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Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 14. Octubre 2019 - 10:35 Hora
DOMINGO XXIX DEL T. ORDINARIO /C

• Textos bíblicos

Éxodo 17, 8.13
Amalet atacó a los israelitas. Moisés dijo a Josué que les hiciera frente y mientras Moisés oraba con sus bra-zos sostenidos por Aarón derrotaba a sus enemigos.

Salmo 120
Comienza con una profesión personal de fe y continúa reafirmando que el Señor es guardián de Israel con la mirada puesta en los santuarios de los ídolos en el monte Sión. En nuestros tiempos el padre Pio y el cura de Ars han seguido su ejemplo.

2 Timoteo 3,14-4,2
Toda escritura inspirada y útil para enseñar y corregir. Oremos a tiempo y a destiempo.

Lucas 18, 1-8
Jesús nos enseña a orar presentándonos el caso del juez que ni teme a Dios ni a los hombres. Por un tiempo se negó hacer justicia a una viuda para que no le molestase.

• Sugerencias
Comenzamos preguntándonos: ¿Por qué creo en Jesús?, ¿Que significan para mí rezar el Padrenuestro, el Credo, el Ave María, el Ángelus, el Rosario?, ¿Sa-brías explicar cómo a través del Evangelio escrito lle-gamos al el Evangelio de Jesús, su predicación sobre lo fundamental cristiano. Habituarse a orar con la Biblia nos ayuda a conocer al Cristo histórico.
Que maravilloso es el discurso de Donoso Cortés sobre la Biblia: comienza con el Génesis que es un idi-lio y acaba con el Apocalipsis como himno fúnebre. Razón tenían cuantos saciaban su sed de Dios medi-tando el libro sagrado. Con los Patriarcas llega el fin de las promesas y con Moisés se firma el pacto entre el Cielo y la Tierra. Oigamos a San Juan Pablo II que a orar se aprende orando, y a San Agustín afirmando que quien ora bien sabe vivir bien, y el mismo Jesús repetía que donde dos o más estén reunidos en su nombre allí está Él en medio de ellos. No se trata de hablar mucho, sino de dar la oportunidad a Dios para que nos hable. Fomentemos sin prejuicios nuestra vi-da de oración porque nos eleva hasta Dios, y termi-nemos siendo muy devotos de la Virgen y de la vida de Sagrario.
Nos gloriamos un gran científico, Albert Einstein, que al final de sus días repetía: “Toda mi vida me he comportado como científico y ahora muero como un místico”.

• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromete?

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