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Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Lunes, 22. Noviembre 2021 - 08:27 Hora
PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

1.- DOMINGO PRIMERO DE ADVIENTO

“Me siento, a veces, impotente; pero no pierdo jamás la esperanza”
(Gandhi).

1.- Hoy, en este mundo nuestro en el que nos ha tocado vivir, necesitamos todos armarnos de una gran responsabiliad en cada una de las tareas que nos toca llevar a cabo.
- Son demasiadas las vidas que se pierden inútilmente porque no nos comprometemos en construir una familia mejor, una sociedad más justa, un mundo más humano.
- Con la Eucaristía de hoy iniciamos en todas nuestras comunidades cristianas el tiempo de Adviento, tiempo de preparación para que nos preparemos como es debido a ese futuro inmediato que es nada más y nada menos que QUE EL ENCUENTRO CON JESÚS, EL HIJO DE DIOS QUE NACE POBRE ENTRE LOS POBRES por el bien a todos nosotros.
- Toda fiesta necesita de una preparación para que no se convierta en una fiesta sin sentido o malograda. Así mismo, todo tiempo de preparación es tiempo de esperanza.
- Adviento es tiempo de preparación; por tanto, tiempo cargado de esperanza, de vigilancia, como nos dice Jesús en el evangelio de hoy: “Estén en vela” (Mc.13.33.37) para que, en verdad, el camino que escojamos, nos lleve al encuentro con Cristo. ADVIENTO ES TIEMPO DE ESPERANZA.
Por eso, Jesús nos da una palabra de alerta en el evangelio de hoy: “¡Cuidado... Velen... No se duerman!” (Mc.13,33.-37). Es una llamada para que estemos despiertos y no perdamos lo más importante de la vida que es la esperanza:
- Sólo la gente de esperanza, como Cristo, es capaz de ponerse en camino sin dejar de mirar a la meta, aunque el camino esté lleno de asperezas.
- Sólo la gente de esperanza, como Cristo, es capaz de mirar la vida con ilusión y seguir luchando porque sólo ellos son capaces de entender que “no hay camino; se hace camino al andar”, como decía Antonio Machado.
- Sólo la gente de esperanza, como Cristo, es capaz de construir una vida, una familia, y un país, aunque sea levantándose de las mismas cenizas.
Como dice el poeta peruano José Santos Chocano: “El pájaro canta, aunque la rama cruja, porque conoce lo que son sus alas”.
El líder hindú Gandhi, el gran forjador de esperanzas, decía “Me siento, a veces, impotente; pero no pierdo jamás la esperanza”.
- La verdad es que en estos momentos fácilmente la esperanza se puede convertir en desesperanza. Pero también es verdad:
+ Que vida sin esperanza no es vida.
+ Que un país, una familia, una empresa, un ser humano sin esperanza jamás puede levantar cabeza.
+ Que cristiano sin esperanza no es cristiano.
Gonzalo Gallo en su libro “Oasis” dice: Quien nada espera, ya está muerto en vida”.
O como decía Miguel de Unamuno: “Espera, que sólo el que espera, vive.”
Vivimos hoy en un mundo el que los problemas y las dificultades cada día son mayores y, por ello se hace más difícil la esperanza. Por eso, uno de los grandes compromisos de nosotros, los Lo propio nuestro es vivir en un permanente adviento: sembrando siempre la semilla de la esperanza.
Como decía el escritor francés Anatole France: “Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas.”
HOY EMPEZAMOS ADVIENTO, UN TIEMPO DE ESPERANZA; UN CAMINO A RECORRER AL ENCUENTRO DE CRISTO QUE VIENE. VIVIR ES CAMINAR CON LA FUERZA DE LA ESPERANZA.
“Que el Dios de la esperanza nos colme de todo gozo y paz en la fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo” (Rom.15,13).

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