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Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 13. Marzo 2017 - 09:24 Hora
DOMINGO 3º DE CUARESMA /A

• Textos bíblicos

Éxodo 17, 3-7
El pueblo murmuró contra Moisés: ¿has hecho salir de Egipto para morir de sed? Moisés dijo al Señor: ¿Qué puedo hacer? Preséntate al pueblo, golpea a la peña y saldrá agua para que beban. Llamó a aquel lugar: Masá y Meribá, porque habían tentado al Señor: ¿está o no está el Señor en medio de nosotros?

Salmo 94
Los días de Masá y Meribá se repiten en nuestra geografía general. Hay que descubrir a Dios en nosotros y en medio de nosotros.

Romanos 5, 1-2, 5-8
Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios y prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros pecadores, murió por nosotros.

Juan 4, 5-42
Llegó Jesús a Sicar donde estaba el manantial de Jacob; sentado junto al manantial llega la Samaritana a sacar agua y le dice: dame de beber. ¿Cómo siendo tú judío, me pides de beber a mí que soy Samaritana?
Si conocieras el don de Dios y quien es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua
que brota hasta la vida eterna y nunca más tendrás sed. Señor, dame de esa agua. Créeme, se acerca la hora en que adoraréis al Padre en espíritu y verdad.
Sé que va a venir el Mesías. Soy yo, el que habla contigo. Muchos samaritanos creyeron en él.

• Sugerencias
No endurezcamos nuestro corazón como en los días de Masá y Meribá en los que Israel puso en prueba a Dios, y escuchemos su voz para destruir nuestros ídolos y descubrir a Dios en medio de nosotros.
Con pena hay que reconocer que en nuestro mundo tiene lugar la fábula del “Hereje y el Inquisidor”: “Dicen que hace muchos, muchos años, un famoso inquisidor murió de repente tras el auto de fe en que habían quemado a un hereje, condenado por él.
Los dos llegaron simultáneamente al tribunal de Dios. Dios comenzó el juicio preguntando a ambos qué pensaban de Él. Tanto el hereje como el inquisidor expusieron sus complicadas teorías sobre Dios; Dios los escuchaba, pero no entendía nada. ¿Cuál de los dos es el hereje?, se preguntaba Dios. Tras muchas divagaciones, Dios se vio obligado a recurrir a los ángeles
encargados de examinar el corazón humano. Al extraerles los corazones, descubren que ninguno de los dos tenía corazón…".
Hemos viajado hasta Sícar, pozo de Jacob, donde nos encontramos con una gran mujer: la samaritana. Ahí Jesús la estaba esperando para convertirla de pecadora en la gran misionera de la era cristiana.
Conscientes del valor de la oración ante el Sagrario hagamos un stop en la vida para santificar el domingo y compartir la vida familiar.
En una breve excursión por el Éxodo recordamos tres secuencias de estilo épico que representan el drama de la creación y liberación del pueblo elegido. Israel huye de los sindios preguntándose: ¿está el Señor en medio de nosotros? El faraón con su visión mercantilista de la vida no quiere perder su mano de obra barata y persigue a los israelitas, convirtiéndose el mar en muro y cárcel para los egipcios y puente para los israelitas y no podemos silenciar, que antes Abrahán, padre de muchas generaciones, partió de Ur a Mambré donde fue visitado
por tres personajes que le manifestaron quetendría descendencia en Isaac, Esaú y Jacob. Pouvert en su obra “La Trinidad y la Eucaristía” nos ofrece la prehistoria del pueblo de Dios en este encuentro mirando a su proclamación en el monte Horeb. San Agustín quiere ver en la samaritana a la Iglesia comprometida en su misión, y Pablo desde Corinto invita a los miembros de la Iglesia de Roma la aventura que él vivía: redactó una especie de catecismo
que con la carta a los Gálatas constituye el núcleo fundamental del N.T.; expone, pues, esta
idea de distintas maneras: La ley no es lo que nos salva, sino la fe en Cristo. Como estadista constata que todos hemos pecado y que necesitamos salvación; como psicólogo diagnostica que el hombre aparece dividido como nos enseñaba Ovidio – video meliora, peiora sequor, veo lo mejor y sigo lo peor; como creyente confiesa que la salvación viene de Dios, y como historiador repasa la historia y descubre que el hombre se rehace por la fe que nos libera
de todo miedo, pues, aunque seamos pecadores, Dios no nos abandona y el amor es más fuerte que la misma muerte.

• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromete?

Lunes, 6. Marzo 2017 - 11:28 Hora
DOMINGO 2º DE CUARESMA /A

• Textos bíblicos

Génesis 12, 1-4a
El Señor dijo a Abrahán: “Sal de tu tierra hacia la tierraque te mostraré. Haré de ti un gran pueblo”.

Salmo 32
Es un himno a la omnipotencia y justicia de Yahvé en 22 versos, que corresponden a las 22 letras del alfabeto hebreo. Es un poema, canto de alabanza al Señor del universo y de la historia.

2 Timoteo 1, 8b-10
Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, por medio del cual Dios dispuso darnos su gracia.

Mateo 17. 1-9
Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó al Monte Tabor: se transfiguró; se le aparecieron Moisés y Elías y Pedro tomó la palabra: ¡Qué bien se está aquí! Si quieres haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Una nube los cubrió y una voz decía: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”

• Sugerencias
Dejamos el desierto y volvemos al jardín: Dios eligió a Abraham para ser padre de muchas generaciones, y Abraham con su familia es el germen de la nueva humanidad.
Con el salmo 32 alabamos a Dios y contemplamos un doble itinerario: el amor de Dios que acompaña al hombre en su búsqueda, y la acción de Dios hacia el hombre liberándole de su muerte; es como la síntesis de las 3 lecturas.
Leí en cierta ocasión esta pintada: “Dios no existe; ¿a ti quién te lo ha dicho?” A mí me lo ha dicho Jesús y me basta. Con San Pablo afirmo que por lo visible llego al Invisible. Balmes, de una forma catequética me enseña que la prueba de la existencia de Dios la llevo en
el bolsillo, en mi reloj, porque no hay reloj sin relojeroy no hay mundo sin Creador.
Superada la frustración del proyecto del paraíso descrito en los 11 primeros capítulos del Génesis con las secuencias de Adán y Eva, Caín y Abel, el diluvio y la torre de Babel, entra en escena Abraham, padre de los creyentes con quien se restaura el proyecto inicial, hecho-promesa que se cumplirá en Jesús.
El Éxodo de Abraham “…sal de tu tierra…” parece tener su fundamento histórico en el movimiento de las tribus seminómadas desde el Tigris, Éufrates y Canaán.
Con estos relatos se cierra la época del hombre bajo el mal; el hombre se había alejado de Dios, implantando en el mundo el terror y la muerte fratricida, los contemporáneos de Noé se corrompen y Dios tiene que poner veto al mal. Comienza, pues, la nueva etapa patriarcal. Nunca el castigo tiene la última palabra, sino la misericordia y el perdón.
El Éxodo de Abraham es prototipo de todo éxodo humano, y Abraham será el ejemplo del hombre que sabe escuchar y responder.
El astronauta Jeff Hoffman, en su misión de abril de 1985, leyó desde el espacio este pasaje del subrealista Daumel, escrito en la década de 1920: no se puede permanecer en la cumbre eternamente, hay que descender de nuevo. Lo que está arriba no sabe lo que está abajo, y lo que está abajo no sabe lo que está arriba. Una escalera asciende, luego, no ve nada más.
Bien podemos interpretar el mensaje de la transfiguración con este texto que resumimos en dos palabras: subir y bajar.
Con San Juan de la Cruz subimos al Monte Carmelo y escuchamos la voz del Cielo como Moisés y Elías. No te dejes llevar de un misticismo desencarnado, queriendo construir 3 chozas como Pedro, sino que esa experiencia que has vivido en el Sagrario has de llevarla al mundo, lleno de Dios como Moisés, como María y como los apóstoles. Con San Agustín que recoge un pensamiento de Buda te diría: si en tu oración has llegado a comprender a Dios, eso no es Dios, Dios es un misterio de amor, cuyo rostro se manifiesta en los enfermos y en los marginados ante quienes no podemos pasar de largo sin dar respuesta. Aprende de la
estampa del Tabor: subir al monte, escuchar a los profetas y bajar al mundo sin miedo lleno de Dios.

• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromete

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