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Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 15. Julio 2019 - 10:41 Hora
DOMINGO XVI DEL T. ORDINARIO /C

• Textos bíblicos

Génesis 18, 1-10ª
El Señor se apareció a Abraham junto a la encina de mambré, y corrió al encuentro de los tres visitantes. Comieron y preguntaron por Sara: cuando volvamos a verte, Sara habrá tenido un hijo.

Salmo 14
Este salmo es como una catequesis que hacían los levitas a los peregrinos, centrada en los mandamientos como examen de conciencia y del resumen del sermón de la montaña, como código moral para quien aspira a vivir en comunión con el Señor. Es la respuesta del levita a la ley: “Sed santos, porque vuestro Dios es santo”.

Colosenses 1, 24-28
Me alegro de sufrir por vosotros, así completo en mí los dolores de Cristo para llegar a la madurez en la vi-da cristiana.

Lucas 10, 38-42
Jesús en Betania recibido por Marta y María. Marta se queja de que su hermana la ha dejado sola en el servi-cio, a quien Jesús le responde: Marta, no estés nervio-sa, pues solo una cosa es necesaria, y María ha escogido la parte mejor y no se la quitarán.

• Sugerencias
El salmo nos hace pensar que el verdadero templo como lugar de encuentro del hombre con Dios es Jesús resucitado. Para hospedarnos en él tenemos que revalorizar la justicia y la caridad. La Biblia es un perfecto florilegio de estas enseñanzas. El marxista dirá que Dios no existe sino la justicia, y para el cristiano Dios no existe sin justicia ni amor.
Nuestras vidas, pues, son maravillosas canciones: Dios escribe la letra y nosotros ponemos la música y la canción se hace alegre o triste según el compás que elijamos.
El sentido de la hospitalidad y el valor de la escucha de la Palabra son los dos temas imaginados para ello. El sentido de la hospitalidad y el valor de la escu-cha de la Palabra son los dos temas que proclaman la lecturas de hoy, pulmones sanos del hombre de Dios. Ojalá que repitiéramos este tipo de experiencias con la familia: un niño preguntó a su padre – Papá, ¿cuánto ganas a la hora? Ante la insistencia del hijo el padre se ve obligado a responderle – 20€. El niño corrió hacia su dormitorio y cogió los 20€ de sus ahorros que en-trega al Padre diciendo: - Papá, coge los 20€ y dedí-came una hora de tu trabajo.
A la luz de las lecturas bíblicas nos planteamos es-ta pregunta: ¿qué tengo que hacer para hospedar a Dios en mi corazón?
Como observarás el salmo más que prescripción litúrgica se ocupa de las exigencias morales. Ya en los templos egipcios y Babilónicos aparecían esculpidas en sus piedras las condiciones para entrar en ellos.
Contemplando de nuevo el cuadro de Pouvert “La Trinidad y la eucaristía” descubrimos en Mambré la vi-sita a Abraham de los tres personajes que anuncian la concesión de Isaac, y reflexionan cómo puede el Señor hospedarse en nuestras vidas; el fondo del cuadro presenta la historia de la salvación: la vida de un Dios amor que derrama sobre el mundo amor, invitándo-nos de esta manera a vivir en nuestras vidas la presen-cia de Dios como alpinistas que aspiramos a escalar el Everest, la inhabitación de la Trinidad que en frase de Sor Isabel de la Trinidad ya es un Cielo en la Tierra, misterio más para vivirlo que para estudiarlo.
Dejamos la cumbre y nos hospedamos en Betania para oír a Jesús: “Marta te preocupas demasiado para atender a los huéspedes, olvidando lo que hace tu hermana María, escuchar al Maestro”. Todos tenemos algo de Marta y María: imitamos a Marta cuando con-sagramos nuestra acción pastoral planificando, y se-guimos a María en las horas de Sagrario. Marta es mo-delo de un anfitrión y María de un discípulo del Señor que consagra horas y horas a la oración como Jesús que durante el día se dedicaba a sus correrías apostó-licas misioneras y las noches a la oración.
Cerramos nuestra reflexión con el testimonio de Epafras, fundador de la Iglesia de Colosas, alegrándo-nos de sufrir por el Evangelio.

• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromete?

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