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Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 10. Abril 2017 - 16:23 Hora
JUEVES Y VIERNES SANTO

• Textos bíblicos

Éxodo 12, 1-8. 11-14
Dijo el Señor a Moisés y a Aarón: el primer mes del año, Nisán, será el principal de los meses. Se reunirán diez por familia y comerán ese día catorce un cordero macho de un año. Lo matarán al atardecer y con su sangre rociaréis el dintel de vuestras casas, porque es la Pascua, el paso del Señor. Herirá a los primogénitos de los egipcios, y las casas donde habitáis pasará de largo. Será fiesta para siempre.

Salmo 115
El salmista se siente feliz porque Dios lo ha librado de sus cadenas y ha encontrado la felicidad en el servicio; en la vivencia del compromiso bautismal y nuestra vida
eucarística peregrinaremos por la autopista de nuestra santificación. Recordemos las promesas bautismales y sobretodo la unción con el santo crisma por el que participamos del sacerdocio, profetismo y realeza de Cristo.
Recordemos que al alzar el cáliz podemos decir con San Pablo: no vivo yo, es Cristo quien vive en mí.

1 Corintios 11, 23-26
El apóstol nos transmite la institución de la Eucaristía.

Juan 13, 1-15
Tras instituir la Eucaristía Jesús se puso a lavar los piesa sus apóstoles, y levantó un monumento al amor: este es el mandamiento nuevo, que os améis unos a los otros como yo os he amado.

• Sugerencias
El Jueves Santo es como el pórtico de la gran celebración de la muerte y resurrección del Señor: la Pascua, fiesta de la vida, de la libertad y del compromiso solidario.
Las lecturas bíblicas nos hablan de la Pascua como hecho histórico y de su celebración memorial. La primera lectura narra la Pascua de los judíos desde una perspectiva histórica, profecía de la nueva Pascua, la de Cristo. Como día del amor fraterno narra la exigencia de la caridad, la institución del sacerdocio y de la Eucaristía. La solidaridad no es una palabra bonita sino una tarea exigente. En síntesis, celebramos tres momentos
claves: la Pascua judía, la Pascua cristiana y el servicio como exigencia de la vida cristiana (Ex. 12, 1 Cor. 11, Jn. 13).
El éxodo, nos ofrece con todo detalle la larga secuencia litúrgica sobre el paso de la esclavitud a la libertad. Pablo se dirige a nosotros como a los Corintios para que descubramos el significado de la eucaristía en nuestra vida cristiana, fustigando la incoherencia delos que celebran este misterio y no lo viven, acusando a los que comulgan indignamente, no por sus pecados, sino por no compartir sus bienes con los pobres.
Entramos con nuestra imaginación en el Cenáculo, y después de participar en la primera Eucaristía de la historia vemos a Jesús lavando los pies a sus discípulos, distintivo de que participar de verdad en la Eucaristía es el servicio a los demás. ¿Qué servicio venimos prestando? ¿A quién y cómo servimos?
Contemplemos y admiremos al cardenal Van Thuan, prisionero durante 13 años en Vietnan cómo celebraba la misa a oscuras y en el espacio de un metro, mientras sus guardianes y compañeros dormían.
El altar eran sus manos donde depositaba unas gotas de vino y pan, y así se unía al sacrificio redentor de Cristo.

• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromete?


Viernes Santo
• Textos bíblicos

Isaías 52, 13. 53
Mi siervo tendrá éxito, aunque no parecía un hombre, despreciado soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros crímenes. Maltratado se humillaba y como
cordero fue llevado al matadero; sin defensa, sin justicia le dieron sepultura con los malhechores y fue contado entre los pecadores, que tomando el pecado de muchos intercedió por todos.

Salmo 30
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. En síntesis trata de un inocente injustamente perseguido que recurre a Dios con confianza de que lo liberará.

Hebreos 4, 14-16. 5, 7-9
Tenemos un sumo sacerdote, Jesús, el Hijo de Dios, al que nos acercamos para alcanzar misericordia. Él, a pesar de ser hijo, aprendió sufriendo a obedecer.

Juan 18, 1-19. 42
Juan presenta la pasión como una glorificación. Comienzacon el prendimiento de Jesús, sigue el interrogatorioante Anás y Caifás, negaciones de Pedro, condena
de Pilato a muerte de cruz tras la flagelación y coronación de espinas y así se inicia el primer vía crucis de la historia, que culmina con su crucifixión entre dos ladrones. Termina el relato con la cita de Zacarías (12,10): “Mirarán al que traspasaron”.

• Sugerencias
Ayer el salmista se sintió abandonado por todos, y hoy es Jesús quien sufre este abandono en los Sagrarios, como San Manuel González nos recuerda al ser nombrado párroco de Palomares del Río.
Después de su muerte sigue diciéndonos: “Ahí está Jesús, no lo dejéis abandonado. Jesús en la Eucaristía no es solo un dogma en el que hay que creer sino un amor que hay que respirar con todo el corazón, porque cuando se deja de abrir el Sagrario, se cierra el
bolsillo de la caridad. ¡Que el disfrazado de Emaús nos
acompañe en nuestro camino!”.
Pío XII nos dice como a los misioneros de Alaska que le pidieron que les dispensaran de la lamparilla del Sagrario, pidiéndoles a su vez que ellos fueran esas lamparillas.
Al meditar cada año la pasión de San Juan y adoración de la cruz, me viene a mi conciencia esta escena escalofriante de Auschwitz: “La Gestapo colgó a dos judíos y a un adolescente ante todos los hombres en el campo de exterminio, y mientras presenciaban la horrible estampa se oía esta voz ¿Dónde está Dios? A lo que los hechos respondían: Dios está ahí colgado en esa horca”. Nos preguntamos, ¿con quién estamos,
con los crucificados o con los verdugos? Y Nikos Kazantzakis “Cristo nuevamente crucificado” nos responde.
Es verdad que una cruz sin Cristo es un absurdo, pero la cruz con Cristo cambia todo el sentido: la cruz pecado se convierte en cruz gracia, y la cruz egoísmo en solidaridad.
Es una denuncia permanente sobre cuantos se convierten en fabricantes de cruces para los demás, y es un constante anuncio de la resurrección, porque el resucitado es el crucificado y el crucificado es el resucitado.
Siguiendo el Evangelio de San Juan, probablemente, el 6 de abril del año 30, hacia las 23 horas, Jesús fue detenido y llega al Sanedrín sobre las 6 de la mañana, solo se han reunido 23 miembros con Caifás, que lo condenan y lo envían a Pilato sobre las 8, quien
después de remitirlo a Herodes, lo condena oficialmente a la muerte de cruz; cargado con la cruz de unos 50Kg, recorre 600m hasta el Calvario, donde muere crucificado y es enterrado en el sepulcro de José de Arimatea.
Cuatro cuadros podemos distinguir en la pasión: el arresto en el Getsemaní, las condenas de Anás y después Pilato, y el Calvario.
El salmo 30 en labios de Cristo es el icono de todo hombre que muere: recoge el dolor de tantos enfermos en los hospitales, de tantos refugiados en campos de concentración y de los que mueren en la soledad de sus hogares.
Con la audacia del autor de la Carta a los Hebreos presentamos a Cristo como sumo sacerdote con un mensaje universalista de la salvación, en quien se cumplen todas las promesas y nos exhorta a permanecer firmes en la fe.

• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromete?

Lunes, 3. Abril 2017 - 11:19 Hora
DOMINGO DE RAMOS

• Textos bíblicos

Isaías 50, 4-7
Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado; ofrecí la espalda, la mejilla y no oculté el rostro a insultos y salivazos.

Salmo 21
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Es una de las composiciones más importantes del salterio por su contenido teológico y riqueza de imágenes.
¿Por qué, Señor, permites tanta muerte de inocentes y campos de exterminio? Tú, Señor, oraste con este salmo en la Cruz. Es muy tuyo, pero también nuestro, porque no son pocas las noches oscuras de nuestras vidas.

Filipenses 2, 6-11
Cristo, a pesar de su condición divina, tomó la condición de esclavo, sometiéndose a la muerte y muerte de cruz. Por eso Dios le concedió el nombre sobre todo nombre, y toda lengua proclama: Jesucristo es Señor.

Pasión según San Mateo 26, 14; 27, 66
Narra la institución de la Eucaristía, la oración en el Getsemaní, la traición de Judas por 30 monedas, el juicio condenatorio del Sanedrín, ante el que Jesús proclama su divinidad, el juicio civil ante Pilato, donde Jesús exalta su realeza, la liberación de Barrabás y la muerte del inocente, las negaciones de Pedro y burla de los soldados, el consuelo del Cirineo, y ya en la Cruz la inscripción INRI y mientras el pueblo con sus dirigentes blasfeman y se mofan de él, escoltado por dos ladrones grita: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? El centurión confiesa: verdaderamente este es el Hijo de Dios

• Sugerencias
Con el rito de las palmas y procesión de la borriquilla, nos sentimos orgullosos de ser jumentos que llevamos a Cristo. 520 años antes los profetas Zacarías y Ageo presentaban esta estampa: 3 aclamaciones resumen la fiesta: hosanna, crucifícale, aleluya.
La liturgia de este domingo está llena de enseñanzas: en la primera lectura escuchamos el tercer canto del siervo de Yahvé que se cumple en Cristo; en la segunda presenta Pablo cómo Cristo, tras su humillación, el Padre lo ha elevado hasta la gloria; dos palabras “obediencia y servicio” explican la actitud cristiana. Y Mateo proclama el camino que ha seguido hasta la cruz y resurrección.
Si Jesús viviera hoy en carne mortal lloraría por nuestra ceguera y pecados, pues cinco días más tarde del hosanna sonó el grito enfurecido: ¡crucifícale!
Invitamos a Isaías, a Pablo y a Mateo para que nos ayuden a revivir algunas escenas del viacrucis de la historia. El segundo Isaías (Is. 50) es el profeta del siervo de Yahvé, que vivió en Babilonia del 587 al 538 a.C, consolando así al pueblo de Dios en el exilio. Los 4 poemas del siervo de Yahvé iluminan el misterio de la pasión de Jesús.
Estamos ahora en Éfeso con Pablo, encarcelado y juzgado por ser cristiano, y desde la cárcel escribe a los Filipenses una carta, llena de ternura y amor, como síntesis de toda la cristología, para corregir así la autosuficiencia de aquella comunidad.
Y por último San Mateo nos invita a acompañar a Cristo desde el Getsemaní hasta el Calvario. Despertemos de nuestro sueño en el Huerto de los Olivos dejando
de pertenecer a la Iglesia durmiente, porque el Cristo místico sigue sufriendo.
Ante la presencia de Judas rezamos con San Felipe Neri: No me fío de mí, Señor, que puedo traicionarte.
Ante la confesión que Jesús hace ante el tribunal religioso y civil de que Él es Dios y Rey, nosotros sin miedo proclamemos a los cuatro vientos nuestras convicciones
cristianas y al lado de María y de Juan nos acercamos a la Cruz y repetimos: verdaderamente éste es el Hijo de Dios.
Cerramos nuestra oración con el salmo 21, que para entenderlo tendríamos que recorrer toda la Biblia como hizo Jesús con los discípulos de Emaús.
Al poner Jesús en sus labios este salmo carga con la angustia y soledad de todos los hombres: basta peregrinar unos instantes por los campos de concentración, cárceles, hospitales y poblados tercermundistas que actualizan el salmo con el sufrimiento de muchos seres humanos.
• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromete?

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