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Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Lunes, 18. Marzo 2019 - 13:32 Hora
DOMINGO TERCERO DE CUARESMA

DOMINGO TERCERO DE CUARESMA (Lc.13,1-9).

“La primera “imagen falsa” que muchos cristianos tienen en su cabeza, es que Dios es una “amenaza” de la que hay que protegerse” (José María Castillo).

1.- El mundo en el que vivimos ha encerrado y encierra en sí un sin fin de misterios y de interrogantes que aún, después de tantos avances científicos de los que nos sentimos orgullosos, no hemos podido desvelar.
- Unos de esos interrogantes a los cuales la historia de la humanidad no ha sabido, ni sabe responder hoy, es el problema de las desgracias que se dan en nuestro mundo y que muchas veces la sufren quienes menos culpa tienen, como son los casos que nos presenta el evangelio de hoy.
+ ¿Por qué los poderes políticos, como el de Pilato, se ensañan contra los débiles y asesinan precisamente a los más desarmados? (Lc.13,1).
+ ¿Por qué tanta gente muere aplastada en su trabajo, como los dieciocho obreros que fueron aplastados al caer la torre de Siloé? (Lc.13,4).
+ ¿Por qué hay tanta gente malvada que siempre hace sufrir a los más débiles y hasta les arrebatan la vida?
- Ante las desgracias que sufrimos o sufren nuestros hermanos, siempre nos vine a la mente la misma pregunta: “¿Y esto por qué?”. Y siempre también pretendemos, por regla general, dar nuestras respuestas, la mayoría de las veces absurdas y evasivas. Los más religiosos buscan siempre como culpable a Dios, como pretendían algunos, cuando le plantearon a Jesús la matanza de los gendarmes de Pilato y la desgracia de los obreros muertos al hundirse la torre de Siloé.
- Por regla general, a quien echamos casi siempre la culpa de todo mal, es a Dios.
- Anthony de Melo cuenta que, terminada la segunda guerra mundial, una anciana le comentaba a otra: "Dios ha sido muy bueno con nosotros: hemos rezado sin parar.... ¡y todas las bombas han caído en la otra parte de la ciudad!
Aquellas ancianas tenían una idea muy baja de Dios. Creían que Dios les había salvado porque rezaron; pero los demás murieron castigados por Dios porque no rezaron. ¡Vaya Dios!
- Ya lo decía José María Castillo: “La primera “imagen falsa” que muchos cristianos tienen en su cabeza, es que Dios es una “amenaza” de la que hay que protegerse.”
Con razón decía el filósofo y escritor judío MARTÍN BUBER: “La palabra Dios es la más vilipendiada de las palabras humanas. Ninguna está tan manchada ni tan dilacerada. Las generaciones humanas han descargado el peso de su vida sobre esta palabra y la han destrozado.”

2.- Jesús, en el evangelio de hoy rechaza esa idea de Dios diciéndoles a quienes así creían: "Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque no han padecido estas cosas? No, os lo aseguro" (Lc.13,3-5).
- El Dios de Jesús no es un masoquista que le encanta y goza haciendo sufrir a la gente, ni un drácula que se alimenta con la sangre del que maltrata o le quita la vida. El Dios de Jesús:
+ Es el Yahvé (Ex. 3,14), el Dios que camina con su pueblo, sufre y ríe con su pueblo y hace suya la causa de su liberación.
+ Es el ABBA (Mt.6,9), el Papaíto bueno que sólo entiende de amor, el que siempre defiende a sus hijos y les abre los ojos para que no caigan en la trampa de los falsos religiosos.
- La muerte de los galileos cuando ofrecían sus sacrificios en el templo, no fue cosa de Dios, sino de la política brutal de Pilato que conducía a la injusticia, a la violencia, a la represión y a la muerte de quienes no estaban de acuerdo con su forma de gobernar al pueblo.
- Los 18 muertos al derrumbarse la torre de Siloé, no fue culpa ni castigo de Dios, sino de la incapacidad e irresponsabilidad de unos empleados públicos que no velaron por la seguridad de unos obreros ante una torre mal construida.
TIM COVER, miembro de una iglesia protestante de USA, comentando la película sobre la pasión de Cristo de Mel Gibsón, decía esta barbaridad: “Los judíos no pusieron a Cristo en la cruz. Dios lo puso allí.”
- La verdad es que la gente religiosa somos demasiado atrevidos, obstinados y orgullosos y, por ello, siempre tenemos en nuestra boca la explicación para todo y, si no sabemos explicarlo, se lo atribuimos a Dios, dando con ello una imagen falsa y ridícula de Dios.
- Buscar la raíz de los males en Dios puede llevarnos:
+ A justificar a los culpables verdaderos de los males que muchas veces ocurren.
+ Y, desde luego, a seguir creyendo en un Dios que no es el Dios de Jesús. Nosotros, los que hemos decidido seguir a Jesús, no tenemos otro Dios que el Dios de Jesús, el Dios “Abba” que es un Padre que sólo entiende de amor.
- Por tanto, respetemos el nombre de Dios, y si no sabemos por qué ocurren ciertas cosas, aceptemos nuestras limitaciones. Porque, como dice José María Castillo en su libro “Dios y nuestra felicidad”: “Hay que acabar con esa imagen de Dios. Porque las personas que alimentan su fe desde la idea del Dios-propietario, que paga según los méritos y el rendimiento, no entienden ni pueden entender al Dios-Padre del que nos habla Jesús en el Evangelio... A mí me parece que Dios se merece un respeto.”
- La verdad que, como dice Anthony de Mello: “De Dios decimos tranquilamente cosas que no nos atreveríamos a decir de ninguna persona decente.”
- Si no sabemos dar la respuesta adecuada al por qué de tantos males, callemos con humildad, pues, como dice el teólogo español ANDRÉS TORRES QUEIRUGA, Dios no es el “gran vampiro de la humanidad...”
Dios, como nos enseñó Jesús, es el “Abba” (Mt.6,9), el Papaíto bueno que sólo entiende de amor (IJn.4,8),

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