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Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 21. Mayo 2018 - 17:12 Hora
DOMINGO DE LA STMA. TRINIDAD /B

Textos bíblicos

Deuteronomio 4, 32-34. 19-40
Pregúntate: ¿Ha habido algún pueblo que haya oído la voz de Dios como tú? Guarda los Mandamientos para que seas feliz.

Salmo 32
El salmo es como una trilogía de alabanza: arquitectura del universo, el Señor es soberano de la historia humana y llamada a la fe.

Romanos 8, 14-17
Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios esos son los hijos de Dios.

Mateo 28, 16-20
Estamos en el Monte de Galilea donde Jesús dice a los 11: “id al mundo y haced discípulos míos a todas las gentes bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo.

• Ora con el salmo 32

Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Paseamos por una playa, en una mañana primaveral, vemos a un hombre pensativo, tal vez S. Agustín, que dialoga con un niño, que intenta pasar toda el agua del mar al hoyo que había hecho en la arena. Agustín, que no cesaba de dar vueltas en su mente al misterio de Dios, le dijo: Ignorante, no ves que eso es imposible, porque en nuestro planeta hay mucha más agua que tierra. ¡Es verdad! Le contestó el niño, que era un ángel; más desgraciados sois los mortales, cuando queréis meter en vuestra cabeza el misterio de Dios que es infinito y vuestra inteligencia es limitada.
Nos empeñamos en presentar el misterio de Dios uno y trino de una forma metafísica muy abstracta, cuando podemos hacerlo más compresible, mostrando la actividad de las tres divinas personas en la obra de la salvación y reconstrucción del mundo. El Padre ama al mundo, al que envía a su Hijo para redimirlo, quien tras la Resurrección y Ascensión envía al Espíritu Santo. La liturgia, dentro de su clima de misterio, hace un
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esfuerzo para acercarnos a Dios e injertarnos en la Trinidad.
Arrastrados por la ideología de género se ha pervertido el concepto de derecho, y así a nuestro antojo se puede elegir sexo, se puede matar a inocentes indefensos antes de nacer, se puede jugar con los embriones y se legaliza como matrimonio las parejas del mismo sexo, convirtiendo en caricatura la carta de los Derechos Humanos.
Este ambiente pútrido sólo puede ser purificado por ese resto de entrega fiel al mensaje de Jesús. Jesús es la gran biblioteca de Dios y del hombre, cuya lectura nos hace confiar que a esta generación escéptica le ha de suceder una generación mística.
Es ya hora de hacer un stop para profundizar en las consecuencias de una sociedad sin Dios, que nos lleva al fracaso, intentando borrar del disco duro de nuestra conciencia todo valor para que el hombre deje de pensar y así se rija sólo por su instinto, satisfaciendo su morbo con la metadona del dinero, consumo y sexo; y en esta magna confusión como alacranes terminamos clavándonos nuestro propio veneno para agonizar victimas del mismo, al renunciar a nuestros principios y raíces.

• Sugerencias pastorales

Iniciamos nuestra oración contemplando otra vez el cuadro de Roublev “La Trinidad y la Eucaristía” para intentar ser iconos de la Trinidad viviendo la presencia de Dios como templos vivos del Espíritu Santo y cooperadores en la obra de la Creación, Redención y Santificación. Con razón frecuentemente hacemos profesión de esta verdad al santiguarnos.
Ya en el siglo IX aparecen muchos templos consagrados a la Trinidad, aunque la Fiesta litúrgica se remonta al siglo XI en Lieja y al siglo XV se extiende a toda la Iglesia. Qué difícil es hablar hoy de Dios cuando la cultura postmoderna rinde culto a un sinnúmero de dioses falsos pervirtiendo los conceptos claves de derecho y libertad.
Como iconos de la Trinidad vivamos la presencia de Dios en nuestras vidas, como templos vivos del Espíritu Santo que somos, cooperando en la obra de la creación, de la redención y de la santificación de los hombres…, escuchando la voluntad del Señor en esta hora de nuestra historia y enfrentándonos sin miedos y con esperanza la forma de insertar a Dios en una sociedad postmoderna, con su filosofía nihilista, su laicismo a ultranzas y su dictadura del relativismo.

Lunes, 14. Mayo 2018 - 11:59 Hora
DOMINGO DE PENTECOSTES /B

• Textos bíblicos

Hechos de los Apóstoles 2, 1-11
Todos los discípulos estaban juntos y de pronto sonó un ruido como viento fuerte, llenándose todos del Espíritu Santo y hablando diversidad de lenguas.

Salmo 103
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. Con San Isidoro oramos llenos del Espíritu para que se quede con nosotros y nos ayude a trabajar por la verdad, piedad y justicia.

1 Corintios 12, 3-13
Hay diversidad de dones y servicios, pero un mismo Espíritu en el que todos hemos sido bautizados para formar un sólo cuerpo.

Juan 20, 19-23
Jesús al anochecer del primer día de la semana entra en el Cenáculo y les dijo: paz a vosotros, como el Padre me envió así os envío yo para que perdonéis los pecados.

• Ora con el salmo 103
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Con San Isidoro oramos: “Henos aquí Espíritu Santo. Ven y quédate con nosotros. Enséñanos qué debemos decidir, hacía donde caminar y muéstranos que debemos hacer, para que, con tu auxilio, en todo consigamos agradarte. Que nuestra ignorancia no nos desvíe del camino recto, ni nos doblegue el favoritismo, ni nos corrompa la acepción de personas o los intereses creados, sino más bien únenos eficazmente contigo y en nada nos separemos de la verdad.
Pentecostés es la puesta en marcha del cumplimiento de todas las promesas; se abren los surtidores y las fuentes inagotables que habían sido anunciadas; ya podemos bañarnos y bautizarnos en las aguas del Espíritu. Los hombres empiezan a salir de la Babel de la confusión y aprenden a hablar la misma lengua, la lengua del amor.
¿Qué significa, pues, celebrar Pentecostés? Tomar conciencia de nuestra misión, profundizando en la vivencia pascual y trabajando por la unidad en la pluralidad…, oxigenar nuestros ambientes contaminados y abrir las puertas de nuestra alma para que se posesione el Espíritu con sus dones y sus frutos…, saber comunicarse con palabras de amor, andando por los senderos de la catolicidad con auténtico dinamismo misionero y comprometiéndonos con los problemas de nuestro mundo para que deje de ser Babel y se convierta en un nuevo Pentecostés.
Lucas, Juan y Pablo nos deleitarán con ese florilegio de bellas imágenes para ayudarnos a comprender el misterio. San Lucas, en los Hechos de los Apóstoles, nos describe el primer Pentecostés de la historia del Cristianismo de una forma gráfica, nos pinta como se abren las puertas del Cenáculo inaugurándose de esta manera la 2ª Alianza, y promulgándose la nueva ley del amor.
San Juan, en su Evangelio, nos narra como el Resucitado se apareció a sus Apóstoles para instruirles que su misión en la tierra había terminado y que con ellos ponía en marcha a la Iglesia bajo la acción del Espíritu, cumpliéndose lo que había dicho el profeta Joel - “que la efusión del Espíritu renovaría la faz de la tierra”
San Pablo, en su carta a los Corintios, hablará de la unidad en la diversidad. Y San Juan Pablo II en su encíclica Dominum et Vivificantem, nos invita a llenarnos del Espíritu para evangelizar nuestro mundo y trabajar por la civilización del amor.

• Sugerencias pastorales
Recibid al Espíritu Santo para salir de Babel y hablar la lengua del amor. Con las enseñanzas de Lucas, Juan y Pablo nos deleitamos componiendo un florilegio de bellas imágenes. Lucas hace hincapié en la primera alianza del Sinaí y compone una crónica de la segunda alianza. Juan pone en marcha la Iglesia bajo la acción del Espíritu haciéndose eco de las enseñanzas de Joel; y San Pablo en su carta a los Corintios desarrolla el tema de la diversidad de carismas del cuerpo místico.
Hacemos programa de nuestra vida apostólica el texto del tercer Isaías que desarrolla Jesús en la homilía programática de Nazaret: El Espíritu me ha ungido y me ha enviado a curar a los enfermos y dar libertad a los cautivos, concediendo un año de gracia para todos.
Cada Eucaristía es un nuevo Pentecostés. Los judíos en esta fiesta hacían la ofrenda de los primeros frutos, y nosotros, los cristianos presentamos en el Altar con el pan y el vino la pobreza de nuestro trabajo; y el Cielo hace ese intercambio inefable de convertir la insignificancia de nuestras obras en el Cuerpo Resucitado de Jesús mediante esa triple epíclesis, o invocación al Espíritu Santo: “antes del Evangelio para proclamar dignamente la Palabra de Dios, antes de la Consagración para que el Espíritu transforme el pan y el vino en Cristo Eucarístico y después de la Consagración para que se dé la unidad en el Cristo místico.

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