Usted está aquí: Inicio

Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Lunes, 20. Noviembre 2017 - 07:04 Hora
FIESTA DE CRISTO REY

FIESTA DE CRISTO REY (Mt.25,31-46).

“La salvación no comienza con la confesión de la realeza de Cristo, sino con la imitación de sus obras de misericordia, a través de las cuales él realizó el Reino”
(Papa Francisco).

Hoy celebramos la festividad de Cristo Rey. Ciertamente, como Jesús mismo le dijo a Pilato su reino no es de este mundo. Cristo no ha venido a este mundo a quitarle el poder político a nadie para sentarse él en el trono de los poderosos.
- El Reinado de Cristo es el Reinado de Dios. Dios hizo al hombre y su mundo para que fueran felices; pero los hombres hemos corrompido nuestra dignidad y la sociedad en la que vivimos. Por eso, nos dio el gran don de su Hijo: Para que nos demos cuenta de que la única manera de ser felices todos se hace realidad, si nosotros, los hombres, nos convertimos en gente nueva, hombres nuevos, capaces de vivir y construir un mundo nuevo, con los valores que nos llevan a hacer realidad el Reinado de Dios que su Hijo vivió y llevó a cabo.
- Ese reinado de Dios sólo será una realidad, si vivimos la única y gran ley que proclama Jesús: EL AMOR.
+ El Reino de Dios se construye con el arma del amor. Allí donde surge el amor y la misericordia, el Reinado de Cristo que es el Reinado de Dios empieza a hacerse realidad.
+ Definitivamente la opción del hombre, de la Iglesia, de toda comunidad cristiana, es la opción por el amor.
+ Cuando el amor no reina:
+ Reinan los egoísmos atroces.
+ Reinan los odios y el ojo por ojo
+ Reinan las guerras y las violencias
+ Reinan la miseria y el hambre
+ Reinan la injusticia y la inseguridad
+ Reinan los dictadores y los paternalistas que deshumanizan.
Como decía la Madre Teresa de Calcuta: “La falta de amor es la mayor pobreza.”
- Es necesario, pues, un cambio en el corazón de todos. Sólo el amor al hombre, a todo hombre, puede salvar a este mundo nuestro. No podemos seguir con el corazón cerrado por las puertas de nuestro yo. Necesitamos abrir el corazón a lo que es suyo: AL AMOR.
Decía José Luis Martín Descalzo: “Ser hombre es estar abierto como Cristo lo estuvo. Abierto en plenitud a Dios y expropiado por utilidad pública para los hermanos. Estar abierto es ser antiegoísta como lo fue Cristo… Y amar es eso: no sólo “amar un poquito más”, sino “ser amor”, no ser más que amor.”
Sólo el amor es capaz, como nos dice Jesús en el evangelio de hoy:
- De dar de comer al hambriento y de luchar para que más nunca un solo hombre pueda morir de hambre (Mt.25,35).
- Sólo el amor es capaz de hacer hasta lo imposible para que el agua sea un don que a nadie le falte y jamás nadie pueda morir de sed (Mt.25,35),
- Sólo el amor es capaz de hacer que cada día haya menos emigrantes porque cada ciudadano se encuentra feliz allá donde nació y con la familia que le ama (Mt.25,35).
- Sólo el amor es capaz de que más nunca haya gente desnuda porque no tiene cómo comprarse una ropa para vestirse (Mt.25,36).
- Sólo el amor es capaz de estar allí donde está el enfermo y el encarcelado para dar esperanza a quienes ya la tienen perdida (Mt.25,36).
- Sólo el que se hace amor por el hombre y, de una manera especial, por el más necesitado, ama también a Dios porque está haciendo realidad su Reino (Mt.25,40).
- Quien ama al hombre y lucha a favor de él, es un bendito y construye el Reino de Dios (Mt.25,34). Como decía la Madre Teresa de Calcuta: “El amor al prójimo debe ser tan natural como vivir y respirar.”
- Por eso, cada minuto, cada hora, cada día deberíamos estar preguntándonos sobre qué hemos hecho del amor, porque, como decía el poeta de la Antigua Grecia Hesiodo: “El amor es el arquitecto del universo.”
- El reinado de Cristo, que es el Reinado de Dios, si queremos llevarlo a cabo, sólo es posible haciendo realidad el amor, la misericordia, como nos dice el Papa Francisco: “La salvación no comienza con la confesión de la realeza de Cristo, sino con la imitación de sus obras de misericordia, a través de las cuales él realizó el Reino.”



Iniciar sesión