Usted está aquí: Inicio

Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 24. Abril 2017 - 16:04 Hora
DOMINGO 3º DE PASCUA

• Textos bíblicos
Hechos de los Apóstoles 2, 14-28
El día de Pentecostés se presentó Pedro con los once. Os hablo de Jesús que lo entregasteis y los matasteis en una cruz, pero Dios lo resucitó.

Salmo 15
Señor, enséñame el sendero de la vida. Ante el peligro de la tentación atractiva del sincretismo vivamos nuestro compromiso bautismal.
1 Pedro 1, 17-21
Tomemos en serio nuestro proceder en la vida. Por Cristo creemos y esperamos en Dios
Lucas 24, 13-35
Dos discípulos iban andando aquel día, primero de la semana, a la aldea de Emaús. Comentaban todo lo que había sucedido, al tiempo que Jesús se le acercó y se puso a caminar con ellos. -¿De qué hablabais? Cleofás le replicó -¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha pasado en Jerusalén? -¿Qué?, ¿lo de Jesús el Nazareno? –Es verdad que algunas mujeres nos han sobresaltado que fueron al sepulcro y lo encontraron vacío. -¡Qué necios sois para creer lo que anunciaron los profetas! Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas les explicó todo lo que dice la Escritura. Cerca de la aldea, ya anocheciendo, le invitan a que se quede con ellos, y entrando sentado a la mesa tomó pan, pronunció la bendición y se lo dio. A ellos se le abrieron los ojos y Jesús desapareció. Volvieron a Jerusalén y encontraron a los once reunidos diciendo: Era verdad, el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón.
• Sugerencias
El protagonista del salmo 15 es un levita que reivindica el derecho a la alegría. Pedro, hoy en Jerusalén y mañana en Roma, confiesa la resurrección de Cristo: las puertas del Cenáculo se abren y Él con autoridad y sin miedo proclama el Kerigma Pascual “Cristo ha muerto y resucitado, ¡convertíos!”.Vayamos primero a Jerusalén en la mañana de Pentecostés y observemos esa caravana de peregrinos que atentos siguen la palabra de Pedro. Los grandes de la Jerusalén y Roma pensaron que el asunto de Jesús ya había terminado, pero no, seguirán en pie los herodes, los caifás y los pilatos de nuestros días matando y robando, y Jesús les plantará cara, ya que esto no hay quien lo pare, porque el Reino de Dios es como una chispa en el trigo seco. Y todo hombre de buena voluntad no se sentirá forastero y todo lo entiende porque habla el idioma del amor. En Roma, Pedro anima a los Cristianos perseguidos por Nerón a que estén dispuestos a dar razón siempre de su fe y esperanza (Hch. 2, 1Ptr. 1). Lucas (24) nos invita a hacer el camino neocatecumenal: como los discípulos de Emaús tal vez nos sintamos frustrados, pero al volver a Jerusalén vencen su individualismo solitario y se integran en el grupo de
creyentes. Recordemos con frecuencia esta secuencia con la que Lucas cierra el Evangelio. Gracias a la presencia de Jesús estos dos hombres que caminan desilusionados hacia Emaús recobran su alegría escuchando la historia de la salvación de labios del mismo protagonista que es Jesús. Podríamos resumirlo todo en este tríptico: “Palabra, Eucaristía y caridad”, tríptico que tenemos que potenciar en nuestra vida creyente, en el seno de una comunidad con espíritu apostólico.
• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromet

Lunes, 17. Abril 2017 - 16:28 Hora
DOMINGO 2º DE PASCUA

• Textos bíblicos

Hechos de los Apóstoles 2, 42-47
Todos eran constantes en oír la enseñanza de los apóstoles, en llevar vida común y participar en la fracción del pan. Y eran bien vistos por todo el pueblo.

Salmo 117
Con este salmo proclamamos la bienaventuranza: “los misericordiosos alcanzarán misericordia”

1 Pedro 1, 3-9
Bendito sea Dios, Padre de Jesús, que en su misericordia por la resurrección de Jesús nos ha hecho nacer a una vida incorruptible. Alegrémonos, aunque tengamos que sufrir pruebas.

Juan 20, 19-31 Al anochecer de aquel día, primero de la semana, entró Jesús y dijo: paz a vosotros, como el Padre me ha enviado así os envío yo, y a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados. No estaba Tomás, quien no creía en lo que le decían sus hermanos. Pero a los 8 días volvió a aparecerse Jesús y allí estaba Tomás.
Jesús le dijo: trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente. Tomás contestó: ¡Señor mío y Dios mío! Y Jesús dijo: dichosos los que crean sin haber visto.

• Sugerencias
Peregrinemos por los centenares de Santuarios dedicados a la misericordia de Dios, y sobre todo por Polonia donde está ubicado el templo de la Divina Misericordia que custodia las reliquias de Santa Faustina Kowsalska, apóstol de este atributo. San Juan Pablo II, que durante la dominación nací anduvo este camino y en el 2002 consagró esta basílica a la divina misericordia, que es como el arco iris, firma con la que Dios sella
su pacto con los hombres. Moisés apela a la misericordia para que Dios perdone a su pueblo, David entona el Miserere para llorar su pecado, los salmos son un canto perenne a este atributo. Jesús es la gran parábola de la misericordia, tema principal de su predicación: hijo pródigo, buen samaritano, bienaventuranzas,…, y confía a la Iglesia el poder de perdonar nuestros pecados.
Convenzámonos que nuestra fe no se desarrolla en vía de Descartes “Pienso luego existo”, sino en vía de Pascal: “Amo luego existo”. Nuestras ideas prefabricadas chocan con la realidad de nuestra fe, ya que el corazón tiene sus razones que el mismo corazón
desconoce. Si tienes conciencia de pecado vete al sacramento de la Penitencia para que Jesús, el gran cirujano, extinga tu tumor canceroso. Y Jesús, el mejor de los fisioterapeutas, ponga en movimiento toda tu persona.

• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromete?

Vieja contribución

Iniciar sesión