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Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Lunes, 20. Febrero 2017 - 07:06 Hora
DOMINGO OCTAVO

DOMINGO OCTAVO (Mt.6,24-34).

“No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo” (Alejandro Dumas)

1.- Creer es aceptar la invitación de Jesús a que le sigamos siendo fieles, como él fue, a Dios y a los hombres.
- Seguir al Dios de Jesús es decirle NO a los ídolos, sean los que sean. Por eso, seguir el camino de Jesús es seguir un camino distinto por el que va el dinero, el gran ídolo ante quien muchísimos seres humanos nos hincamos de rodillas. Ya nos lo dice Jesús: “No podéis servir a dos señores” (Mt.6,24). Dios y dinero van por caminos muy distintos:
+ Dios pone como valor supremo la vida (Mt.625; Jn.10,10); el dinero pone como valor supremo la agonía del tener (Ectés.5,10).
+ Dios pone por encima de todo el valor persona humana (Salm.8, 5-7); El dinero pone todo a su propio servicio. Ante el dinero ni la persona humana tiene valor (Sant.5,5-6).
+ Dios unifica a los hombres en el amor (Sant.2,8); el dinero siembra la separación y crea distancias (Sant.2,3-4).
+ Dios nos invita a que hagamos posible constantemente la multiplicación de los panes y los peces, compartir (Is.58,7); el dinero sólo piensa en sí mismo, en acaparar sin importarle para nada el hermano más necesitado (Is.5,8).
+ Dios pone la grandeza de la persona humana en la sencillez y el servicio a los demás (Mc.9,35); el dinero cree que todo lo puede comprar aún al mismísimo Dios. (Ecltés.10, 19).
+ Dios nos ofrece su palabra como camino que nos conduce a la verdadera vida (Jn.8,51); el dinero ahoga la palabra de Dios (Mt.13,22).
+ Dios nos anima al riesgo por todo aquello que merece la pena luchar, los valores del Reino (Mt.6,33); el dinero reduce nuestra ilusión a sólo comer, beber y tener cada día más (Lc.12,34).

2.- Dios y dinero van por líneas paralelas que nunca se encuentran. - - Las metas de uno y otro son totalmente distintas; por eso nos dice Jesús en el evangelio de hoy que “no se puede servir a dos señores, a Dios y al dinero”.
- El dinero es necesario; pero nunca debe rivalizar con Dios. Por eso nos dice el escritor francés Alejandro Dumas: “No estimes el dinero ni en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo.”
- Es difícil, en medio de este mundo materialista en el que vivimos, entender el mensaje de Jesús. Aquí y hoy lo que importa es el tener, lo demás nada vale. Como dice el refrán: “Tanto tienes, tanto vales”. Ni Dios, ni los hombres, ni la familia, ni la moral valen nada ante el dinero que se nos presenta como si fuera el único Dios.
- Es verdad que el dinero lo necesitamos para alimentarnos, vestirnos, tener una vivienda y una adecuada educación, para solucionar muchos de nuestros problemas, para prever un poco nuestro futuro incierto... La verdad es que el dinero lo necesitamos.
- Sin embargo, el dinero sólo es un medio, nunca un fin. El dinero vale en tanto en cuanto nos ayuda a vivir y a mejorar cada día más la calidad de vida; pero, cuando el dinero se convierte en fin y no en medio, las cosas empiezan a funcionar mal.
- El dinero fácilmente pretende convertirse en Dios absoluto. De hecho, así es como constantemente aparece en nuestro mundo de ayer y de hoy:
+ Ante el dios dinero el Dios verdadero nada vale; el dinero vale más que Dios. Como dice José María Castillo: “Es evidente que, para muchas personas, el dinero merece más interés, más consideración y más respeto, real y efectivo, que Dios mismo… El dinero está ganando la batalla a Dios.”
+ Ante el dinero la Palabra de Dios nada vale; se ahoga, como nos dice Jesús en la parábola del sembrador (Mt.13,22). Más aún, muchas veces, la Palabra de Dios hasta se compra con dinero.
+ El dinero es celoso y no quiere sombras a su lado que le opaquen. El dinero exige su culto y la verdad es que se lo damos.
+ El dinero fácilmente se convierte en el enemigo número uno del hombre. Como decía el filósofo francés Voltaire: “Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.”
+.- Con dinero se pueden comprar las conciencias y los ideales.
+.- Con dinero se compra y se vende la misma justicia.
+.- Con dinero se compra la dignidad de los más humildes. El dinero no entiende de pobreza, de hambre, de marginación, de incultura...
+ El dinero no entiende de sentimientos, como nos enseña Jesús en la parábola del rico epulón y del pobre Lázaro (Lc.16,19-31).
+ El dinero convierte al hombre en sólo estómago: “Alma mía, tienes muchas cosas almacenadas para muchos años: descansa, come, bebe, pásalo bien” (Lc.12,19); “comamos y bebamos que mañana moriremos”(ICort.15,32).
+ El dinero fácilmente rompe con toda moral:
+.- El dinero nos lleva fácilmente a la corrupción.
+.- El dinero no sabe de reglas de conducta.
+.- El dinero corrompe al rico y al pobre.
+.- El dinero ensucia las manos y la mente de quienes le poseen.
+.- El dinero sólo entiende de dinero.
- El dinero fácilmente nos pide que nos arrodillemos ante él y le adoremos; por eso, Jesús nos advierte: “No se puede servir a Dios y al dinero” (Mt.6,24). Y es que, como decía el escritor francés Voltaire: “Cuando se trata dinero, todos son de la misma religión.”
Sólo hay un Dios que nos salva: “El Dios de Jesús. Los ídolos, como el dinero, nos esclavizan y dominan.



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