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Pedro Heredia Martínez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote diocesano, de Linares (Jaén)

Lunes, 17. Febrero 2020 - 07:56 Hora
DOMINGO SËPTIMO

“Señor, hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo tu amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón”
(San Francisco de Asís).

1.- Dios ha hecho a los hombres no para vivir en soledad sino para convivir.
- Vivir es convivir:
+ Darnos cuenta de que vivimos con otros, convivimos con otros y junto a otros que son tan personas humanas como yo.
+ Si vivir es convivir, lo que sea nuestra convivencia, será nuestra vida,
+ Saber vivir es, por tanto, saber convivir. Como decía el psiquíatra Enrique Rojas: “Convivencia es, ante todo, compartir, participar en la vida ajena y hacer participar al otro en la propia.”
- A medida que la convivencia sea mejor, también será mejor la vida. Quien no sabe convivir, no sabe vivir.
- Pero para que esta convivencia sea una convivencia sana y feliz, se necesita tener ciertos valores básicos, como son:
+ El respeto a toda persona humana, como nos dice San Pablo en la primera lectura: “¿No sabéis que sois templos vivos de Dios y que el Espíritu habita en vosotros?... El templo de Dios es sagrado, y vosotros sois ese templo” (ICort.1,16-17).
Como dice también el poeta mejicano Alfonso Reyes: “Mi respeto a la sociedad, y el de cada uno de sus miembros para los demás, es lo que hace posible la convivencia de los seres humanos.”
+ La aceptación del otro como otro, con su propia individualidad, sin pretender manejarlo para que sea como yo. Ya lo decía el arzobispo argentino Víctor Manuel Fernández: “Se trata de reconocerle al otro el derecho de ser él mismo y de ser diferente.”
+ El servicio mutuo, como nos dice Jesús: “Quien quiera ser el mayor entre vosotros que se haga el servidor de todos” (Mt.23,11).
Como decía la Madre Teresa de Calcuta: “El que no sirve para servir, no sirve para vivir.”
+ La justicia como portadora de la PAZ, como nos dice el apóstol Santiago: “La paz es el fruto de la justicia” (Sant.3,18).
+ El amor-perdón:
+.- No el “ojo por ojo o diente por diente” (M.5,38-42).
+.- Sino EL AMOR, aún A LOS PROPIOS ENEMIGOS, como nos dice JESÚS: “Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: “Amad a vuestros enemigos… para que seáis hijos de vuestro Padre celestial” (Mt.5,43-47).
Buda Gautama, el fundador del budismo, decía: “Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben, no luchan entre sí.”
+ La capacidad de aguante, porque el amor, como nos dice San Pablo: “Es paciente” (ICort.13,4).
+ El diálogo, como nos dice SANTIAGO: “Sean prontos para oír y tardos para hablar” (Sant.1,9).
- Una convivencia sin estos valores esenciales es imposible que sea causa de felicidad y paz.
- Hoy se nos hace imposible la convivencia porque están ausentes los grandes valores que la sostienen.

2.- Las lecturas de hoy nos aclaran las causas por las que nuestra convivencia no marcha. Nuestra convivencia no marcha bien porque:
+ Alimentamos nuestros egoísmos y dejamos de pensar en el otro y sólo nos acordamos de él para ver qué provecho le podemos sacar (Mt.5,40-41).
+ En vez de darnos la mano, buscamos la revancha, nos guardamos lo que nos hacen para después cobrarlo en la primera oportunidad que se nos presente (Mt.5,43-47). Decía el poeta Lanza de Basto: “Devolver mal por mal no es reparar el mal sino redoblarlo.”
- Las lecturas de hoy vienen a ofrecernos un mensaje de profunda riqueza y sabiduría.
- Si vivir es convivir, necesitamos hacer nuestros esos grandes valores que nos enseña Jesús en el evangelio de hoy para poder convivir en paz.

3.- Todos necesitamos reconstruir nuestra convivencia con un nuevo rostro que nos haga posible una vida más feliz entre todos.
De ahí la necesidad de orar con San Francisco de Asís:
“Señor, hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo tu amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga luz.
Haz que busque consolar y no ser consolado,
compadecer y no ser compadecido,
amar y no ser amado.”


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