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Lunes, 5. Junio 2017 - 10:44 Hora
DOMINGO DE LA STMA. TRINIDAD

CONFIAR‚Äč ‚ÄčEN‚Äč ‚ÄčDIOS CON EL CORAZÓN APENADO
VIVIR A DIOS DESDE JESÚS

El‚Äč ‚Äčesfuerzo‚Äč ‚Äčrealizado‚Äč ‚Äčpor‚Äč ‚Äčlos‚Äč ‚Äčteólogos‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčlo‚Äč ‚Äčlargo‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčlos‚Äč ‚Äčsiglos‚Äč ‚Äčpara‚Äč ‚Äčexponer‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčconceptos
humanos‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚Äčmisterio‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚ÄčTrinidad‚Äč ‚Äčapenas‚Äč ‚Äčayuda‚Äč ‚Äčhoy‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčlos‚Äč ‚Äčcristianos‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčreavivar‚Äč ‚Äčsu‚Äč ‚Äčconfianza
en‚Äč ‚ÄčDios‚Äč ‚ÄčPadre,‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčreafirmar‚Äč ‚Äčsu‚Äč ‚Äčadhesión‚Äč ‚Äča‚Äč ‚ÄčJesús,‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚ÄčHijo‚Äč ‚Äčencarnado‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚ÄčDios,‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčacoger‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčfe
viva‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčpresencia‚Äč ‚Äčdel‚Äč ‚ÄčEspíritu‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚ÄčDios‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčnosotros.
Por‚Äč ‚Äčeso‚Äč ‚Äčpuede‚Äč ‚Äčser‚Äč ‚Äčbueno‚Äč ‚Äčhacer‚Äč ‚Äčun‚Äč ‚Äčesfuerzo‚Äč ‚Äčpor‚Äč ‚Äčacercarnos‚Äč ‚Äčal‚Äč ‚Äčmisterio‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚ÄčDios‚Äč ‚Äčcon
palabras‚Äč ‚Äčsencillas‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčcorazón‚Äč ‚Äčhumilde‚Äč ‚Äčsiguiendo‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčcerca‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚Äčmensaje,‚Äč ‚Äčlos‚Äč ‚Äčgestos‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčvida‚Äč ‚Äčentera
de‚Äč ‚ÄčJesús:‚Äč ‚Äčmisterio‚Äč ‚Äčdel‚Äč ‚ÄčHijo‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚ÄčDios‚Äč ‚Äčencarnado.
El‚Äč ‚Äčmisterio‚Äč ‚Äčdel‚Äč ‚ÄčPadre‚Äč ‚Äčes‚Äč ‚Äčamor‚Äč ‚Äčentrañable‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčperdón‚Äč ‚Äčcontinuo.‚Äč ‚ÄčNadie‚Äč ‚Äčestá‚Äč ‚Äčexcluido‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčsu
amor,‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčnadie‚Äč ‚Äčle‚Äč ‚Äčniega‚Äč ‚Äčsu‚Äč ‚Äčperdón.‚Äč ‚ÄčEl‚Äč ‚ÄčPadre‚Äč ‚Äčnos‚Äč ‚Äčama‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčnos‚Äč ‚Äčbusca‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčcada‚Äč ‚Äčuno‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčsus‚Äč ‚Äčhijos‚Äč ‚Äče
hijas‚Äč ‚Äčpor‚Äč ‚Äčcaminos‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčsólo‚Äč ‚Äčél‚Äč ‚Äčconoce.‚Äč ‚ÄčMira‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčtodo‚Äč ‚Äčser‚Äč ‚Äčhumano‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčternura‚Äč ‚Äčinfinita‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčprofunda
compasión.‚Äč ‚ÄčPor‚Äč ‚Äčeso,‚Äč ‚ÄčJesús‚Äč ‚Äčlo‚Äč ‚Äčinvoca‚Äč ‚Äčsiempre‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčuna‚Äč ‚Äčpalabra:‚Äč ‚Äč“Padre”.
Nuestra‚Äč ‚Äčprimera‚Äč ‚Äčactitud‚Äč ‚Äčante‚Äč ‚Äčese‚Äč ‚ÄčPadre‚Äč ‚Äčha‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčser‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčconfianza.‚Äč ‚ÄčEl‚Äč ‚Äčmisterio‚Äč ‚Äčúltimo‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčla
realidad,‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčlos‚Äč ‚Äčcreyentes‚Äč ‚Äčllamamos‚Äč ‚Äč“Dios”,‚Äč ‚Äčno‚Äč ‚Äčnos‚Äč ‚Äčha‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčcausar‚Äč ‚Äčnunca‚Äč ‚Äčmiedo‚Äč ‚Äčo‚Äč ‚Äčangustia:
Dios‚Äč ‚Äčsolo‚Äč ‚Äčpuede‚Äč ‚Äčamarnos.‚Äč ‚ÄčÉl‚Äč ‚Äčentiende‚Äč ‚Äčnuestra‚Äč ‚Äčfe‚Äč ‚Äčpequeña‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčvacilante.‚Äč ‚ÄčNo‚Äč ‚Äčhemos‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčsentirnos
tristes‚Äč ‚Äčpor‚Äč ‚Äčnuestra‚Äč ‚Äčvida,‚Äč ‚Äčcasi‚Äč ‚Äčsiempre‚Äč ‚Äčtan‚Äč ‚Äčmediocre,‚Äč ‚Äčni‚Äč ‚Äčdesalentarnos‚Äč ‚Äčal‚Äč ‚Äčdescubrir‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčhemos
vivido‚Äč ‚Äčdurante‚Äč ‚Äčaños‚Äč ‚Äčalejados‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčese‚Äč ‚ÄčPadre.‚Äč ‚ÄčPodemos‚Äč ‚Äčabandonarnos‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčél‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčsencillez.
Nuestra‚Äč ‚Äčpoca‚Äč ‚Äčfe‚Äč ‚Äčbasta.
También‚Äč ‚ÄčJesús‚Äč ‚Äčnos‚Äč ‚Äčinvita‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčconfianza.‚Äč ‚ÄčEstas‚Äč ‚Äčson‚Äč ‚Äčsus‚Äč ‚Äčpalabras:‚Äč ‚Äč“No‚Äč ‚Äčviváis‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚Äčcorazón
turbado.‚Äč ‚ÄčCreéis‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚ÄčDios.‚Äč ‚ÄčCreed‚Äč ‚Äčtambién‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčmí”.‚Äč ‚ÄčJesús‚Äč ‚Äčes‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚Äčvivo‚Äč ‚Äčretrato‚Äč ‚Äčdel‚Äč ‚ÄčPadre.‚Äč ‚ÄčEn‚Äč ‚Äčsus
palabras‚Äč ‚Äčestamos‚Äč ‚Äčescuchando‚Äč ‚Äčlo‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčnos‚Äč ‚Äčdice‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚ÄčPadre.‚Äč ‚ÄčEn‚Äč ‚Äčsus‚Äč ‚Äčgestos‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčsu‚Äč ‚Äčmodo‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčactuar,
entregado‚Äč ‚Äčtotalmente‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčhacer‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčvida‚Äč ‚Äčmás‚Äč ‚Äčhumana,‚Äč ‚Äčse‚Äč ‚Äčnos‚Äč ‚Äčdescubre‚Äč ‚Äčcómo‚Äč ‚Äčnos‚Äč ‚Äčquiere‚Äč ‚ÄčDios.
Por‚Äč ‚Äčeso,‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚ÄčJesús‚Äč ‚Äčpodemos‚Äč ‚Äčencontrarnos‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčcualquier‚Äč ‚Äčsituación‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčun‚Äč ‚ÄčDios‚Äč ‚Äčconcreto,
amigo‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčcercano.‚Äč ‚ÄčÉl‚Äč ‚Äčpone‚Äč ‚Äčpaz‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčnuestra‚Äč ‚Äčvida.‚Äč ‚ÄčNos‚Äč ‚Äčhace‚Äč ‚Äčpasar‚Äč ‚Äčdel‚Äč ‚Äčmiedo‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčconfianza,‚Äč ‚Äčdel
recelo‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčfe‚Äč ‚Äčsencilla‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚Äčmisterio‚Äč ‚Äčúltimo‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčvida‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčes‚Äč ‚Äčsolo‚Äč ‚ÄčAmor.
Acoger‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚ÄčEspíritu‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčalienta‚Äč ‚Äčal‚Äč ‚ÄčPadre‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčsu‚Äč ‚ÄčHijo‚Äč ‚ÄčJesús,‚Äč ‚Äčes‚Äč ‚Äčacoger‚Äč ‚Äčdentro‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčnosotros‚Äč ‚Äčla
presencia‚Äč ‚Äčinvisible,‚Äč ‚Äčcallada,‚Äč ‚Äčpero‚Äč ‚Äčreal‚Äč ‚Äčdel‚Äč ‚Äčmisterio‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚ÄčDios.‚Äč ‚ÄčCuando‚Äč ‚Äčnos‚Äč ‚Äčhacemos‚Äč ‚Äčconscientes
de‚Äč ‚Äčesta‚Äč ‚Äčpresencia‚Äč ‚Äčcontinua,‚Äč ‚Äčcomienza‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčdespertarse‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčnosotros‚Äč ‚Äčuna‚Äč ‚Äčconfianza‚Äč ‚Äčnueva‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚ÄčDios.
Nuestra‚Äč ‚Äčvida‚Äč ‚Äčes‚Äč ‚Äčfrágil,‚Äč ‚Äčllena‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčcontradicciones‚Äč ‚Äče‚Äč ‚Äčincertidumbre:‚Äč ‚Äčcreyentes‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčno‚Äč ‚Äčcreyentes,
vivimos‚Äč ‚Äčrodeados‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčmisterio.‚Äč ‚ÄčPero‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčpresencia,‚Äč ‚Äčtambién‚Äč ‚Äčmisteriosa‚Äč ‚Äčdel‚Äč ‚ÄčEspíritu‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčnosotros,
aunque‚Äč ‚Äčdébil,‚Äč ‚Äčes‚Äč ‚Äčsuficiente‚Äč ‚Äčpara‚Äč ‚Äčsostener‚Äč ‚Äčnuestra‚Äč ‚Äčconfianza‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚ÄčMisterio‚Äč ‚Äčúltimo‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčvida‚Äč ‚Äčque
es‚Äč ‚Äčsolo‚Äč ‚ÄčAmor.

VIVIR A DIOS DESDE JESÚS

Los teólogos han escrito estudios profundos sobre la vida insondable de las personas divinas en el seno de la Trinidad. Jesús, por el contrario, no se ocupa de ofrecer este tipo de doctrina sobre Dios. Para él, Dios es una experiencia: se siente Hijo querido de un Padre bueno que se está introduciendo en el mundo para humanizar la vida con su Espíritu.

Para Jesús, Dios no es un Padre sin más. Él descubre en ese Padre unos rasgos que no siempre recuerdan los teólogos. En su corazón ocupan un lugar privilegiado los más pequeños e indefensos, los olvidados por la sociedad y las religiones: los que nada bueno pueden esperar ya de la vida.

Este Padre no es propiedad de los buenos. «Hace salir su sol sobre buenos y malos». A todos bendice, a todos ama. Para todos busca una vida más digna y dichosa. Por eso se ocupa de manera especial por quienes viven «perdidos». A nadie olvida, a nadie abandona. Nadie camina por la vida sin su protección.

Tampoco Jesús es el Hijo de Dios sin más. Es Hijo querido de ese Padre, pero, al mismo tiempo, nuestro amigo y hermano. Es el gran regalo de Dios a la humanidad. Siguiendo sus pasos, nos atrevemos a vivir con confianza plena en Dios. Imitando su vida, aprendemos a ser compasivos como el Padre del cielo. Unidos a él, trabajamos por construir ese mundo más justo y humano que quiere Dios.

Por último, desde Jesús experimentamos que el Espíritu Santo no es algo irreal e ilusorio. Es sencillamente el amor de Dios que está en nosotros y entre nosotros alentando siempre nuestra vida, atrayéndonos siempre hacia el bien. Ese Espíritu nos está invitando a vivir como Jesús que, «ungido» por su fuerza, pasó toda su vida haciendo el bien y luchando contra el mal.

Es bueno culminar nuestras plegarias diciendo «Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo» para adorar con fe el misterio de Dios. Y es bueno santiguamos en el nombre de la Trinidad para comprometemos a vivir en el nombre del Padre, siguiendo fielmente a Jesús, su Hijo, y dejándonos guiar por su Espíritu.

CON EL CORAZÓN APENADO

No quiero vivir la fiesta de la Trinidad apartando la mirada del mundo. No puedo estar alegre y celebrar la «fiesta de Dios» olvidando a sus hijos e hijas, torturados, aterrorizados, violados y degradados de mil maneras. Me resulta imposible escribir algo sugerente sobre el misterio de Dios cuando llevo meses con el corazón encogido por la fuerza destructora del mal.

Necesito creer en Dios «Padre» de todos los pueblos y religiones, fuerza creadora que nos quiere bien a todos. Roca firme y sólida en quien podemos echar nuestras raíces con confianza y sin temor en estos tiempos de inseguridad y brutalidad. El «único bueno» como decía Jesús.

Necesito creer en Jesús, «Hijo de Dios» y hermano, a quien podemos agarrarnos para no olvidar nuestra dignidad. En él descubro el rostro y el corazón de Dios. En él le siento a Dios muy cerca, torturado y crucificado junto a tantos otros. A él me quiero agarrar en estos tiempos de confusión en que se nos quiere engañar de tantas maneras.

Necesito creer en el «Espíritu transformador» de Dios que no abandona nunca a ningún ser humano. Dador de vida y defensor de todos los pobres en estos tiempos de tanta indefensión y desvalimiento. Necesito dejarme alentar por él para no caer en la desesperanza.

Quiero amar a Dios Padre amando la vida que nace de él y luchando siempre a favor de sus criaturas. Es mejor construir que destruir, es mejor hacer el bien que dañar, es mejor la paz que la guerra, es mejor acoger que rechazar, besar que no besar, ser que no ser.

Quiero amar a Jesús, Hijo de Dios encarnado, defendiendo antes que nada y por encima de todo su proyecto de vida. Jesús lo llamaba el «reino de Dios y su justicia». Un proyecto tantas veces olvidado, traicionado, desfigurado y trivializado por quienes nos decimos la «Iglesia de Jesús».

Quiero acoger al Espíritu Santo de Dios para mantener siempre mi resistencia firme ante los «amos del mundo». Quiero pensar, sentir y actuar contra sus proyectos de muerte y desprecio a los pequeños. No me puedo imaginar otra manera de vivir amando a Dios y alabando su misterio de Amor.


Lunes, 29. Mayo 2017 - 16:34 Hora
DOMINGO DE PENTECOSTES /A

VIVIR‚Äč ‚ÄčA‚Äč ‚ÄčDIOS‚Äč ‚ÄčDESDE‚Äč ‚ÄčDENTRO ORACION DE UNA PERSONA MEDIOCRE
INVOCACIÓN

Hace‚Äč ‚Äčunos‚Äč ‚Äčaños,‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚Äčgran‚Äč ‚Äčteólogo‚Äč ‚Äčalemán,‚Äč ‚ÄčKarl‚Äč ‚ÄčRahner,‚Äč ‚Äčse‚Äč ‚Äčatrevía‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčafirmar‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚Äčprincipal
y‚Äč ‚Äčmás‚Äč ‚Äčurgente‚Äč ‚Äčproblema‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚ÄčIglesia‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčnuestro‚Äč ‚Äčtiempo‚Äč ‚Äčes‚Äč ‚Äčsu‚Äč ‚Äč"mediocridad‚Äč ‚Äčespiritual".‚Äč ‚ÄčEstas
eran‚Äč ‚Äčsus‚Äč ‚Äčpalabras:‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚Äčverdadero‚Äč ‚Äčproblema‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚ÄčIglesia‚Äč ‚Äčes‚Äč ‚Äč"seguir‚Äč ‚Äčcaminando‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčresignación‚Äč ‚Äčy
aburrimiento‚Äč ‚Äčcada‚Äč ‚Äčvez‚Äč ‚Äčmayores‚Äč ‚Äčcaminos‚Äč ‚Äčcomunes‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčuna‚Äč ‚Äčmediocridad‚Äč ‚Äčespiritual."
El‚Äč ‚Äčproblema‚Äč ‚Äčno‚Äč ‚Äčha‚Äč ‚Äčhecho‚Äč ‚Äčmás‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčagravarse‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčestas‚Äč ‚Äčúltimas‚Äč ‚Äčdécadas.‚Äč ‚ÄčDe‚Äč ‚Äčpoco‚Äč ‚Äčhan
servido‚Äč ‚Äčlos‚Äč ‚Äčintentos‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčreforzar‚Äč ‚Äčlas‚Äč ‚Äčinstituciones,‚Äč ‚Äčsalvaguardar‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčliturgia‚Äč ‚Äčo‚Äč ‚Äčvigilar‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčortodoxia.
En‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚Äčcorazón‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčmuchos‚Äč ‚Äčcristianos‚Äč ‚Äčse‚Äč ‚Äčestá‚Äč ‚Äčapagando‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčexperiencia‚Äč ‚Äčinterior‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚ÄčDios.
La‚Äč ‚Äčsociedad‚Äč ‚Äčmoderna‚Äč ‚Äčha‚Äč ‚Äčapostado‚Äč ‚Äčpor‚Äč ‚Äč"el‚Äč ‚Äčexterior".‚Äč ‚ÄčTodo‚Äč ‚Äčnos‚Äč ‚Äčinvita‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčvivir‚Äč ‚Äčdesde‚Äč ‚Äčfuera.
Todo‚Äč ‚Äčnos‚Äč ‚Äčpresiona‚Äč ‚Äčpara‚Äč ‚Äčmovernos‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčprisa,‚Äč ‚Äčcasi‚Äč ‚Äčsin‚Äč ‚Äčdetenerse‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčnada‚Äč ‚Äčni‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčnadie.‚Äč ‚ÄčLa‚Äč ‚Äčpaz‚Äč ‚Äčno
encuentra‚Äč ‚Äčrendijas‚Äč ‚Äčpara‚Äč ‚Äčpenetrar‚Äč ‚Äčhasta‚Äč ‚Äčnuestro‚Äč ‚Äčcorazón.‚Äč ‚ÄčVivimos‚Äč ‚Äčcasi‚Äč ‚Äčsiempre‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčcorteza‚Äč ‚Äčde
la‚Äč ‚Äčvida.‚Äč ‚ÄčSe‚Äč ‚Äčnos‚Äč ‚Äčestá‚Äč ‚Äčolvidando‚Äč ‚Äčlo‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčes‚Äč ‚Äčsaborear‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčvida‚Äč ‚Äčdesde‚Äč ‚Äčdentro.‚Äč ‚ÄčPor‚Äč ‚Äčser‚Äč ‚Äčhumana,‚Äč ‚Äča
nuestra‚Äč ‚Äčvida‚Äč ‚Äčle‚Äč ‚Äčfalta‚Äč ‚Äčuna‚Äč ‚Äčdimensión‚Äč ‚Äčesencial:‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčinterioridad.
Es‚Äč ‚Äčtriste‚Äč ‚Äčobservar‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčtampoco‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčlas‚Äč ‚Äčcomunidades‚Äč ‚Äčcristianas‚Äč ‚Äčsabemos‚Äč ‚Äčcuidar‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčpromover
la‚Äč ‚Äčvida‚Äč ‚Äčinterior.‚Äč ‚ÄčMuchos‚Äč ‚Äčno‚Äč ‚Äčsaben‚Äč ‚Äčlo‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčes‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚Äčsilencio‚Äč ‚Äčdel‚Äč ‚Äčcorazón,‚Äč ‚Äčno‚Äč ‚Äčse‚Äč ‚Äčenseña‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčvivir‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčfe
desde‚Äč ‚Äčdentro.‚Äč ‚ÄčPrivados‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčexperiencia‚Äč ‚Äčinterior,‚Äč ‚Äčsobrevivimos‚Äč ‚Äčolvidando‚Äč ‚Äčnuestra‚Äč ‚Äčalma:
escuchando‚Äč ‚Äčpalabras‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčlos‚Äč ‚Äčoidos‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčpronunciando‚Äč ‚Äčoraciones‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčlos‚Äč ‚Äčlabios,‚Äč ‚Äčmientras‚Äč ‚Äčnuestro
corazón‚Äč ‚Äčestá‚Äč ‚Äčausente.
En‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚ÄčIglesia‚Äč ‚Äčse‚Äč ‚Äčhabla‚Äč ‚Äčmucho‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚ÄčDios,‚Äč ‚Äčpero,‚Äč ‚Äč¿dónde‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčcuándo‚Äč ‚Äčescuchamos‚Äč ‚Äčlos‚Äč ‚Äčcreyentes
la‚Äč ‚Äčpresencia‚Äč ‚Äčcallada‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚ÄčDios‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčlo‚Äč ‚Äčmás‚Äč ‚Äčprofundo‚Äč ‚Äčdel‚Äč ‚Äčcorazón?‚Äč ‚Äč¿Dónde‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčcuándo‚Äč ‚Äčacogemos‚Äč ‚Äčal
Espíritu‚Äč ‚Äčdel‚Äč ‚ÄčResucitado‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčnuestro‚Äč ‚Äčinterior?‚Äč ‚Äč¿Cuándo‚Äč ‚Äčvivimos‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčcomunión‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚ÄčMisterio‚Äč ‚Äčde
Dios‚Äč ‚Äčdesde‚Äč ‚Äčdentro?
Acoger‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚ÄčEspíritu‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚ÄčDios‚Äč ‚Äčquiere‚Äč ‚Äčdecir‚Äč ‚Äčdejar‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčhablar‚Äč ‚Äčsólo‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčun‚Äč ‚ÄčDios‚Äč ‚Äčal‚Äč ‚Äčque‚Äč ‚Äčcasi
siempre‚Äč ‚Äčcolocamos‚Äč ‚Äčlejos‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčfuera‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčnosotros,‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčaprender‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčescucharlo‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčel‚Äč ‚Äčsilencio‚Äč ‚Äčdel
corazón.‚Äč ‚ÄčDejar‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčpensar‚Äč ‚Äča‚Äč ‚ÄčDios‚Äč ‚Äčcon‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčcabeza,‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčaprender‚Äč ‚Äča‚Äč ‚Äčpercibirlo‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčlo‚Äč ‚Äčmás‚Äč ‚Äčíntimo‚Äč ‚Äčde
nuestro‚Äč ‚Äčser.
Esta‚Äč ‚Äčexperiencia‚Äč ‚Äčinterior‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚ÄčDios,‚Äč ‚Äčreal‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčconcreta,‚Äč ‚Äčtransforma‚Äč ‚Äčnuestra‚Äč ‚Äčfe.‚Äč ‚ÄčUno‚Äč ‚Äčse‚Äč ‚Äčsorprende
de‚Äč ‚Äčcómo‚Äč ‚Äčha‚Äč ‚Äčpodido‚Äč ‚Äčvivir‚Äč ‚Äčsin‚Äč ‚Äčdescubrirlo‚Äč ‚Äčantes.‚Äč ‚ÄčAhora‚Äč ‚Äčsabe‚Äč ‚Äčpor‚Äč ‚Äčqué‚Äč ‚Äčes‚Äč ‚Äčposible‚Äč ‚Äčcreer‚Äč ‚Äčincluso‚Äč ‚Äčen
una‚Äč ‚Äčcultura‚Äč ‚Äčsecularizada.‚Äč ‚ÄčAhora‚Äč ‚Äčconoce‚Äč ‚Äčuna‚Äč ‚Äčalegría‚Äč ‚Äčinterior‚Äč ‚Äčnueva‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčdiferente.‚Äč ‚ÄčMe‚Äč ‚Äčparece‚Äč ‚Äčmuy
difícil‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčmantener‚Äč ‚Äčpor‚Äč ‚Äčmucho‚Äč ‚Äčtiempo‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčfe‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚ÄčDios‚Äč ‚Äčen‚Äč ‚Äčmedio‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčagitación‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčla‚Äč ‚Äčfrivolidad‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčla
vida‚Äč ‚Äčmoderna,‚Äč ‚Äčsin‚Äč ‚Äčconocer,‚Äč ‚Äčaunque‚Äč ‚Äčsea‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚Äčmanera‚Äč ‚Äčhumilde‚Äč ‚Äčy‚Äč ‚Äčsencilla,‚Äč ‚Äčalguna‚Äč ‚Äčexperiencia
interior‚Äč ‚Äčdel‚Äč ‚ÄčMisterio‚Äč ‚Äčde‚Äč ‚ÄčDios.

ORACION DE UNA PERSONA MEDIOCRE

Señor, hoy celebramos ese gran regalo que Tú nos haces a todos y a cada uno de los seres humanos y que es tu Espíritu Santo. Hoy es Pentecostés.

¿Por qué siento esta mañana con fuerza tan especial mi vacío interior y la mediocridad de mi corazón? Mis horas, mis días, mi vida está llena de todo, menos de Ti. Cogido por las ocupaciones, trabajos e impresiones, vivo disperso y vacío, olvidado casi siempre de tu cercanía. Mi interior está habitado por el ruido y el trajín de cada día. Mi pobre alma es como «un inmenso almacén» donde se va metiendo de todo. Todo tiene cabida en mí, menos Tú.

Y luego, esa experiencia que se repite una y otra vez. Llega un momento en que ese ruido interior y ese trajín agitado me resultan más dulces y confortables que el silencio sosegado junto a Ti.

Dios de mi vida, ten misericordia de mí. Tú sabes que cuando huyo de la oración y el silencio, no quiero huir de Ti. Huyo de mí mismo, de mi vacío y superficialidad. ¿Dónde podría yo refugiarme con mi rutina, mis ambigüedades y mi pecado?

¿Quién podría entender, al mismo tiempo, mi mediocridad interior y mi deseo de Dios?

Dios de mi alegría, yo sé que Tú me entiendes. Siempre has sido y serás lo mejor que yo tengo. Tú eres el Dios de los pecadores. También de los pecadores corrientes, ordinarios y mediocres como yo. Señor, ¿no hay algún camino en medio de la rutina, que me pueda llevar hasta Ti? ¿No hay algún resquicio en medio del ruido y la agitación, donde yo me pueda encontrar contigo?

Tú eres «el eterno misterio de mi vida». Me atraes como nadie, desde el fondo de mi ser. Pero, una y otra vez, me alejo de Ti calladamente hacia cosas y personas que me parecen más acogedoras que tu silencio.

Penetra en mí con la fuerza consoladora de tu Espíritu. Tú tienes poder para actuar en esa profundidad mía donde a mí se me escapa casi todo. Renueva mi corazón cansado. Despierta en mí el deseo. Dame fuerza para comenzar siempre de nuevo; aliento para esperar contra toda esperanza; confianza en mis derrotas; consuelo en las tristezas.

Dios de mi salvación, sacude mi indiferencia. Límpiame de tanto egoísmo. Llena mi vacío. Enséñame tus caminos. Tú conoces mi debilidad e inconstancia. No te puedo prometer grandes cosas. Yo viviré de tu perdón y misericordia. Mi oración de Pentecostés es hoy humilde como la del salmista: «Tu Espíritu que es bueno, me guíe por tierra llana» (Sal 142, 10).


INVOCACIÓN

Según San Juan, el Espíritu hace presente a Jesús en la comunidad cristiana, recordándonos su mensaje, haciéndonos caminar en su verdad, interiorizando en nosotros su mandato del amor. A ese Espíritu invocamos en esta fiesta de Pentecostés.

Ven Espíritu Santo y enséñanos a invocar a Dios con ese nombre entrañable de "Padre" que nos enseñó Jesús. Si no sentimos su presencia buena en medio de nosotros, viviremos como huérfanos. Recuérdanos que sólo Jesús es el camino que nos lleva hasta él. Que sólo su vida entregada a los últimos nos muestra su verdadero rostro. Sin Jesús nunca entenderemos su sed de paz, de justicia y dignidad para todos sus hijos e hijas.

Ven Espíritu Santo y haznos caminar en la verdad de Jesús. Sin tu luz y tu aliento, olvidaremos una y otra vez su Proyecto del reino de Dios. Viviremos sin pasión y sin esperanza. No sabremos por qué le seguimos ni para qué. No sabremos por qué vivir y por qué sufrir. Y el Reino seguirá esperando colaboradores.

Ven Espíritu Santo y enséñanos a anunciar la Buena Noticia de Jesús. Que no echemos cargas pesadas sobre nadie. Que no dictaminemos sobre problemas que no nos duelen ni condenemos a quienes necesitan sobre todo acogida y comprensión. Que nunca quebremos la caña cascada ni apaguemos la mecha vacilante.

Ven Espíritu Santo e infunde en nosotros la experiencia religiosa de Jesús. Que no nos perdamos en trivialidades mientras descuidamos la justicia, la misericordia y la fe. Que nada ni nadie nos distraiga de seguirlo como único Señor. Que ninguna doctrina, práctica o devoción nos aleje de su Evangelio.

Ven Espíritu Santo y aumenta nuestra fe para experimentar la fuerza de Jesús en el centro mismo de nuestra debilidad. Enséñanos a alimentar nuestra vida, no de tradiciones humanas ni palabras vacías, sino del conocimiento interno de su Persona. Que nos dejemos guiar siempre por su Espíritu audaz y creador, no por nuestro instinto de seguridad.

Ven Espíritu Santo, transforma nuestros corazones y conviértenos a Jesús. Si cada uno de nosotros no cambia, nada cambiará en su Iglesia. Si todos seguimos cautivos de la inercia, nada nuevo y bueno nacerá entre sus seguidores. Si no nos dejamos arrastrar por su creatividad, su movimiento quedará bloqueado.

Ven Espíritu Santo y defiéndenos del riesgo de olvidar a Jesús. Atrapados por nuestros miedos e incertidumbres, no somos capaces de escuchar su voz ni sentir su aliento. Despierta nuestra adhesión pues, si perdemos el contacto con él, seguirá creciendo en nosotros el nerviosismo y la inseguridad.

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