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Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 18. Marzo 2019 - 11:28 Hora
DOMINGO 3º DE CUARESMA /C

• Textos bíblicos

Éxodo 3, 1-8 a. 13-15
Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró y llegó al Monte Horeb donde Dios se manifestó en una llamarada entre zarzas; viendo que se acercaba Moisés Dios lo llamó: no te acerques que es tierra sagrada. He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y vengo a librarlo para llevarlo a una tierra fértil; si los israelitas te preguntan: cómo se llama este Dios, diles que “yo soy el que soy”.

Salmo 102
El salmo se inicia con una autoinvitación a bendecir al Señor, continúa con los motivos para ello y termina en que todos se unan a esta alabanza. Esta joya literaria San Pablo la incorpora a su carta a los Efesios y San Juan Pablo II a su Encíclica Dives in Misericordia. Con muchos conversos podríamos resumir el salmo en esta frase: “felices los que luchan por la justicia”.

1 Corintios 10, 1-6. 10-12
No ignoréis que nuestros padres bautizados por Moi-sés bebieron de la misma roca, pero por no agradar a Dios murieron en el desierto; por tanto, el que se crea seguro ¡cuidado que no caiga!

Lucas 13, 1-9
Jesús contesta a los que le informan de cómo Pilato vertió la sangre de muchos galileos. ¿Creéis que esos galileos eran peores que los demás? ¿Pensáis que los 18 que murieron aplastados por la torre de Siloé eran más culpables? Os digo que no, y si no os convertís to-dos pereceréis, y les contó la parábola de la higuera que no daba frutos.


• Sugerencias
Este domingo 3º de cuaresma goza de una carga teologal: la primera lectura en el monte Horeb confir-ma el 1º artículo de la fe; en la 2ª S. Pablo ante un am-biente idolátrico insiste que la conversión está por encima de todo; el evangelio, con la breve historia de la higuera estéril, Jesús nos enseña a esperar; y el sal-mista nos integra en esa sinfonía cósmica que define cómo es Dios y cómo es el hombre bañado por el per-dón y el amor de Dios.
Dejamos Madián y acompañamos a Moisés pasto-reando a su rebaño hasta el monte Horeb; allí en el Si-naí recibe las credenciales para su misión. Durante 40 años de su caminar por el desierto cambia la concien-cia de los desterrados durante los 430 años en Egipto, bajo la protección de Yahvé como Dios compasivo y misericordioso que hace misericordia por mil genera-ciones, porque Dios es amor. Con S. Pablo afirmamos que la fe en Cristo es la que nos justifica y con San Agustín repetimos: quien te salvo a ti sin ti, no te sal-vará a ti sin ti.
De la lectura del evangelio surge una serie de pre-guntas: ¿sigue Dios salvándonos hoy?, ¿de qué nos salva y cómo nos salva?, ¿hay póliza de seguro de cara a la salvación?, ¿qué nos pide Dios aquí y ahora?, ¿cómo sabemos que estamos respondiendo a los que Dios quiere? Con San Juan de la Cruz nos atrevemos a decir: “en la tarde de la vida nos examinarán de amor”, y con el apóstol nos atrevemos a repetir: “no vivo yo, es Cristo quien vive en mí.”
Cerramos nuestra oración volviendo a recitar el salmo 102, joya literaria de profunda espiritualidad como lo hace San Pablo en sus cartas a los Efesios y Romanos para invitar a toda la creación a que se una a nuestra alabanza.

• Reflexión personal
¿Qué dice el texto bíblico? ¿Qué te dice a ti y a qué te compromete?

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