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Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 19. Noviembre 2018 - 10:48 Hora
DOMINGO XXXIV DEL T. ORDINARIO/B CRISTO REY

• Textos bíblicos

Daniel 7, 13-14
Vi en una visión nocturna una especie de hombre que avanzó y llegó hasta el Anciano a quien se dio poder, honor y reino, a quien sirvieron todos los pueblos.

Salmo 92
Proclama la realeza de Cristo. Es un gran poema repleto de teología. Se remonta a los tiempos de Samuel.

Apocalipsis 1, 5-8
A Jesucristo, testigo fiel, alfa y omega, nos libera del pecado.

Juan 18, 13-37
¿Luego tú eres rey? Pregunta Pilato a Jesús. Mi reino no es de este mundo, yo para esto nací para ser rey, testigo de la verdad.

• Ora con el salmo 92
El Señor reina, vestido de majestad
Este salmo 92 es uno de los 8 cantos que proclaman la realeza de Dios. En su conjunto son una profesión de fe y esperanza en la implantación del Reinado de Dios en la tierra.
Su composición puede remontarse a los días de Samuel, cuando el pueblo le pide un Rey ante las amenazas de las gentes vecinas, o también a los días de Salomón o a la Monarquía. El salmista pone de manifiesto una tensión social.
Esta fiesta de Cristo Rey nos da pie para preguntarnos: ¿quién es Jesucristo?
Marcos vio a Jesús con los ojos de Pedro; le acompañó por los caminos de Palestina y de Roma. En el prólogo de su Evangelio sienta la base de su obra “Jesucristo, Hijo de Dios”; la identidad de Jesús es el tema central de su primera parte, y en la segunda, en su camino hacía. Jerusalén, instruye a los suyos sobre su muerte y resurrección, finalizando con el mandato de “id al mundo y proclamad la buena nueva”.
Para Mateo su mensaje se centra en el Reino de Dios, cuya tesis fundamental es: “Id al mundo entero y haced discípulos míos a todas la gentes”.
Lucas nos revela el rostro de un Dios misericordioso. Como síntesis de la misión de Jesús recoge la homilía programática de Nazaret: “el Espíritu me ha ungido y me ha enviado a curar a los enfermos, a dar libertad a los cautivos, a conceder un año de gracia y a evangelizar a los pobres”.
El Jesús del Apóstol y Evangelista Juan es muy humano –míralo en el brocal del pozo, en casa de sus amigos de Betania; pero al mismo tiempo es un hombre de Dios.
Juan como atleta de Cristo escala las cumbres más altas de la divinidad para comunicarnos sus secretos su vida más íntima. La frase – y el Verbo se hizo carne – es clave para entender su Evangelio; su prólogo es un himno al Verbo encarnado, Palabra eterna creadora junto al Padre, luz para los que la acogen hasta ser hijos de Dios, y tinieblas para los que la rechazan. Es un
resumen de la historia de la salvación, que nos lleva al corazón de la fe cristiana – la Encarnación.
Con relación a la pregunta: ¿qué significa la fiesta de Cristo Rey? Pío XI en el 1925 la instituyó con la explícita voluntad de un servicio catequético a la pedagogía de la fe, subrayando la naturaleza, universalidad, y fundamento de la Realeza de Cristo,
Nuestro Pantocrátor nos bendice con su Evangelio y nos indica el camino a seguir. Ni espiritualismo desencarnado ni sociologismo cerrado a la trascendencia, ni nacionalcatolicismo ni laicismo. La realeza de Cristo se identifica con una persona y no con ningún sistema. Si los primeros cristianos se enfrentan con la realidad de que por hacer profesión de fe en el Señor eran perseguidos de muerte, hoy nosotros hemos de enfrentarnos con un ambiente adverso, con unas estructuras de pecado, con un consumismo atroz, con una espiral de violencia en ascenso, y un miedo a dar la cara por Cristo y la Iglesia. Despertemos de nuestra indiferencia y luchemos por el Reino de Cristo.
El dossier sobre el proceso de Jesús podemos resumirlo en esta conclusión – “Jesús es condenado por la autoridad romana como reo de un delito político, al intentar proclamarse rey, llevado de su espíritu nacionalista…, y que sus acusadores y juez sabían muy bien que esta acusación era falsa.
El diálogo de Pilatos – Jesús, de una grandeza patética, pone en evidencia las motivaciones de los personajes del drama: los dirigentes judíos han resuelto acabar con Jesús y comprometen a Pilatos, alegando mentira tras mentira y asustándole con acudir al Cesar.
Pilatos acusa el golpe de burlas de mal gusto y pide una respuesta sin evasiones: ¿Luego tú eres rey? – Soy Rey. Le basta al Procurador esta confesión, no quiere saber más, pero Jesús añade algo importante: – mi reino no es voluntad de poder, sino dar testimonio de la verdad, y para esto no se necesitan soldados, sólo hacen falta testigos dispuestos a dar la vida. Es rey, porque es la misma Verdad.

• Sugerencias pastorales
Como colofón llegamos al Tiberíades para someternos como Pedro al examen de la asignatura del amor y decir como él: Señor, tu sabes que te amo. Pablo, deslumbrado por el foco potente que le hace caer camino de Damasco, ya sólo ve en todo a Jesús. Marcado por el fracaso de Atenas acentúa la teología
de la cruz y así decidió dejarlo todo, menos a Jesús, el Señor, y éste Crucificado.
Los evangelistas centran su testimonio en la realeza de Cristo, muriendo y siguiendo su ejemplo, cumpliéndose así la homilía programática de Nazaret, invitándonos de esta manera a entrar en su Reino, cuya tesis fundamental es ir al mundo entero y hacer discípulos míos a toda las gentes, invitándonos a vivir el prólogo del evangelio de San Juan: “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” llevándonos de esta manera al corazón de la fe cristiana: la Encarnación, deslumbrándonos como foco potente como Pablo camino de Damasco.

Lunes, 12. Noviembre 2018 - 12:02 Hora
DOMINGO XXXIII DEL T. ORDINARIO/B

• Textos bíblicos

Daniel 12, 1-3
Son tiempos difíciles y se salvarán los escritos en el libro; unos despertaran para la vida y otros para la ignominia;
Salmo 15
Es un poema lírico con contenido teológico; la primera parte es una profesión de fe y la segunda una manifestación de alabanza y alegría. ¡Que contraste de la vida con Dios y sin Dios!

Hebreos 10, 11-14.18
El sacerdote ejerce su ministerio para borrar los pecados; pero Cristo lo ofreció una sola vez para poner a sus enemigos a sus pies.

Marcos 13, 24-32
En aquellos días el sol se hará tinieblas, la luna no dará resplandor, las estrellas caerán... entonces vendrá el Hijo del Hombre con gran poder y enviará a sus ángeles para reunir a sus elegidos, aunque el día y la hora nadie lo sabe, solo el Padre.

• Ora con el salmo 15
Protégeme Dios mío, que me refugio en ti.
El salmo se abre con una breve súplica – “protégeme, Señor”- y sus sentimientos dominantes son la alegría y confianza. ¡Qué contraste entre una vida con Dios y una vida sin Dios!
La profesión de fe en la salvación, alegría y confianza de los que han apostado por el Señor, es el hilo conductor que recorre las lecturas bíblicas de este domingo: Daniel, al grito de San Miguel “ quien como Dios” presenta a los inscritos en el libro de la vida; San Marcos, con notas apocalípticas, describe la venida gloriosa del Hijo del hombre, reuniendo a los elegidos; y en la carta a los Hebreos vemos a Cristo, ofreciéndose por los pecados, sentado a la derecha del Padre, coreado por los que han sido consagrados.
El libro de Daniel se escribe en tiempos de rebelión de los Macabeos, cuando la persecución y opresión cultural amenazaban al pueblo elegido, con la finalidad de mantener viva la esperanza frente a Antíoco IV y defender la identidad de la cultura judía. Antíoco IV convierte el Templo en un gimnasio con la estatua de Zeus.
El libro de Daniel nos sugiere temas aplicables a nuestros días: como la majestuosa estatua de oro, plata, bronce, hierro y barro que se hace añicos, así pasan los imperios sin Dios. Los tres jóvenes arrojados al horno, fieles a su fe, son un ejemplo siempre presente en la Iglesia, como lo atestiguan los mártires del siglo XX.
La catequesis que Jesús da sobre la destrucción del Templo es como una figura del fin del mundo. Los tres sinópticos, Mateo Marcos y Lucas, coinciden en estas notas: el discurso escatológico se presenta como respuesta de Jesús a la pregunta de los Apóstoles sobre la destrucción del Templo, refleja la situación de la Iglesia antigua e insiste que hay que estar preparados con la vigilancia y oración a la venida inminente del Señor.
Para cerrar nuestra oración el autor de la carta a los Hebreos nos ofrece el tema central de su homilía – “Cristo, sumo sacerdote, se ofreció en sacrificio en la cruz por nuestros pecados cumpliendo así la voluntad del Padre. Tomó nuestros pecados, los clavó en la cruz y nos devolvió la vida.

• Sugerencias pastorales
Iniciamos la oración teniendo a la vista los textos bíblicos con unas palabras de la Madre Teresa de Calcuta que solía decir: “el fruto del silencio es la oración, el fruto de la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio, y el fruto del servicio es la persona”.
La profesión de fe en la salvación es alegría y confianza de los que han apostado por Jesús. Es hilo conductor que recorre las lecturas de este Domingo: Daniel, al grito de San Miguel: “quién como Dios”, presenta a los inscritos en el libro de la vida; Marcos, con notas apocalípticas, describe la venida gloriosa del Hijo del Hombre, reuniendo a los elegidos; y en la carta a los Hebreos vemos a Cristo ofreciéndose por los pecados, coreado por los que han sido consagrados.
Ante el peligro del sincretismo con un exceso de materialismo aprendemos la lección del salmista y viviremos con otros criterios nuestro compromiso bautismal. Son tiempos difíciles en los que se rebelan los Macabeos contra Antíoco IV. Daniel supo interpretar los sueños de los gobernantes; no nos sintamos extraños a los desafíos actuales para dejar la Galilea de los gentiles y pasar a tierra de misión.

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