Miguel Funes Gálvez
Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén. En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.
Lunes, 8. Marzo 2010 - 20:23 Hora
Domingo 4º de Cuaresma /C
Jos, 5, 9-12; Sal 33; 2Cor 5,17-21; Lc.15,1-32
++ Gustad y ved que bueno es el Señor (Sal.33).
La relectura de los textos de este Domingo nos invita a preguntarnos: ¿hemos descubierto el significado de la Penitencia y Eucaristía en nuestra vida cristiana?, ¿con qué estampa y personajes de los textos nos identificamos?, si durante 3.000 años el salmo colmó de paz el corazón de muchas personas, ¿no tendrá la misma fuerza en el momento actual?, ¿verdad que este poema tiene su resonancia en el Magnificat y en la Encíclica de Juan Pablo II "Dives in Misericordia?.
La primera lectura y el Evangelio nos enseñan a salir de nuestras esclavitudes y a liberarnos de nuestros pecados, y San Pablo, en la segunda lectura, y el salmista en el salmo responsorial nos exhortarán a saborear la gracia de la reconciliación, hecha realidad en nuestra vida sacramental, una vez que hemos optado por Cristo.
Dejemos, pues, de ser tan teorizantes con tantos proyectos apostólicos de mesa y vivamos el adagio dominicano – "Contemplata aliis tragere"-, pasando horas y horas ante el Sagrario gustando y viendo lo bueno que es el Señor con nosotros, al estilo de aquel aldeano de Ars, que pasaba horas ante el Sagrario y al preguntarle el Santo Cura que qué le decía y qué hacía, siempre respondía lo mismo – Señor, aquí está Juan…, o como aquel obrero de Boston que todas las mañanas antes de comenzar su trabajo entraba en el templo unos minutos, y al preguntarle una religiosa que es lo que hacía, él respondía – entro y le digo al Señor, ¡hola Jesús! aquí está Juan… tuvo un accidente y oyó una voz interior, ¡hola Juan! aquí está Jesús
¡Prueba y te convencerás!
++Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día 14 del mes, en la estepa de Jericó (Jos 5).
La historia de la salvación es similar a la escalada de una montaña. Se empieza la subida y parece que ya se toca la cima. Continúa la ascensión y van apareciendo colinas y valles, que nos alejan de la meta una y otra vez. La historia de la salvación está jalonada con promesas. Primero estaba sólo Abrahán, no había ni pueblo, ni ley ni tierra. Ya hubo pueblo en Egipto, después en el Sinaí .hubo ley; y ahora, con la entrada en Canaán hay tierra. Parecía que la historia había alcanzado la meta, pero ¡no! nosotros a 32 siglos de distancia sabemos que la gesta apenas ha hecho más que empezar. En todo caso, la entrada en la tierra de promisión constituía una nueva etapa muy importante por el rito de la circuncisión y la fiesta de la pascua. La circuncisión daba carta de ciudadanía dentro del pueblo elegido con el privilegio de participar en la pascua. Desde una constatación cristiana estamos hablando del Bautismo y de la Eucaristía.
De todas formas la fiesta del Guilgal no se describe con el interés que merece; esto lo hace el Éxodo en los capítulos 12 y 13.
Los Israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua. La 1ª Pascua, en Egipto, señaló el fin de la esclavitud y el principio de la libertad; ahora, con la posesión de la tierra prometida se dá la realización total de la libertad. Con la llegada a Canaán termina el éxodo, la peregrinación de 40 años por el desierto que purifica al pueblo de su conciencia de esclavitud. La celebración pascual constituye el punto culminante de la liberación.
El buen judío, como prescribe el Éxodo celebra el aniversario de su celebración el 14 de Nisán…, y nosotros los cristianos de una forma especial, el domingo de Resurrección, y cada vez que participamos en la Eucaristía, sacramento de la libertad. Con razón el Evangelio nos dice que la Verdad nos hará libres, y esa Verdad es Cristo, que para llegar a la Resurrección tuvo que cargar con la Cruz… Y tú y yo para pasar de la orilla de nuestras esclavitudes a la orilla de la felicidad sólo contamos como puente con la Cruz. ¡Que no nos suceda lo del personaje de la siguiente historieta: ! Érase una vez un hombre, cansado con su larga cruz. Un día aparcó en la cuneta de su camino y la cortó para hacerla más llevadera, pero se olvidó que para llegar a su meta tenía que pasar por un precipicio, donde no había ni puentes ni pasarelas… Sus compañeros lo pasaban con facilidad, apoyando sus cruces en los bordes del precipicio. Las cruces estaban hechas a medida de este obstáculo. Él, por más esfuerzos y ensayos que hacía, su cruz no llegaba a las orillas. Había errado en su elección y había olvidado por completo que el hombre está condenado a la libertad, y por eso ha de ser prudente en sus elecciones.
++Parábola del Hijo Pródigo (Lc.15).
Charles Péuy escribía: " todas las parábolas son hermosas y grandes, pero con ésta millones y millones de hombres han llorado". Nos hallamos probablemente ante la mejor página del Nuevo Testamento sobre Dios. Si queremos saber cómo es Dios, acudamos a esta parábola, obra maestra de la literatura cristiana, que hace una descripción psicológica y teológica incomparable sobre el corazón del hombre y el corazón de Dios, sobre la realidad del pecado y de la gracia…; es como un fogonazo más del Yahvé de la zarza del Sinaí …, es como una respuesta clarísima entre el profundo contraste entre la acción farisea y la opción de Dios, entre la actitud intransigente de escribas y fariseos y la actuación de Jesús, que no ha venido en busca del santo y sano, sino del pecador y enfermo…, es como el retrato de nuestra situación, la radiográfica del corazón humano…, es como una interpelación a escribas y fariseos, y a todos nosotros, interpelación a reconocer en el hijo pequeño, en el pecador, al hermano, si queremos sintonizar con Jesús y con el plan de Dios.
La parábola tipifica en los dos hermanos la conducta de dos grupos: Jeremías, en el capitulo 31 de su profecía, alude a la reconciliación de dos tribus, Efraín y Judá …y el Evangelio define al fariseo y publicano. Es, pues, la parábola del amor de Dios que debería titularse la parábola del Padre misericordioso. El Padre es el protagonista, primer actor, que nos invita a todos a la conversión; el hijo menor es el segundo personaje, que reconoce su error; y el hijo mayor es el tercer personaje, que sin dejar la casa del Padre nunca, su autosuficiencia no le permite saber lo que es amar. Sin prejuicios, todos tenemos necesidad de conversión, los hijos mayores y los menores, los buenos y los malos, más aún Dios no pide el cambio a los malos, sino a los buenos; el hijo menor no necesita ser invitado para salir de su situación, el mismo sale; la invitación se hace al hijo mayor.
No deja de ser pedagógico recordar y repetir siempre que hay ocasión esta joya literaria, esplendida pintura del corazón del hombre, y sobre todo, del corazón de Dios. Es un retrato perfecto del hombre postmoderno que pasa de toda ética y de toda escala de valores…, es la historia del que se aleja de Dios y se alía con el placer y consumismo, creyéndose libre, cuando es muy esclavo. Muchos, como el pródigo, reaccionan a la voz de su conciencia y se reconcilian con Dios, porque la vida sin Dios no tiene sentido. La nota negra siempre la pone el santurrón, el hijo mayor, que como los fariseos sitúa la ley por encima de la misericordia. Y es que los que nos hemos quedado en casa también estamos llamados a la conversión. Oiremos a San Pablo en la siguiente reflexión, que nos repite: "por amor de Dios os pido que os convirtáis"
No pongas reparos al Sacramento de la Penitencia, en estos días de Cuaresma; es nuestro hospitalico, donde nos espera el mejor de los Cirujanos para extinguir el tumor que no nos deja vivir, y que ahí está también el mejor de los fisioterapeutas, que pone en movimiento todo nuestro ser. Aprende de un Chesterton, el más grande de los literatos y periodistas del siglo pasado que, cuando sus amigos con cierta ironía le decían que si no le daba vergüenza de confesar sus pecados a un hombre, siempre respondía: de lo que me daría vergüenza es de no confesarlos, pues yo me hice católico tanto por la Confesión, que me ha traído tanta paz a mi alma, como por los muchos escándalos que se han dado, que se dan y se darán en la Iglesia, porque, cuando ésta no se ha hundido es que es cosa, no de los hombres, sino de Dios.
++ En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios ( 2 Cor 5).
El ministerio apostólico, empezando con Cristo y siguiendo con los Apóstoles de todos los tiempos, es siempre una invitación a reconciliarse con Dios, con uno mismo y con los demás. San Pablo presenta la obra de Cristo como reconciliación, y el tema fundamental de la liturgia de este día es también la reconciliación.
Cristo cargó con nuestros pecados y los clavó en la cruz, brazo misericordioso de Dios, haciendo de la cruz el arco iris que une el cielo con la tierra. La cruz de Cristo, a pesar de la guerra de los Crucifijos, sigue siendo necesaria para tirar los muros de tantos odios actuales y levantar puentes de amor. Con la novela de Chesterton "la Esfera y la Cruz" repetimos: quitar la cruz de Cristo de nuestro mundo es terminar con el hombre y con todo el mundo habitable.
Y para finalizar nuestra oración con la antífona de entrada cantamos –"gozad, festejad, alegraos" -, como ya lo dijo San Pablo en Adviento con su gaudete, iterum dico, gaudete, y hoy lo proclamamos con el Padre del Hijo Pródigo. ¿Quieres saber si son eficaces las enseñanzas de este domingo en la vida cristiana?. Vive la petición del Padrenuestro –
"perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos"-.
Puedes ilustrar tu súplica con este leyénda árabe: Cuentan que un rey tenía tres hijos y muchas posesiones .Ante todo, un diamante de incalculable valor. A la hora de repartir sus bienes, ¿a qué hijo daría su diamante?” Decidió someterlos a una prueba: iría a parar a manos del que realizase en un día la acción más heroica. Al llegar la noche de aquel día, se presentaron los tres hermanos, y cada uno relató su hazaña El mayor había logrado dar muerte a un ladrón, que desde hacía mucho tiempo sembraba el pánico entre las gentes del reino. El segundo hijo logró reducir por sí sólo, y valiéndose de una pequeña daga, a diez hombres magníficamente armados. El más pequeño habló en tercer lugar y dijo: Salí esta mañana y encontré a mi mayor enemigo dormido al borde de un acantilado. Le dejé que durmiera. Después volví de nuevo, le desperté y le perdoné. El rey se levantó de su trono, abrazó a su hijo y le entregó el diamante.
GUIA PARA LA PREDICACIÓN 4º DOMINGO DE CUARESMA ©
++ Gustad y ver que bueno es el Señor (Sal.33).
Interrogantes en torno a las lecturas para ser contemplativos en la acción.
++ Primera Pascua en tierra de promisión (Jos. 5).
La historia de la salvación de Abrahán a Canaán, con el rito de la circuncisión y celebración de la pascua, preludio de Nuestro Bautismo y Eucaristía.
++ Parábola del Hijo Pródigo (Lc.15).
Parábola del amor de Dios, que describe sicológica y teológicamente el corazón de Dios y el corazón del hombre y tipifica en los dos hermanos la conducta de dos grupos. Aplicación al sacramento de la Penitencia.
++ Nuestra reconciliación con Dios (2 Cor, 5).
El tema fundamental de la obra de Cristo y de la liturgia de hoy es la reconciliación. La cruz de Cristo, arco iris que une cielo y tierra, derribando muros de odio y levantando puentes de amor.
Lunes, 1. Marzo 2010 - 20:25 Hora
Domingo 3º de Cuaresma /C

© Ex.3,1-15; Sal. 102; 1 Cor 10,1-12;Luc.13 1-9
En este Domingo, meditamos las exigencias de la conversión, y en los siguientes, con las parábolas del Hijo Pródigo y la Adultera estudiamos el mismo tema desde otras perspectivas.
Hoy los textos gozan de un cargo teologal: la 1ª lectura, punto de arranque de nuestro existir cristiano, con la teofanía del Monte Hored, confirma el primer artículo de la fe; en la segunda lectura Pablo ante el peligro de deformar la conciencia por ese ambiente idolátrico, insiste que la caridad está por encima de todo; el Evangelio con la historia grafica de la higuera, Jesús nos enseña a saber esperar; y con el salmista nos unimos a esa sinfonía cósmica que define como es Dios y como es el hombre, bañado por el perdón y amor de Dios.
++ Yo soy el que soy (Ex. 3)
Dejamos Madián, donde Moisés se realiza como pastor hasta llegar al Monte Horeb. da la impresión que para ser profeta, primero hay que ser pastor. Allí, en el Sinaí Dios se manifiesta a Moisés, que lleva la noticia de la liberación a su pueblo, recibiendo las credenciales para su misión, al revelar su nombre para que entre todos pongan en marcha el proceso de liberación.
Moisés trashumando su rebaño hasta Horeb va moderando su conciencia de líder, y su pueblo durante 40 años de peregrinación por el desierto cambia su conciencia de esclavo. En el desierto va formando su conciencia de pueblo, y es que el desierto es el lugar adecuado para oír la voz de Dios y realizar la misión que se le ha confiado… En el desierto se refugian David y Elías, se preparan el Bautista y Jesús y San Pablo se retira después de su conversión. En el silencio humillante de la opresión Dios oye el grito de su pueblo y sale a su encuentro liberador por mediación de Moisés. Purificado, descalzándose, se pone en marcha y, aunque tartamudo, su voz se oye ante los suyos como ante el Faraón. Dios se autopresenta y toma la iniciativa, legitimando a Moisés como mediador; Moisés, aunque se resistiera, es fiel a su vocación y misión.
"Yo soy el que soy" no lo entendemos en un sentido metafísico (soy el Dios por esencia) sino en un sentido existencial (no tengas miedo, yo siempre estaré a tu lado)- y esta definición de Dios "Yahvé" se va desarrollando en la conciencia de su pueblo – "Dios compasivo y misericordioso, que hace misericordia por mil generaciones" -, definición que recorre toda la Bíblia hasta llegar a su cénit con San Juan – "Dios es amor"-.
Hoy hay que despertar la conciencia de nuestro pueblo, dormido por los ídolos de nuestro tiempo, que hasta algunos dirigentes cristianos intentan convertir la fe en una ideología, con sus organigramas de mesa ajenos a la realidad. No está demás recordar que un conflicto laboral en Egipto dio lugar a la puesta en marcha de un plan de liberación, y que todo lo que nos han dicho de la teología de la liberación no es negativo.
Con San Pablo afirmamos que la fe en Cristo es la que nos justifica, y con San Agustín repetimos que quien te salvó a ti sin ti no te salvará a ti sin ti.
++ Si no os convertís, todos pereceréis (Lc.13).
De la lectura sosegada de este pasaje me ha surgido esta serie de preguntas, dejando a un lado el estilo retórico que usa Jesús para centrarme en lo esencial, la llamada a la conversión: ¿sigue Dios salvando hoy?, ¿de qué nos salva y cómo nos salva?, ¿qué papel jugamos los cristianos en la salvación?, ¿vale una póliza de seguro de la salvación de cara a orientar nuestras vidas hacía Dios ?, ¿qué nos pide Dios aquí y ahora?, ¿cómo sabremos que estamos respondiendo a lo que Dios quiere?.-
El recordar que las amenazas de Jesús de los ajusticiados galileos y los muertos por la caída de la Torre de Siloé son una llamada para sacarnos de nuestro letargo y para que tomemos en serio la necesidad de nuestra conversión, de nuestro cambio de mentalidad y actuación en esta Cuaresma, dejándonos bañar por la gracia de Dios y nuestra entrega al servicio de los demás, como reza el Prefacio.
Con Tagore decimos: "Cuando están hacinadas, Maestro mío/todas las cuerdas de mi vida,/ cada vez que tú las tocas,/cantarán amor".
Con San Agustín volvemos a repetir: "si ya lo has pensado, si ya lo tienes decidido, ¿a qué esperas? Hoy es el día, ahora mismo; no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Dejarlo para luego es exponerse a dar marcha atrás; no a todas horas estamos preparados para dar el paso."
Y con el texto concluimos con la historia gráfica de una higuera; enseñanza crítica y esperanzadora. Solemos ser amantes de ruptura, quitando cosas sin poner algo mejor, sin sentir la necesidad de cambiar. Dejemos de actuar mal y obremos de forma diferente, como nos enseña San Pablo en el capítulo 13 a los Romanos. San Agustín cogió la Bíblia y salió este capítulo y se dijo: mira Agustín, es hora de que despiertes de tu sueño, que dejes las obras de la noche y vivas en el pleno día de la gracia para que te revistas de nuestro Señor Jesucristo. Y como hacen los actores estudió su papel, se identificó con su personaje y lo hizo con tal perfección que con razón afirmaba – no vivo yo, es Cristo quien vive en mí-.
++ El que se cree seguro ¡cuidado! no caiga (1 Cor 10).
Si nuestras esperas se traducen en múltiples esperanzas, o pequeñas acciones de nuestro quehacer cotidiano, que miran a la Esperanza, con mayúscula, que nos acompañará hasta las puertas del Cielo con la fe para abrirlas a la caridad que nos acompañará durante toda la eternidad.
Basta oír a San Juan de la Cruz que nos dice – en la tarde de la vida nos examinarán del amor- , y mejor aún San Pablo nos advierte como a los Corintios que por encima de todo está la caridad. Ante el peligro de que sus cristianos de Corinto pudieran dejarse contaminar por las costumbres paganas les recuerda lo que les sucedió a los israelitas, que por adorar al becerro de oro no entraron en la tierra de promisión, y que lo mismo les sucedería a ellos si se dejasen llevar por la idolatría ambiental. Participar en cultos idolátricos no les está permitido, pero comprar en el mercado carne sacrificada no es pecado, a no ser que por caridad debieran abstenerse ante el peligro de escandalizar a un hermano débil en su fe.
Las gestas salvíficas – paso del Mar Rojo, el Maná, la Roca, el Becerro de oro – por su paralelismo con nuestra vida sacramental deberían de servirnos de punto de referencia en nuestra lucha contra los ídolos actuales y en la estima de la gracia y vivencia sacramental.
++Himno a la misericordia de Dios – (Sal 102).
Con espiritu teologal recitamos el salmo 102, joya literaria del salterio de profunda espiritualidad. San Pablo se hace eco de este poema al comienzo de su carta a los Efesios, el libro de la Sabiduría, en su capitulo 8, es como una síntesis de este canto, San Lucas lo pone en labios de Jesús al contarnos la parábola de Hijo Pródigo y en la palabra de la Cruz –"Padre, perdónalos" – y Juan Pablo II hace una meditación, en alta voz, en su encíclica " Dives in misericordia ".
Se inicia con al auto-invitación a bendecir al Señor, continúa exponiendo los motivos para ello y termina invitando a todos los ángeles y a toda la creación para que se una a esta alabanza .
GUIA PARA LA PREDICACION 3º DOMINGO DE CUARESMA ©. Contenido teologal de las lecturas de este domingo.
++ Yo soy el que soy (Ex.3). Teofanía del Monte Horeb. Vocación y misión de Moisés.
Yahvé oye el grito de su pueblo y el pueblo bajo el liderazgo de Moisés pone en marcha un plan de liberación, que el Dios misericordioso y amor hace realidad, pero con conciencia de que quien te creo a ti sin ti no te salvará a ti sin ti.
++ Si no os convertís, pereceréis (Lc.13). Interrogantes sobre la llamada a la conversión en este tiempo Cuaresmal. Invitación de San Agustín y del Apóstol a dar el paso, cambiando nuestro estilo de vida.
++ El que se cree seguro, ¡cuidado! no caiga (1 Cor 10) Aprendamos en cabeza ajena para no caer en tentación y pongamos la caridad por encima de todo.
++ Himno a la misericordia de Dios (Sal.102).