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Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Lunes, 17. Septiembre 2018 - 08:07 Hora
DOMINGO VEINTICINCO VEINTISEIS

DOMINGO VEINTICINCO

“Yo dormía y soñé que la vida era alegría.
Desperté y vi que la vida era servicio.
Serví y vi que el servicio era alegría.”
(Rabindranath Tagore).


1.- En el evangelio del domingo anterior veíamos a Pedro queriendo convencer a Jesús de que su mesianismo debía de ser un mesianismo político; por eso se mereció el reproche de Jesús: “Retírate, satanás” (Mc.8,33).
- Pero los demás discípulos parece que no aprendieron la lección y siguieron, como vemos en el evangelio de hoy, con la idea de que Jesús era el rey soñado por el pueblo, un mesías político.
Por eso no entendieron lo que Jesús les iba hablando por el camino de que le iban a enjuiciar, ser perseguido y a crucificar (Mc.9,31-32).
- Lo que a los discípulos les importaba, era ir tomando posiciones en el poder (Mc.9,34). Con razón decía el filósofo alemán Nietzsche:
“El mundo se está quedo;
a la noche sigue el día:
Si el yo quiero suena bien,
el yo puedo mejor todavía.”

2.- Hoy, como ayer, los hombres seguimos buscando y peleando en el mundo por lo mismo que los discípulos peleaban: El poder, no por lo que Jesús luchaba.
- Nosotros, como los discípulos de Jesús, vamos por caminos muy distintos:
+ Seguimos pensando en la llegada de mesías políticos y en paraísos terrenales.
+ Seguimos soñando en alcanzar puestos de poder como trampolín que nos asegure un buen futuro.
+ Seguimos pensando en ese puesto que rinde, aunque nosotros seamos incapaces para rendir en él.

+ Seguimos ambicionando el dios dinero, como la panacea que todo lo arregla y quita todos los problemas.
+ Seguimos construyendo un mundo de competencia desleal sin importarnos a quien destruimos.
+ Seguimos pensando sólo en nuestro yo, mientras cada vez nos vamos atrofiando más para poder pensar en servir a los otros.
- Esta es la dolorosa realidad que tuvo que enfrentar Jesús con sus discípulos y a la que sigue enfrentándose también hoy con nosotros.
Como decía el poeta estadounidense Emerson: “Los hombres, tal como son, se inclinan por naturaleza a ir en pos del dinero o del poder, y del poder porque vale tanto como el dinero.”

3.- como ayer con sus discípulos, Jesús nos enseña a tener valores totalmente distintos. Para Jesús lo importante es:
+ La lealtad y la fidelidad, aunque conlleven cruz (Mc. 9,31).
+ El servicio al otro sin interés alguno de recompensa (Mc.9,35).
+ La sencillez, propia de los niños, por encima del orgullo tonto de los mayores (Mc.9,37).
+ Pensar en beneficio del otro y no encerrarnos en nuestro egoísmo.
- Lo que engrandece a una persona, no es su ambición desmedida, sino la belleza de su sencillez.
- Lo que vale una persona, no se mide por su poder ni por su dinero, sino por su capacidad de entrega al servicio de los demás, como le dijo Jesús a sus discípulos: “El que quiera ser el primero, que se haga el últimos y el servidor de todos” (Mc.9,35).
Por eso decía el poeta bengalí Rabindranath Tagore:
“Yo dormía y soñé que la vida era alegría.
Desperté y vi que la vida era servicio.
Serví y vi que el servicio era alegría.”
En la tumba del padre del teólogo sudamericano Leonardo Boff sus hijos le pusieron una frase que en vida solía decir mucho su difunto padre: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”
- Este el resumen del evangelio de hoy. Lo nuestro no es el poder ni el dinero. ¡LO NUESTRO ES SERVIR!: “Quien no vive para servir, aunque le cueste cruz, no sirve para vivir”

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DOMINGO VEINTISÉIS
“Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar” (Mc.9,42).

1.- Yo creo que nunca en nuestra historia humana se ha hablado tanto de libertad como en nuestros tiempos.
- El deseo de ser y vivir en libertad lo llevamos metido entre los mismos huesos y todo lo exigimos y justificamos en nombre de la libertad.
- Y la verdad es que la libertad es el don más característico que Dios ha puesto en la persona humana.
- El problema está en el cómo entendemos esa libertad. ¿Ser libres es hacer todo cuanto nos viene en gana? ¿Tiene la libertad algún freno o limitación?

2.- El evangelio que acabamos de escuchar nos dice que sí, que la libertad tiene sus límites y uno de ellos es “el escándalo”.
- Nadie puede esgrimir su derecho a la libertad escandalizando a otro. Lo dice Jesús bien claro: “Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar” (Mc.9,42).
- La palabra escándalo viene de la lengua griega y significa “piedra que hace tropezar y que otro caiga”.
- Nuestra libertad llega hasta allí donde estoy provocando que otro caiga, como decía San Pablo: “Todo lo puedo; pero no todo me está permitido” (ICort.6,12).
- No nos está permitido, por muy libres que seamos, quitarle la inocencia a nadie, hacer tropezar a otro, lavarle el cerebro a otro para que caiga en los mismos defectos y en el mismo hoyo en el que estamos metidos nosotros.

3.- Hoy, por desgracia, y en nombre de la libertad, se cometen demasiados escándalos:
- Los políticos con sus actitudes farisaicas y poco transparentes son muchas veces ocasión de tropiezo para el pueblo que, al verlos se dice: “Si ellos son así, ¿por qué nosotros no?” “¿Si ellos no cumplen las leyes, Por qué nosotros tenemos que cumplirlas?”…
- Los empleados públicos con sus formas corruptas de actuar son también piedra de tropieza para la gente que termina también corrompiéndose y “bajándose de la mula” para que se les puedan arreglar sus problemas.
- Los padres de familia, con sus omisiones, o con sus formas de vivir y tratarse, con sus indiferencias ante la problemática de sus hijos, son también piedra de tropieza para ellos que, en el fondo se dicen: “Si mis padres lo hacen, ¿por qué yo no? Si ellos no van a misa ni viven los valores del evangelio ¿por qué yo sí?”
- Los sacerdotes, con nuestros malos ejemplos, hacemos demasiado daño, pues estamos siendo ocasión para quitar la fe de otros muchos.
- Los medios de comunicación social tienen en este sentido una grave responsabilidad porque no sólo hacen tropezar a muchos, sino que terminan siendo “auténticos comecocos” que habitúan a pensar y a actuar como cosa normal lo que no debiera serlo.
- Las mafias de la droga y de la explotación del sexo, aún en los niños, son un vergonzoso escándalo para toda la humanidad.
- La misma sociedad con su violencia, inmoralidad e injusticia es una constante piedra de tropiezo para muchos que se dejan atrapar por sus redes.

4.- De que haya escándalos, los hay por desgracia. Pero “¡Ay de aquellos que escandalizan!,” como nos dice Jesús (Mt.18,7). Porque, no sólo se hacen daño así mismos, hacen demasiado daño a los demás y prostituyen la sociedad.
- Los escándalos socializan el mal y son causa de la pérdida de fe y moral que estamos viviendo.
- Esta sociedad nuestra es una sociedad de constantes escándalos públicos y privados que corrompe desde los más pequeños a los más ancianos.
Por ello, necesitamos verdaderos profetas que denuncien con valentía toda clase de escándalos, como lo hizo el profeta Jesús: “Si alguien escandaliza a uno de estos pequeños… más le valdría no haber nacido” (Mc.9,42).
El Papa Francisco, como buen profeta que es, llama “crímenes repugnantes” a tantos escándalos que damos hasta dentro de la misma Iglesia.
- LA VERDAD ES QUE LA LIBERTAD DEJA DE SER LIBERTAD, CUANDO SE CONVIERTE EN ESCÁNDALO.


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