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Miguel Funes Gálvez

Participa en MUSICALITURGICA.COM en el Servicio Litúrgico, aportando cada semana una homilía para el Domingo correspondiente.
Sacerdote de la Diócesis de Jaén.
En la actualidad, está adscrito a la Parroquia de San Miguel de Jaén, como Párroco Emérito, además es Canónigo Emérito de la Catedral de Jaén.

Lunes, 17. Septiembre 2018 - 17:38 Hora
DOMINGO XXV DEL T. ORDINARIO/B

• Textos bíblicos

Sabiduría 2, 12. 17-20
Dijeron los malos: el justo nos resulta incómodo, nos echa en cara nuestros pecados y por eso lo condenamos a muerte ignominiosa.

Salmo 53
Oh Dios, sálvame y escucha mi súplica, porque hombres violentos me persiguen.

Santiago 3 16-4,3
Donde hay envidias y peleas hay desorden y toda clase de males. Los que procuran la paz siembran paz y su fruto es la justicia.

Marcos 9, 30-36
Jesús instruía a sus discípulos: el Hijo del hombre va a ser entregado y lo matarán y a los tres días resucitará.
Llegaron a Cafarnaúm y en casa les preguntó: ¿De qué discutíais por el camino? Ellos no contestaron porque discutían quien sería el más importante; y Jesús les dijo: quien quiera ser primero sea el último y servidor.

• Ora con el salmo 53
El Señor sostiene mi vida
El orante es una persona que está atravesando grandes dificultades y clama a Dios para que le salve. Expone su caso sin pedir venganza, sino justicia a Dios.
Sus enemigos, soberbios y violentos, prescinden de toda trascendencia: unos se olvidan de Dios y otros quisieran borrarlo de la conciencia humana.
El salmista pasa de una situación de súplica angustiosa, que le lleva a prometer un sacrificio de acción de gracias (Sal, 53).
Aprendamos de San Pablo a vivir este salmo cantando al amor de Dios: si Dios está con nosotros ¿quién contra nosotros?
Santiago quiere que obsequiemos a esa pléyade de hombres grandes corrigiendo nuestra vida social y religiosa (Sant. 3 y 4).
¿Quieres vivir cristianamente y rezar el salmo sin mentir? Limpia tu lengua y ora de verdad;

• Sugerencias pastorales
El Orante es una persona en dificultades y pide a Dios que le salve; sus enemigos, soberbios y violentes son unos ateos prácticos. Jesús como el Dios del Éxodo escucha las súplicas de un ciego, de un paralitico y de un leproso. Recemos con frecuencia este salmo ante tantos atentados, porque cuando se prescinde de Dios todo está permitido, como decía Dostoievski. Como réplica proclamamos bienaventurados a los no violentos en quienes crecen las manos para dar y no los puños para golpear.
El salmista pasa de una situación de súplica angustiosa, provocada por sus enemigos, los ateos, a un estado de confianza que les lleva a prometer un sacrificio de acción de gracias. Marcos quiere ayudarnos a vivir el espíritu del salmo, recordándonos como Jesús lo encarnó, anunciando por segunda vez su pasión, muerte y resurrección. También el autor del libro de la Sabiduría (Sab. 2) parece estar recitando el salmo, cuando nos dice que al justo hay que eliminarlo porque con su vida nos molesta al denunciar nuestros pecados y nuestro rechazo a Dios, y por eso hay que condenarlo a muerte. Y por último Santiago quiere que obsequiemos a esa pléyade de hombres grandes.

Lunes, 10. Septiembre 2018 - 11:45 Hora
DOMINGO XXIV DEL T. ORDINARIO/B

• Textos bíblicos

Isaías 50, 5-9
En aquellos días dijo Isaías: el Señor Dios me ha abierto los oídos y yo no me he rebelado. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, no oculté el rostro a insultos y salivazos.

Salmo 114
Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.

Santiago 2, 14-18
De que le sirve a uno decir que tiene fe, si no tiene obras. Enséñame tu fe sin obras y yo por la obras te mostraré mi fe.

Marcos 8, 27-35
Jesús, en Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que soy Yo? Pedro le contestó: tú eres el Mesías. Prohibió que lo contaran y comenzó a instruirlos: el Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser condenado, ejecutado y al tercer día resucitará. Pedro le increpó y Jesús le respondió: Tú piensas como los hombres no como Dios.

• Ora con el salmo 114
Caminaré en la presencia del Señor en el país de la vida
Al preguntarme sobre lo que me dice el salmo en este momento, pasan por mi imaginación esos miles y miles de creyentes..., que dentro o fuera del claustro, son modelos de almas contemplativas. Son como pararrayos que sostienen la mano justiciera de Dios. ¿No sabes que los grandes compromisos cristianos han nacido en el seno de comunidades orantes? Convéncete de que, en la oración, el sustantivo es orar y el adjetivo la forma de oración. El Evangelio insiste en la necesidad de la oración en tono imperativo: vigilad y orad…
Ni la poesía, ni el arte, ni el cine han vivido ajenos a esta inquietud, aunque siempre los más cercanos a la realidad más que los científicos y teólogos han sido los santos.
La primera generación cristiana mantuvo vivas las enseñanzas de Jesús bajo la vigilancia minuciosa de los testigos directos, cuyas tradiciones, los Evangelistas, inspirados por el Espíritu, redactan. Así, repito, que por los Evangelios llegamos fácilmente al Evangelio de Jesús.
Seguir a Jesús es alistarse a la procesión de los crucificados en la que el hermano mayor es Jesús. Esa cruz sin un Cristo es un absurdo, pero con Cristo es signo de victoria y de redención. Y ese Cristo somos cada uno de nosotros. Recuerda la novela “La esfera y la Cruz” de Chesterton, que ya hemos meditado.

• Sugerencias pastorales
Al recitar el salmo pasa por mi memoria los miles y miles de cristianos contemplativos que como pararrayos sostienen la mano justiciera de Dios y son como el cuerpo de intendencia que suministra lo necesario a la militancia apostólica. El evangelio nos insiste en la necesidad de la oración en tono imperativo. El mismo Alexis, premio Novel de medicina y ateo, convertido en su visita Lourdes entonó el salmo 114 convertido ya al cristianismo.
Los judíos lo cantaban al final de la cena pascual venciendo así a veces su ánimo depresivo. Las tres lecturas son como un encuentro válido para todos los tiempos a estilo del poema del siervo de Yahvé, y Santiago con su tesis de que la fe sin obras es fe muerta. El evangelio a finales del segundo año de la vida de Jesús nos lanza a confesar con Pedro tu eres el Mesías el Hijo de Dios, y aunque sean pocos los informes, son más que suficientes como Plinio el joven confiesa ante el Emperador y los grandes historiadores romanos no pueden silenciar esta realidad, Por eso nos atrevemos a preguntar: ¿Quién es Jesús? Y el mismo Pablo nos responde que no sabe otra cosa de este Cristo y éste crucificado; por eso, seguir a Jesús es alistarse a la procesión de los crucificados.

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