
tan pobre,
tan pequeña?
¡No sabes cuánto me alegro!
Has venido, ya estás aquí.
No eres un lujo
ni un regalo caro.
Has venido y estamos aquí juntos.
¡Casi no me lo puedo creer!

Me emociona que estés aquí,
los dos juntos, mano a mano.
Te enseñaré mi casa, ¿quieres?
Está un poco abandonada, ya lo ves.
Quiero renovarla, de arriba a abajo.
Contigo lo haré perfectamente.

¿Para cuánto tiempo vienes?
¡Ojalá te quedes mucho rato!
Tenemos tanto que hablar
Puedes quedarte todo el día,
y mañana,
y pasado mañana,

¡Ojalá no te vayas nunca!
¡Ojalá no te eche nunca!
No te vayas aunque te eche, te lo suplico.”

Iniciar sesión