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Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 27. Marzo 2017 - 16:38 Hora
DOMINGO 5º DE CUARESMA /A

• Textos bíblicos

Ezequiel 27, 12-14
Esto dice el Señor: abriré vuestro sepulcro y os haré salir, y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.

Salmo 129
Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa

Romanos 8, 8-11
Los que están en la carne no pueden agradar a Dios, pues no tienen el espíritu de Cristo. Que el Espíritu habite en vosotros para que vivifique vuestros cuerpos

Juan 11, 1-45
Estamos en Betania, en casa de María, Marta y Lázaro. Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado, y al llegar Jesús, Marta salió a su encuentro y le dijo: si hubieras estado
aquí mi hermano no hubiese muerto. Jesús le respondió: tu hermano resucitará. Y Marta respondió: sé que resucitará en el último día. Y al responderle Jesús yo soy la resurrección y la vida, y quien cree en mí vivirá.
¿Dónde lo habéis enterrado? Jesús se echó a llorar, y le dijo a Marta: quita la losa. Posteriormente grito: Lázaro sal afuera. Y muchos judíos creyeron en él.

• Sugerencias
El orante comienza con una voz reconociendo su culpa, y luego desarrolla su oración en dos momentos dedicados al pecado y al perdón para terminar que Dios es motivo de confianza.
Reconozcamos que la oración está presente en todas las culturas; basta recordar las figuras paradigmáticas de Abraham, Jacob, Moisés y Elías.
Todos recordamos el diálogo de Abraham con Dios intercediendo por Sodoma y Gomorra. Ahora es Jacob, que significa talón, quien se puso en camino en busca de su hermano Esaú para reconciliarse, y en un momento un desconocido lucha contra él dejándolo cojo. Entonces ese desconocido, que era Dios, le dijo: ya no te llamarás Jacob sino Israel. Caminando llega hasta Betel, y sueña cómo los ángeles subían hasta el Cielo y bajaban después a la tierra, pudiendo nosotros definir así nuestra oración, por la que llevamos hasta Dios nuestras peticiones y bajamos cargados de gracia
para nuestro bien.
Ahora nos encontramos con Moisés, que intercede por su pueblo que ha caído en la apostasía idolátrica adorando al becerro de oro; ora por su pueblo y Dios lo perdona.
Y por último seguimos al profeta Elías que huye de la reina Elizabeth, quien lo busca para matarlo; y Dios se le manifiesta en los montes Carmelo y Horeb donde vence a los falsos profetas de los baales y asegura el alimento de tres años y medios de sequía a la viuda de Sarepta y a su hijo; cuando está a punto de tirar la toalla oye a un ángel que le dice: come y bebe que el camino que has de recorrer es muy largo. Y así llega hasta el monte Horeb, donde siente el paso del Espíritu Santo en aquella brisa suave. Ante estos ejemplos no podemos más que decir con los apóstoles: Señor, enséñanos a orar.
Reconozcamos que es un imperativo de nuestra condición humana la muerte, pero no tiene la última palabra, ya que la muerte y resurrección de Cristo es el preludio de nuestra resurrección; el salmista concluye, como centinela que espera la aurora, que Dios nuestro Padre nos espera en la otra orilla para darnos el abrazo del amor. Nuestros cementerios son como la ante sala de la resurrección. ¡Que las campañas orquestadas
contra la Iglesia no eclipsen la garantía de nuestra fe, pues ni las calumnias ni las persecuciones nos podrán separar del amor de Cristo.
Lleguemos a Betania y comprendamos que la escena evangélica de la resurrección de Lázaro es la representación del drama del amor de Dios, nuestro Padre, y que el Espíritu que resucitó a Jesús habite entre nosotros.

• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromete

Lunes, 20. Marzo 2017 - 16:50 Hora
DOMINGO 4º DE CUARESMA /A

• Textos bíblicos

1 Samuel 16, 1b. 6-7, 10-13a
Dijo el Señor a Samuel: vete a ver a Jesé de Belén, porque entre sus hijos hay un Rey para mí. Hizo pasar Jesé a sus 7 hijos y Samuel dijo: a ninguno de estos ha elegido
el Señor. ¿No quedan más? Falta el más pequeño, que guarda el rebaño. Mandó que lo trajeran. Úngelo, que es éste el elegido.

Salmo 22
Perla del salterio que en sus tres mil años de historia cuenta con miles de elogios: El Señor es mi pastor, nada me falta

Efesios 5, 8-14
En otro tiempo erais tinieblas y ahora sois luz. Caminad como hijos de la luz.

Juan 9, 1-41
Jesús cura al ciego de nacimiento en sábado por lo que los fariseos terminan expulsándolo de la sinagoga.

• Sugerencias
Este salmo podemos aplicarlo a los sacramentos de iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía.
Imagínate un manantial de gracia que es Cristo y una fuente con 7 caños que es la Iglesia y los sacramentos. Aplicando el salmo 22 al ejemplo de un coche: lo pusiste en marcha en el Bautismo, cambiaste de marcha en la Confirmación y repostaste en la Eucaristía.
Con las imágenes de redil y festín nos comunica una experiencia de la intimidad de Dios: la metáfora pastoril nos lleva al Éxodo, y por la conciencia del autor pasan Ezequiel, Oseas, Jeremías, Miqueas e Isaías, haciéndose eco de estas enseñanzas Jesús en la alegoría del Buen Pastor.
El estudio del salmo se presta a una lectura en clave sacramental: con la vela en manos del padrino significamos que Dios nos ha regalado la fe y ante tanta basura televisiva de inmoralidad e increencia, laicismo y relativismo moral, puede apagarse esta llama:
caminad siempre como hijos de la luz.
La insistencia del ciego de nacimiento y su padre en describir su curación ante los fariseos nos exige que no confundamos un estado aconfesional con un estado que profesa un laicismo a ultranza, y nos sugiere que el hombre es religioso por naturaleza. ¡Cuánto aprendemos de la curación del ciego!
Demos, pues, la cara en defensa de la fe sin miedo, porque la fe vence al mundo.

• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromete?

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