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Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 18. Enero 2021 - 11:35 Hora
DOMINGO 3º DEL T. ORDINARIO /B

• Textos bíblicos

Jonás 3, 1-5. 10 En aquellos días vino la Palabra del Señor: levántate y vete a Nínive, ciudad enorme que Jonás la atravesó en tres días pregonando: dentro de 40 días Nínive será arrasada. Los Ninivitas creyeron en Dios y cuando Dios vio sus obras tuvo piedad de ellos.

Salmo 24 Señor, enséñame tus caminos; tu ternura y misericordia son eterna
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1 Corintios 7, 29-31 El momento es apremiante, porque este mundo se termina.

Marcos 1, 14-21 Arrestado Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el evangelio: “Convertíos y creed en la buena noticia”. Vio a Simón y Andrés, a Santiago y a Juan, y los llama; quienes dejando a su padre y jornaleros se marcharon con él.

• Ora con el salmo 24 Señor, enséñanos tus caminos El salmista es una persona afligida, anciana, que pide tres cosas: "verse libre de sus enemigos, recibir el perdón de sus pecados y ser instruido en los caminos del Señor". Conscientes de que Jesús es el camino para encontrar la verdad y la vida, las enseñanzas de la primera y tercera lectura de este Domingo nos ayudarán a analizar el proceso de nuestra conversión. “Dios tuvo piedad de los ninivitas cuando se convirtieron de su mala vida. Y Jesús inicia el misterio de su vida pública con esa frase emblemática: – convertíos y creed la Buena Noticia (Jon.3-Mc.1).” San Jerónimo escribía: "No dudéis del perdón por grandes que sean vuestras culpas; la magnitud de su misericordia perdonará, sin duda, la enormidad de vuestros pecados". Tú te puedes cansar de pecar, pero Dios nunca se cansará de perdonarte. Marcos, en un estilo vivo y popular, sobre el año 70, escribe su Evangelio a los cristianos de Roma, revelándonos la identidad de Jesús como Hijo de Dios, confesión con la que comienza su obra, avalada por la confesión de Pedro en Cesárea de Filipo y la del Centurión en el Calvario.

Después del tríptico – “predicación del Bautista, bautismo y tentaciones de Jesús”, en tono imperativo nos regala esa frase emblemática: “convertíos y creed en el Evangelio”. ¡Que conmovedora es siempre la lectura del Buen Samaritano y del Hijo Pródigo, por su belleza y mensaje! Con un valor solamente orientativo trae a tu memoria ejemplos de ayer y de hoy. Ahora es Pablo, Apóstol de los gentiles, perseguidor de los cristianos primero y después el mayor de los misioneros de todos los tiempos y escritor erudito, quien entra en escena, después de presenciar el juicio y martirio de San Esteban, que fue para él como el preludio de su conversión. Va camino de Damasco para hacer presos a los cristianos, donde se dio en él una misteriosa metamorfosis, que cambió radicalmente su vida. Nunca olvidaría aquella voz que le decía, ¿por qué me persigues?, a lo que él respondió, ¿qué quieres que haga?

Sugerencias pastorales El salmo 24, alfabético, es una serie de jaculatorias y reflexiones morales. El salmista anciano pide 3 cosas: verse libre de sus enemigos, recibir el perdón de sus pecados y ser instruido en los caminos del Señor. Se inicia con una súplica de liberación, continúa con la reflexión sobre la presencia de Dios y concluye con la petición de la protección divina frente al enemigo. Vale releer la obra “la Colmena”, donde reina la corrupción desde la reina al último peón, quienes toman la decisión de cambiar. Ya todo es paz y bienestar hasta que los cabecillas deciden volver a su vida anterior. Imitemos a los Ninivitas y vivamos la frase emblemática de Jesús “Convertíos y creed en el Evangelio”. Tanto el libro de Jonás como el Evangelio son enseñanzas eficaces sobre la universalidad de la misericordia divina. David manifestó su arrepentimiento con el Miserere y Pablo nos invita a preguntar al Señor “¿Qué quieres que haga? Para que no viva yo sino que tú vivas en mí”.

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