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Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Lunes, 7. Agosto 2017 - 07:01 Hora
DOMINGO VEINTE

DOMINGO VEINTE (Mt.15,21-28)

“Sólo una persona que haya sido discriminada sabe lo que eso representa y lo profundamente que hiere” (Haruki Murakami).

1.- En el evangelio de hoy Jesús rompe, como siempre, con toda discriminación fomentada por un falso nacionalismo judío.
- Jesús alaba a una mujer cananea por la gran fe que le ha demostrado: “Mujer, qué grande es tu fe” (Mt.15,28).
- Ya en otra ocasión Jesús había alabado también la fe de un centurión romano diciéndole: “Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande” (Mt.8,10).
- Así mismo, en una de sus parábolas, Jesús alabó la figura del buen samaritano, a la vez que criticaba duramente la poca fe del sacerdote y del levita por su poco corazón con el malherido a la vera del camino (Lc.10,29-37).
- Y es que para Jesús, como para su Padre Dios, no hay fronteras, ni razas, ni colores, ni sexos, ni clases sociales, ni ciudadanos de primera o de segunda categoría. Como decía el escritor británico Herbert George Vells: “Nuestra verdadera nacionalidad es la humanidad.”
+ Ya en el Antiguo Testamento Dios hace asomar que la salvación no es un don clasista ni exclusivo para el pueblo judío, como nos dice el profeta Isaías: “Mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos” (Is.56,7-8).
+ El mismo libro de Jonás no es otra cosa sino una fuerte crítica al falso nacionalismo del pueblo judío que se creía que Yahvé sólo estaba con ellos.
+ En el Nuevo Testamento el Evangelio de Mateo termina con una llamada de Jesús a todos los hombres del mundo entero, cuando le dice a sus discípulos: “Id, pues, al mundo entero y haced discípulos a todas las gentes… enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mt.28,19).
+ San Pablo entendió muy bien que el mensaje de Jesús era para todos los pueblos sin distinción alguna; por eso, decía a los gálatas: “Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús… Ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Galat.3,28).

2.- Ante Dios nadie debe sentirse excluido o rechazado. DIOS NO DIVIDE. DIOS UNE.
+ Dios se nos ha dado como Padre a todos (Mt.6,9) y un Padre, como Dios, no hace distinciones entre ninguno de sus hijos.
+ Por eso, San Juan en su primera carta nos invita también a vivir todos juntos como hermanos: “Quien ama a Dios, ame también a su hermano” (IJn.4,20-21).
- La grandeza de una persona para nuestro Dios, el Dios de Jesús, no está en su color, ni en su raza, ni en su cultura, ni en su clase social. Dios. NO DISCRIMINA A NADIE, SEA DE LA CONDICIÓN QUE SEA. Por eso, decía Martín Luther King: “Debemos aprender a vivir juntos como hermanos o perecer juntos como necios.”
- El lenguaje que utiliza Jesús con la mujer cananea del evangelio, aparentemente ofensivo (Mt.15,26), sólo tenía una finalidad muy clara: HACER VER A LOS DEMÁS LA GRANDEZA DE SU FE (Mt.15,28).

3.- Por eso, el Papa Francisco nos hablaba de que las puertas de la Iglesia deben estar SIEMPRE ABIERTAS para todos.
- Si alguien debe luchar a favor de toda persona humana sin distinción alguna, debe ser el cristiano. Ya lo dice el refrán: “Haz bien y no mires a quién.”
Si alguien tiene que luchar contra toda discriminación es aquel que llama a Dios “Padre,” el cristiano. Como decía el escritor japonés Haruki Murakami: “Sólo una persona que haya sido discriminada, sabe lo que eso representa y lo profundamente que hiere.”
LA FE NO DIVIDE. NUESTRO COMPROMISO COMO CRISTIANOS QUE SOMOS ES DECIR SIEMPRE “NO A LA DESCRIMINACIÓN”, COMO DICEN AQUELLOS VERSOS:
“Piel blanca o de color,
no existe tal distinción;
lo único que cuenta es tu corazón.
En un mundo perfecto,
así deberíamos vivir;
mas en este, que es el nuestro,
no aparenta ser así.
Con este poema,
yo demuestro mi desagrado
a que por su credo, género y color
el hombre, diferente, sea tratado.
Y por este medio les pido
que de todo corazón,
digan NO a la discriminación.”


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