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Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Domingo, 15. Mayo 2022 - 18:35 Hora
DOMINGO SEXTO DESPUÉS DE PASCUA

DOMINGO SEXTO DE PASCUA
“Las palabras son cera; pero las obras son acero”.
(Luis de Góngora).

1.- Decía San Antonio de Padua: “Cesen las palabras, por favor, y sean las obras quienes hablen.”
- El domingo anterior nos decía Jesús que lo nuestro era el amor y que nuestra cédula de identidad no podía ser otra nada más que el amor:
“En esto conocerán todos que sois discípulos
míos: si os tenéis amor los unos a los otros”
(Jn.13,35).
- En el evangelio de hoy Jesús nos llama la atención para que no caigamos en la tentación de convertir el amor en una bella palabra, pero vacía y sin sentido por muy bella que sea:
“Si alguno me ama, guardará mis palabras…
El que no me ama, no guarda mis palabras”
(Jn.14,23-24).
- Las palabras, por sí solas, no tienen valor alguno y el amor es una joya demasiado valiosa para reducirlo sólo a palabras.
- Hoy cada vez se cree menos en la palabra. Hay demasiadas palabras y pocas realidades.
- Las palabras de los políticos cada vez se creen menos. El pueblo se está dando cuenta de que una cosa es lo que dicen y otra lo que hacen.
- Los padres desconfían de las palabras de sus hijos y los hijos de las palabras de los padres; saben que en las palabras de ambos se encierran muchas falsedades y mentiras.
- Los esposos cada vez se creen menos y hasta se hablan menos. Están cansados también de palabras inútiles y vacías.
- Los sacerdotes hablamos demasiado y muchas veces nuestros hechos no apoyan lo que decimos.
- La mentira necesita de mucha palabrería para no delatarse.
HOY LA GENTE MIRA MÁS A LOS HECHOS, A LAS REALIDADES QUE A LAS PALABRAS.
Por eso decía el poeta cordobés LUIS DE GÓNGORA:
“Las palabras son cera; pero las obras son
acero”.
- Las palabras están en un constante proceso de devaluación.
- Los hechos son los que cada vez más se revalúan.
El profesor venezolano RAMÓN PIÑANGO decía en un diario caraqueño:
“Hay que dejar atrás la pregunta “¿qué
decir?” para preguntarnos “¿qué hacer”... Si
no reconocemos esto... quedaremos atrapados
en el laberinto de la verborrea.”
GIORDANO, el protagonista de la novela “la última confesión” de MORRIS WEST, en una clase le decía a sus discípulos de París:
“Desde la época de los griegos nos hemos
emborrachado de elocuencia.”


2.- El amor, nos dice Jesús, no es cuestión de palabras ni de grandes y elocuentes discursos. El amor es una actitud permanente ante la vida:
“Si alguno me ama, guardará mi palabra... El
que no me ama, no guarda mis palabras”
(Jn.14,23-24).
- Jesús, al decirnos esto, lo decía con toda su fuerza moral. Su amor no fue palabra vacía; por eso pudo decir:
+ “Si no hago las obras de mi Padre, no me
creáis; pero si las hago, aunque a mí no me
creáis, creed por las obras” (Jn.10,38).
“Mi comida es hacer la voluntad de mi
Padre” (Jn.4,34).
+ “Os doy un mandamiento nuevo: que os
améis los unos a los otros como yo os he
amado” (Jn.13,34).
El amor que no se hace vida es un falso amor. El amor, como la fe, se conoce sólo por los hechos:
“¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga: 2tengo fe”, si no tiene obras… La fe, si no tiene obras, está realmente muerta” (Sant.2,14-17).
Jesús nos enseñó muy claramente en la parábola de los dos hijos (Mt.21,28-31) que lo que el Padre quiere de nosotros no es la palabrería falsa e hipócrita por muy bella que esa palabra sea; lo que espera de nosotros es el compromiso fiel en todo momento y el testimonio vivo de que, en verdad, amamos.
Hoy decimos todos muchas palabras vacías y de cara a la galería. Sobran todas esas palabras y falta la realidad de los hechos. Por eso decía Jesús:
“No todo el que me diga: “Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt.7,21).
GANDHI lo decía con estas bellas palabras:
“Sé el cambio que quieres ver en el mundo.”
- Quien ama, lucha para sacar a flote su país.
- Quien ama, respeta, no manipula, ni ultraja, ni ofende, ni arremete contra nadie.
- Quien ama, es fiel y consecuente con el amor.
- Quien ama, se esfuerza por comprender.
- Quien ama, siembra justicia.
- Quien ama, se alegra en servir al otro.
- Quien ama, perdona.
- Quien ama, se solidariza (Rom.12,15).
- Quien ama, confía y se fía.
- Quien ama siembra alegría, no lágrimas.
- Quien ama, corrige, pero, a la vez, acaricia.
- Quien ama, hace libres a los demás.
- Quien ama, busca la felicidad del otro.
- Quien ama comparte su pan para que el otro también coma.
Como decía SAN JUAN DE LA CRUZ:
“El alma que anda en el amor, ni cansa, ni se
cansa, ni descansa.”
- NO HAY OTRO MODO DE DEMOSTRAR EL AMOR QUE CON LOS HECHOS, CON LAS OBRAS:
“Por sus frutos los conoceréis” (Mt.7,16), nos
dice Jesús.
Ya lo dice también el REFRÁN:
“Obras son amores y no buenas
razones… Donde hay obras, las palabras
sobran.”

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