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Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 30. Marzo 2020 - 11:24 Hora
DOMINGO DE RAMOS

Is 50,4-7 / Sal 21 / Fil 2,6-11 / Mt 26,14-27,66

El primer Via-Crucis de la historia


++ Semana Santa

Después de estas cinco semanas de Cuaresma, profundizando en los compromisos bautismales, reparando nuestros pecados con la penitencia y preparando la celebración de la Resurrección, llegamos al Domingo de Ramos, pórtico de la Pascua o paso de las tinieblas a la luz, de la humillación a la gloria, del pecado a la gracia, y de la muerte a la vida.
El título de Domingo de Ramos y de Pasión del Señor revela el carácter paradójico y de contraste que asocia el triunfo de la entrada con la Semana de Dolor.
Con el rito litúrgico de las palmas, memorizamos el recuerdo de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, que la actualizamos con la procesión de la borriquilla por nuestras calles como anuncio profético de la segunda venida del Señor. Con el Evangelio nos sentimos orgullosos de ser jumentos que llevamos a Cristo, como nos enseña San Agustín. Ya, 520 años antes del primer Domingo de Ramos, los profetas Zacarias y Ageo presentaban a un Mesías sencillo, muy lejos de la imagen que los judíos tenían.
Tres aclamaciones resumen el contenido de la fiesta: “hosanna, crucifícale, aleluya”, que nos animan en nuestro caminar cristiano a poder decir como Jesús en su homilía de Nazaret – “hoy se cumple lo que acabáis de oír”. Cantemos el hosanna (Dios salva), preanuncio del aleluya final, pasando por la Cruz. ¡Ojalá que esta breve liturgia fuera modélica para nuestras triunfales procesiones con su alboroto callejero, auténticas catequesis con su mezcla de fe y de folklore!.
No faltaron voces de protesta que querían hacer callar al pueblo y amenazaban a Jesús con la muerte. La historia se repite en nuestros días.
Los últimos días de Jesús estarán marcados por dos desilusiones, la de Jesús y la del pueblo. Jesús, porque no encontraba la respuesta adecuada a su misión, y el pueblo, porque esperaba otro Mesías distinto. Pero Jesús sigue adelante; su actitud es una gran lección para nuestro cansancio y derrotismo que nos hace decir – no hay nada que hacer.
La liturgia de este Domingo está muy llena de enseñanzas: la primera lectura nos hace escuchar el tercer canto del Siervo de Yahvé, que se cumple en Cristo, con todos los insultos, golpes ,dolor y confianza; en la segunda lectura ,Pablo presente con un himno cómo Cristo ha bajado, en solidaridad con nosotros, hasta la renuncia total y humillación y cómo ha sido elevado por el Padre hasta la gloria, completando los dos aspectos de la única Pascua-Paso. Dos palabras – “obediencia – servicio” – explican lo central de nuestra actitud cristiana. Y el Evangelio de San Mateo proclama el camino que Jesús ha seguido hasta la Cruz y Resurrección.
Nuestro caminar al lado de Jesús a lo largo de esta semana es la mejor escuela que podemos frecuentar en estos días, con la seguridad de que ya nuestro camino no lo hacemos solos, sino juntos con Jesús y con los hermanos del mundo entero que gozan de las mismas esperanzas y gozos.
Todos los que creemos entramos en Jerusalén entre vítores, mientras que los que no lo conocen preguntan - ¿quién este Jesús?, aunque muchos de los poderosos le miran con malos ojos y les molesta este mensaje de amor y justicia.
Si Jesús estuviera hoy en esta vida mortal lloraría, como al contemplar la ciudad santa, por nuestra ceguera y pecados, pues cinco días mas tarde el hosanna se trasformaría en un grito enfurecido: ¡ Crucifícale!.
El Jueves Santo nos sentaremos a la Mesa Eucarística y aprenderemos del lavatorio de los pies que la vida cristiana es amor y servicio; el Viernes Santo con San Juan miraremos al que hemos crucificado y recogeremos las gotas de agua y sangre que salen de su corazón, símbolos de nuestro Bautismo y Eucaristía; y el Sábado Santo participaremos en la Vigilia Pascual gritando a todo pulmón: ¡Cristo ha Resucitado!.

++ No oculté mi rostro a insultos y salivazos. Me rebajé hasta someterme a una muerte de Cruz. INRI ( Is. 50-Fil.2-Mt. 26).
Invitamos a Isaías a San Pablo y a San Mateo para que nos ayuden a revivir el primer Vía-Crucis de la historia.

+ El segundo Isaías es el profeta del Siervo de Yahvé, que vivió en Babilonia del año 587 al 538 a.C., consolando al Pueblo de Dios en el exilio. Inicia su profecía con un prólogo en tono de consolación por su situación de angustia y su desarrollo se centra en los poemas del Siervo del Señor. Sus cuatro poemas son como la cumbre de la fe del pueblo elegido. En su tercer canto valora el sufrimiento de cara a la salvación y bien podemos aplicarlo a Jesús en el misterio de su pasión. Estos poemas iluminan el misterio de la Pasión de Jesucristo y explican por qué el Mesías tenía que sufrir.

+Estamos ahora en Éfeso con Pablo, encarcelado y juzgado por ser cristiano, y desde la prisión escribe a los Filipenses una carta, llena de ternura y amor, animándoles a vivir siempre fieles al seguimiento de Cristo ante el peligro de los judaizantes; les abre su corazón y les habla de sus alegrías en medio de tantos sufrimientos. Quiso incorporar este himno cristológico, síntesis de toda la cristología, para corregir la autosuficiencia de algunos de los miembros de esta Comunidad y apoyar su exhortación a la obediencia y a la humildad con el ejemplo de Cristo en su encarnación y pasión.
Su amor sin límites se hace obediencia humilde al vivir como el último de los siervos, afectado por condicionamientos, tanto físicos y naturales, como económicos y sociales – hambre, sed, dolor, pobreza, incomprensión por defender la verdad y la justicia - .
Este himno primitivo, propio de las asambleas religiosas, se asemeja a los discursos paulinos sobre la caridad que le llevan a olvidarse de si mismo para darse a los demás, y alude de distintas formas al siervo de Yahvé en su duo – “humillado, ensalzado” -.

Bello es el comentario que hace San Agustín: “Jesús, que es la belleza por esencia por ser Dios, renunció a esa cualidad con una horrible deformidad de un crucificado. Como esposo el más hermoso de todos los hijos de los hombres, se hizo feo, porque su esposa, la humanidad era fea por el pecado; así recobró su belleza”.

+ Y por último San Mateo nos invita a acompañar a Cristo desde el Getsemaní al Calvario .
Despierta, pues, de tu sueño profundo como los Apóstoles en el Huerto de los Olivos, y deja de pertenecer a la Iglesia durmiente, porque el Cristo místico sigue sufriendo, y vive la petición del Padre Nuestro – que se cumpla tu voluntad – que es el bien de todas las personas, y recogiendo la sangre que Cristo sigue derramando en su Iglesia, repite con San Ignacio de Loyola – “Sangre de Cristo embriágame” -.
Ante la presencia de Judas, el traidor, reza todos los días con San Felipe Neri – “no te fíes de mí, Señor, que te puedo traicionar” - .
Ante la confesión que Jesús hace ante el tribunal religioso y civil de que El es Dios y Rey, sin miedo proclama a los cuatro vientos tus convicciones cristianas.
Al lado de Maria y Juan acércate a la Cruz y descubriendo la fuerza redentora del sufrimiento repite con el Centurión – “ verdaderamente éste es el Hijo de Dios” -.

++Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado? ( Salm.22)
Este salmo es una historia, la historia del hombre que está en las últimas. El salmista desde unas realidades cercanas profetiza la soledad de Cristo: los hombres lo abandonan el populacho y soldados se burlan y Dios guarda silencio; hasta la mañana del tercer día había que esperar para oír el grito de liberación: ¡”No está aquí, ha resucitado”!.
El salmista se enmarca en el contexto de la Alianza, - Dios escuchó a Moisés y a Samuel, al siervo de Yahvé y a Ester. Oíamos la voz de Dios que declara inocente a la victima, mientras que las voces polifónicas de los hombres lo condenan como culpable.
Para entender el salmo tendríamos que recorrer toda la Bíblia como Jesús lo hizo en Emaús.
Llegamos al Calvario y el Evangelista pone en labios de Jesús, que carga con la angustia y soledad de todos los hombres, el salmo 22, poema perfecto con riqueza de imágenes y contenido teológico, síntesis de un drama de un feliz final. Todos los hombres desde Adán se han revelado ante la muerte, sólo Jesús ha transformado esta realidad convirtiendo la muerte en vida. Nos ha hecho comprender que la última palabra en nuestra existencia no es el dolor ni la muerte, sino la felicidad y la vida, y que la profecía que hicieron los autores del salmo fue un evangelio anticipado.
Sufre, pues, el salmista, sufre el siervo de Yahvé, sufre toda la humanidad. Basta peregrinar por unos instantes por los campos de concentración , cárceles, hospitales, campos de batalla, suburbios de las grandes urbes y poblados tercermundistas para ver a millones y millones de hombres en las últimas, que, desesperados, de sus labios brotan frases como blasfemias.
Este salmo siempre es actual, como actual es el sufrimiento del hombre. “Dios mío, Dios mío, ¿ por qué me has abandonado?.



GUIA DE LA PREDICACION. DOMINGO DE RAMOS

Homilía muy breve

+ A modo de telegrama comenta cómo has vivido la cuaresma y cómo piensas vivir la Pascua.
+ Al lado de Isaías, Pablo y Mateo intenta unirte al primer Vía–Crucis de la historia.
+ El salmo 22 en labios del Salmista, de Jesús y de millones de hombres que lo repiten.


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