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Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Domingo, 15. Octubre 2017 - 21:03 Hora
DOMINGO VEINTINUEVE

5.- DOMINGO VEINTINUEVE (Mt.22,15-21).

“Hay que darle a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar” (Mt.22,21).

1.- ¡Qué difícil se nos hace poner las cosas en su sitio y darle a cada uno el puesto que se merece, cuando por medio se meten intereses corruptos!
- En domingos anteriores San Mateo nos ha venido exponiendo una serie de parábolas que eran una fuerte crítica de Jesús al pueblo judío y, sobre todo, a sus dirigentes político-religiosos. El pueblo de Israel había sido un pueblo mimado de Dios; pero el pueblo, la viña de sus amores como nos decía Isaías (Is.5,1), en vez de de producir uvas, le dio agraces (Is.5,2).
- En el evangelio de este domingo (Mt.22,15-21) dos enemigos, religión y política, fariseos y herodianos, se ponen de acuerdo para hacerle una especie de encerrona a Jesús y así poder tener razones para poder condenarle a muerte (Mt.22,15). Para ello se valen de un problema político-económico que afectaba al pueblo.
+Fariseos y herodianos, pues, se acercan a Jesús y le dicen: “Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza… Dinos: “Es lícito pagar tributo al Cesar o no?” (Mt.22,16-17).
+ Era fácil caer en la trampa:
+.- Por una parte los fariseos, como casi todo el pueblo judío en general, estaban, hartos de ver en sus manos una moneda en la que estaba impresa la imagen del Cesar, que ofendía permanentemente a su único Dios, el único Dios verdadero, y además el tener que pagar tributos a un gobierno extranjero, el imperio romano, que le tenía dominado y oprimido. Decir Jesús que había que pagar el impuesto, al Cesar, era, pues, lo mismo que estar en contra de Yahvé y su pueblo. Pero a su vez, si les dice que no paguen los impuestos, está Jesús provocando un delito contra el gobierno, cosa que les valdrían para acusarlo ante el Cesar.
+.- Por otra parte los herodianos, partidarios de Herodes y, lógicamente, adictos a la autoridad romana por intereses políticos y económicos corruptos, no iban a permitir que Jesús animara al pueblo a no pagar los impuestos. Tampoco iban a aceptar que los pagaran porque, sin duda, le pondrían contra el pueblo.

2.- Pero Jesús, que sabía muy bien quienes eran unos y otros, no cae en sus trampas y su respuesta, llena de sabiduría, la convierte en una dura crítica a ambos, fariseos y herodianos: “Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” (Mt.22,21).
Con esta respuesta Jesús
- Critica duramente a los fariseos que son unos auténticos corruptos. aún religiosamente hablando:
+ Ellos se creen los grandes defensores de Dios; pero apoyan y permiten que los responsables de la fe del pueblo y del templo vivan de un culto vacío a Dios y sólo buscan a través de esos cultos corruptos sus intereses económicos y puestos de poder: han convertido el templo “en cueva de bandidos” (Lc.19,46).
Por eso, les dice Jesús: “Devolvedle a Dios lo que es de Dios” (Mt.22,21).
+ Así mismo, a los herodianos, que eran unos auténticos vende-patrias, como su jefe Herodes, que sólo buscaban aparentar ser fieles al poder invasor y vivir a costa de la política de una manera corrupta, traicionando también a su Dios y a su pueblo, Jesús les dice: “Lo del Cesar devolvédselo al Cesar” (Mt.22,21).
- La respuesta de Jesús, pues, se convierte en una dura denuncia a los fariseos y herodianos que habían corrompido la religión y la política. Como decía el poeta latino Quinto Horacio Flaco: “Si el vaso no está limpio, lo que en él eches, se corromperá.”

3.- El evangelio de hoy es, pues, de una actualidad tremenda. Todos tenemos que reflexionar, religiosos y políticos, porque todos podemos caer en la actitud corrupta de los fariseos y herodianos. La corrupción se mete fácilmente por todos los rincones, donde vea la más mínima rendija para poder entrar. Ya lo decía el historiador romano Tácito: “En un espíritu corrupto no cabe el honor.”
- Los políticos y quienes juegan a políticos con intenciones malsanas, tienen demasiadas puertas abiertas que facilitan la corrupción y el caer en ella. El pueblo no es tonto y se da cuenta de ello. Se necesita mucha honradez para no caer en el mundo de la corrupción que tanto rechaza el pueblo.
- La Iglesia, todos cuantos decimos creer en Jesús, también tenemos que reflexionar seriamente y estar muy vigilantes para que la corrupción y el afán de poder no se meta en nuestras instituciones ni en nuestros cultos. Como decía el escritor estadounidense Frank Herbert: “La corrupción lleva infinitos disfraces.”
- A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
+ No valen los matrimonios entre políticos y religiosos en los que fácilmente se reparten poderes y se traiciona a Dios y al pueblo.
+ No valen los matrimonios en los que fácilmente se confunden los deberes de cada una de las partes.
+ Dar a Dios lo que es de Dios, es poner a Dios en su sitio, en el lugar que se merece, sin arrinconarle o falsearle su figura.
+ Dar al Cesar lo que es del Cesar es poner los poderes políticos también en su sitio, sin intromisiones que no les pertenecen y sin pisotear los sentimientos más sagrados de todo ser humano.
+ Dar a Dios lo que es de Dios, es darle su puesto de primacía por encima de costumbres o instituciones inventadas por los hombres.
+ Dar al Cesar lo que es del Cesar, es darle a los poderes de este mundo su puesto: Ser servidores del pueblo estando siempre en función de los intereses del pueblo.
+ Dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar, es ponernos todos en nuestro sitio, en el lugar que nos merecemos y siempre al servicio de Dios y de los hombres con conducta limpia y honradez.

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