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Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Lunes, 20. Mayo 2019 - 07:02 Hora
DOMINGO SEXTO DE PASCUA

SEXTA SEMANA DE PASCUA

“El que me ama, guardará mi palabra... El que no me ama, no guarda mis palabras” (Jn.14,23-24).

1.- El domingo anterior nos decía Jesús que nuestra cédula de identidad era el amor: “En esto conocerán que son mis discípulos: en que se aman los unos a los otros” (Jn.13,35). En el evangelio de hoy Jesús nos llama la atención para que no caigamos en la tentación de convertir el amor en una palabra vacía y sin sentido por muy bella que sea.
- Las palabras, por sí solas, no tienen valor alguno y el amor es una joya demasiado valiosa para reducirlo sólo a palabras.
+ Hoy cada vez se cree menos en la palabra. Hay demasiadas palabras y pocas realidades.
+ Las palabras de los políticos cada vez se creen menos. El pueblo se ha dado cuenta que una cosa es lo que dicen y otra l que hacen.
+ Los padres y los hijos cada vez se creen menos y hasta se hablan menos. Están cansados de palabras inútiles y vacías.
+ Los sacerdotes hablamos demasiado y muchas veces nuestros hechos no apoyan lo que decimos.
+ La mentira necesita de mucha palabrería para no delatarse.
- SIN EMBARGO, HOY LA GENTE MIRA MÁS A LOS HECHOS, A LAS REALIDADES QUE A LAS PALABRAS.
+ Las palabras están en un constante proceso de devaluación.
+ Los hechos son los que cada vez más se revalúan. Por eso decía el pensador chino Confucio: “El hombre superior es modesto en el hablar, pero abundante en el obrar.”
Giordano, el protagonista de la novela “la última confesión” de Morris West, en una clase le dice a sus discípulos de París: “Desde la época de los griegos nos hemos emborrachado de elocuencia.”

2.- El amor, nos dice Jesús, no es cuestión de palabras ni de discursos. El amor es una actitud permanente ante la vida; por eso nos dice Jesús: “El que me ama, guardará mi palabra... El que no me ama, no guarda mis palabras” (Jn.14,23-24).
- Jesús, al decirnos esto, lo decía con toda su fuerza moral. Su amor hacia todos y cada uno de nosotros no fue palabra vacía; por eso pudo decir:
+ “Si no creéis en mí, creed en mis obras” (Jn.10,38).
+ “Mi comida es hacer la voluntad de mi Padre” (Jn.4,34).
+ “Amaos los unos a los otros, como yo os amo” (Jn.13,34).
- El amor que no se hace vida es un falso amor. El amor se conoce por los hechos:
+ Quien ama, lucha para sacar a flote su país.
+ Quien ama respeta. No manipula, ni ultraja, ni ofende.
+ Quien ama es fiel, consecuente con el amor.
+ Quien ama, se esfuerza por comprender.
+ Quien ama, siembra justicia.
+ Quien ama, se alegra en servir al otro.
+ Quien ama, perdona.
+ Quien ama, se solidariza (Rom.12,15).
+ Quien ama, confía y se fía.
+ Quien ama siembra alegría, no llantos.
+ Quien ama, corrige y, a la vez, acaricia.
+ Quien ama, hace libres a los demás.
+ Quien ama, busca la felicidad del otro.
+ Quien ama comparte su pan para que el otro también coma.
- NO HAY OTRO MODO DE DEMOSTRAR EL AMOR QUE CON LOS HECHOS, CON LAS OBRAS:
QUE CON LOS HECHOS, CON LAS OBRAS.
Por eso decía Paulo Coelho: “Es que el amor no necesita ser entendido, simplemente se necesita ser demostrado.”
La poetisa Zaida C. de Ramón oraba a Dios con estos bellos versos:

“Señor, ¡qué bueno es amarte!
Oh, ¡qué bueno es serte fiel!
¡Qué bueno es en todo tiempo
una alabanza tener!
Quiero alabarte, adorarte
en espíritu y verdad
y así poder compartir
tu amor con la humanidad.

Es necesario entregarse
sin reservas, mi Señor
para poder conocer
ese verdadero Amor.




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